Poema: “el payaso”

Por Malaventura

Detenida queda la lágrima

como una gota de cera 

en la mejilla del payaso.

Se deshace el maquillaje de la cara,

cae por el cuello y los hombros

como un manto sagrado

blanco hasta los pies.

Si miras por entre las columnas,

ves al payaso 

con sus zapatones negros y brillantes

subido en el altar mayor,

haciendo reír a los niños del coro,

alargando la luz de la tarde.