Poema de las fundaciones

Por Calvodemora

Era entonces Dios el borde preciso de una palabra. Era barro. Semilla. Noche con su cetro de sílabas. No se pudo, sin embargo, descifrar la trama secreta. El aliento pristino. El rumor de las primeras flores. Madura, morosa y delicada, la palabra Percute geografías, funda templos, forja almas.
                  San Fernando, Cádiz, Junio 1990