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Política de buen gobierno en la pyme de propiedad familiar

Por Jcvalda @grandespymes

Política de buen gobierno en la pyme de propiedad familiar

Pertenece una obra, un edificio público, una vivienda particular al arquitecto que lo diseñó? ¿Podría éste sustraer su visión y su estudio al público aficionado? ¿Podría un escritor después de haber creado una joya de la literatura destruirla y privar al mundo del disfrute de su lectura? ¿Pertenecen las empresas a sus dueños? ¿Pueden hacer con ellas lo que les dé la gana, incluso cuando piensan que actúan por el bien de las mismas? Puede estar tranquilo apreciado lector, nunca defenderé nacionalizar o socializar la propiedad privada.

Sin embargo, creo que una vez convertido por el éxito aquel proyecto en el que el fundador, y su familia, pusieron toda su ilusión, su esfuerzo, en el que incluso arriesgaron su patrimonio, en una compañía que da trabajo a decenas, centens de personas y es el sustento de sus familias, que ha llegado a constituir parte misma de la sociedad en la que opera, que trabaja en simbiosis de intereses compartidos con sus proveedores y clientes... ¿hasta qué punto estos agentes, los stakeholders, no son ya acreedores, junto con los legítimos propietarios, del destino de aquella compañía?

Son acreedores del derecho pero no titulares del mismo. Por ello es necesario armonizar y hacer compatibles la libertad del propietario para actuar, para decidir sobre su empresa, al tiempo que se garantiza que este poder no genera perjuicio y daño en los afectados. De modo paralelo, será necesario promover y asegurar que los empleados y colaboradores de la empresa no actuarán movidos por sus propios intereses y beneficio personal, sino que lo harán dirigidos por el bien común y el éxito de la empresa.

En el caso de las empresas familiares un tercer elemento interrelaciona al solaparse con la propiedad y la gestión y caracterizar así la naturaleza propia de esta particular forma de organización empresarial: la familia. La empresa es para la familia sostén económico, seguridad patrimonial actual y futura, canal de desarrollo profesional y fuente de reconocimiento de los miembros de la familia ante su entorno social y personal. Demasiados intereses cruzados para permitir que el simple devenir de los acontecimientos diarios garantice la cohesión de un ecosistema tan complejo y en continuo cambio.

Es necesario actuar y coordinar estos intereses tan diversos y hacerlo de modo que se satisfagan de modo equilibrado y justo.

Decisiones equivocadas asumidas desde una propiedad que no responde ante nada ni ante nadie son reprobables en nuestra cultura. Como lo son actuaciones por parte de un directivo que actúa movido por su propio beneficio individual, y dado que tiene acceso a la información y autoridad en las decisiones, éstas pueden obedecer más a su propio interés que al del accionista (¿le suena?). Es por ello por lo que los propietarios buscan establecer medidas tendentes a reequilibrar la situación.

Estas actuaciones se corresponden básicamente con incentivos económicos a los gestores que buscan alinear sus objetivos con los del accionista y medidas de supervisión y monitorización de las decisiones de los directivos. En las grandes empresas toma la forma de estructuras y órganos de gobierno de la sociedad, protocolos de delegación de la autoridad, diferentes comités y comisiones supervisoras (de nombramientos, de remuneración, supervisión y control, etc.). Ha nacido así la Política de Gobierno Corporativo.

Sin embargo, posiblemente la mayoría de nosotros pensemos inmediatamente que dichas cuestiones no aplican a las pequeñas y medianas empresas que constituyen la mayor parte de nuestro tejido empresarial. Es verdad, al menos en su sentido más literal y en la aplicación de su aspecto más formal referido a las distintas comisiones que contemplan o la disposición pública de sus actuaciones. Sin embargo creemos que las pequeñas empresas familiares no sólo pueden sino que deben llevar a cabo el espíritu de esta política de Buen Gobierno.

Cambio de estilo

En la pequeña y mediana empresa familiar es posible realizar la transición desde un estilo directo autoritario del fundador que dirige y supervisa personalmente la marcha del negocio hacia un estilo integrado en el que al tiempo que existe delegación de la autoridad en directivos profesionales se garantiza que se atienden de forma ética y efectiva los intereses del conjunto de accionistas, empleados y sociedad en general.

Esta es la directriz maestra del camino a seguir de cara a desarrollar una Política de Buen Gobierno en la empresa familiar. A partir de ahí su ejecución exigirá respuestas concretas a preguntas prácticas: ¿debe ser el propietario al tiempo gerente del negocio o debe buscar a un externo para el puesto?, ¿qué papel le corresponde al Consejo de Administración en una empresa familiar?, ¿cómo atender a los intereses de los propietarios, todos, los mayoritarios y los minoritarios al tiempo que se atienden los intereses de la empresa, de sus trabajadores, clientes y proveedores?

No le quepa duda que en el tránsito intergeneracional, al pasar la empresa del fundador a sus hijo/as, y en el caso de empresas propiedad de varios socios al llegar el momento del retiro o jubilación de uno de ellos, el consensuar y pactar respuestas a estas cuestiones que garanticen el Buen Gobierno de la empresa es crítico para su sostenibilidad futura, y lo podrá hacer a través del Protocolo Familiar o del Protocolo de Gobierno Empresarial.

Fuente http://www.laregion.es/articulo/euro/politica-buen-gobierno-pyme-propiedad-familiar/20150316095026530892.html

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