Por la carretera de Sintra

Publicado el 05 febrero 2016 por Santosdominguez @LecturaLectores

Por la carretera de Sintra.Antología de poesía portuguesa contemporánea.Edición y traducción de Marta López Vilar. La Lucerna. Palma de Mallorca, 2015.
Bajo ese título que homenajea a Pessoa en uno de sus textos más conocidos ha reunido Marta López Vilar una espléndida antología de poesía portuguesa contemporánea que publica Ediciones La Lucerna
Traductora de poesía en catalán, griego y portugués, Marta López Vilar es también una admirable poeta, lo que inevitable y felizmente se refleja en la calidad de su trabajo como traductora, del que dejamos constancia en la reseña de su modélica traducción de las Elegías de Bierville de Carles Riba.
Y en ese mismo nivel de brillantez se sitúa esta antología de poesía portuguesa, una selección amplia y significativa que recoge cinco muestras de cada uno de los veintiún poetas antologados. De António Ramos Rosa a Cristina Nunes de Almeida pasando por Nuno Judice o Fernando Pinto do Amaral, una selección planteada con la voluntad de reflejar -indica la traductora en su prólogo- “qué poesía se hace ahora en Portugal a manos de poetas que han cruzado el umbral del siglo XXI y que no han gozado de suficientes traducciones al castellano (algunos no han sido nunca traducidos).” 
Una multiplicidad de voces que dibujan un variado panorama de conjunto, porque lo que buscaba la antología es “que el tono del libro fuera heterogéneo, que fuera una fotografía clara de la poesía portuguesa contemporánea.” 
Un panorama amplio que se traza con la palabra viva que late en estos textos en los que conviven la búsqueda y el silencio, la vida y la pérdida, el cuerpo y el paisaje, el amor y la memoria, la luz y el tiempo, la noche y la escritura, como en un memorable texto de Ruy Ventura, o el mar de este espléndido Agosto de Fernando Pinto do Amaral:
En tardes como ésta el mar es una 
bendición, 
el gesto azul de un dios, 
la memoria de un tiempo sin tiempo. 

En tardes como ésta cada instante 
sabe a eternidad 
y el horizonte, este horizonte 
es una señal de lo que aún puede ser 
eso a lo que llaman la belleza: 
una ola que nace mientras otra 
muere deshecha en espuma 
llevando nuestro miedo tras de sí, 
nuestra esperanza demasiado humana, 
el pacto que sellamos y rompimos 
con los sueños más antiguos, los que un día 
fueron sólo nuestros 
y son ahora del mar, sin nombre ni 
destino, 
cosas que van y fingen regresar 
y ya no nos pertenecen.
Santos Domínguez