¡Hola, mamás y papás! ¿Soléis hacer partícipes a vuestr@s hij@s de la cocina? ¿A vuestros peques les gusta cocinar? ¿Dejáis que os ayuden?
Cocinar con vuestr@s hijos no solo es ponerles el delantal, subirlos al taburete y elaborar un plato. Cocinar con vuestr@s hij@s supone mucho más: Supone introducir a l@s hijos e hijas en la coordinación, compra y realización de las comidas y cenas. Como sabréis, gestionar la alimentación familiar es un trabajo que, en ocasiones no resulta fácil, y que nunca termina. Comer hay que comer todos los días, y por ello, necesitamos estar continuamente ingeniando nuevos platos, preparando listas de la compra y economizando nuestro gasto.
Generalmente, esta es una tarea que solemos realizar los papás y mamás por nuestra cuenta, sin involucrar a l@s más peques en ello. No obstante, lo cierto es que son much@s los niños y niñas que disfrutan ayudando en el proceso, y en el fondo, es una actividad muy pedagógica de la que podemos sacar mucho partido en muchas situaciones: en una tarde lluviosa de esas que no apetece salir y/o un momento de aburrimiento. Porque nos ayuda a trabajar con nuestros hijos la gestión del día a día, y reforzar habilidades tan importantes como la coordinación y la planificación de la vida familiar.
Son muchas las recetas que podemos hacer con ellos: pizzas caseras, magdalenas, ensaladas, e incluso pasta. Está claro que la cocina tiene unos peligros para todos, y especialmente para ellos, pero en la medida de lo posible, pueden ayudarnos a elegir, preparar, comprar y mezclar ingredientes. No se trata de buscar su colaboración todos los días, ni mucho menos (no es una obligación que les corresponda); se trata de permitirles participar en una o dos recetas a la semana, en función de lo que les guste y a lo que se presten.
El mejor momento para ello suele ser el fin de semana, cuando las obligaciones escolares dan una tregua y nos prestamos a hacer comidas un poco más copiosas de lo normal. Es entonces cuando podemos elegir, entre tod@s, que vamos a cenar el sábado y/o comer el domingo, poner en práctica una serie de tareas y comprobar sus beneficios.
Los beneficios de cocinar con los peques
Como os decía, cocinar es mucho más que manipular ingredientes en el momento de hacer la comida o la cena. Cocinar, en su amplio sentido, es elegir, determinar, coordinar, comprar, economizar, cocinar… y disfrutar.
Los preparativos también forman parte de esta tarea, y ¿qué mejor que hacer partícipes a l@s más pequeños de preparar y cocinar alguna receta semanal?
Veamos los pasos que podemos seguir y sus beneficios
1-Elegimos la receta que vamos a cocinar el fin de semana.
Hay muchas recetas fáciles que podemos hacer con l@s peques: pizza, ensalada, pasta, macedonia, brochetas… Vamos a elegir, entre toda la familia, qué vamos a cenar el sábado (o el día elegido). La decisión debe ser consensuada; en caso de tener sobre la mesa dos o más recetas y no decantarnos por una en particular, podemos repartirlas en otros días.
De esta manera:
- Introducimos a l@s más peques en la gestión y planificación diaria de los asuntos del hogar.
- L@s peques sienten que sus voluntades y decisiones son escuchadas y valoradas.
- Se trabaja la empatía, al tener en cuenta, ellos mismos, las voluntades y decisiones de los demás.
- Aprenden a tomar decisiones en equipo.
2-Decidimos, con l@s peques, qué ingredientes va a tener nuestra receta
Hay recetas, como la pizza, que admiten un montón de ingredientes (¡hasta piña, digáis lo que digáis!). Con las ensaladas ocurre lo mismo; la pasta admite muchas salsas e ingredientes (carne, jamón, verdura…); y si optamos por cocinar magdalenas, podemos elegir si añadirles chocolates, frutos secos y/o aromas… Todo ello demanda una decisión conjunta a priori, que podremos realizar con l@s pequeñ@s de la casa.
Es muy recomendable decidir, entre todos, los ingredientes que llevará nuestra receta. Pequeños y mayores pueden participar en ello, teniendo en cuenta que la receta debe tener ingredientes que gusten a todos (por ejemplo, cada uno puede elegir uno, o un par; o, si vais a hacer más de un plato, podéis repartir la elección de los ingredientes en función de quién comerá de cada uno).
De esta manera:
- L@s peques verán que sus gustos y decisiones son tenidas en cuenta, lo que reforzará su autoestima y la relación familia
- Reforzarán su empatía, ya que tendrán en cuenta los gustos de los demás
- Aprenderán a respetar las normas que pongamos para elegir los ingredientes entre todos (por ejemplo, cada uno elige un número determinado de ingredientes)
- Aprenderán el sentido de la coordinación y de las decisiones grupales
3-Elaboramos la lista de la compra
Una vez tengamos elegidos los ingredientes, será el momento de elaborar la lista de la compra. Para ello, detallaremos en una lista todo lo que necesitamos (si nuestr@s peques todavía no saben leer, podemos hacer una lista con las imagenes de los ingredientes que necesitaremos comprar). Antes de acudir al supermercado, veremos si tenemos en casa alguno de esos ingredientes y lo podemos aprovechar.
De esta manera:
- Introducimos a l@s más peques en la preparación de la receta.
- Mejoramos la atención, la memoria, la planificación, y un sinfín de habilidades cognitivas.
- Trabajamos el sentido común, el aprovechamiento y valoraremos lo que tenemos: Si ya tenemos algún ingrediente de los que necesitamos, no hará falta comprarlo.
- Trabajaremos la necesidad de comprar los ingredientes que nos faltan, como paso previo para disfrutar de la receta elegida.
4-Vamos al supermercado a comprar los ingedientes necesarios
Y dejamos que nuestr@s peques participen en la compra. Que nos ayuden a buscarlos, que los metan en el carro, e incluso transportarlos juntos a casa. Guardarlos en su lugar correspondiente.
De esta manera:
- L@s más peques se familiarizarán con los alimentos y su proceso de compra
- Trabajaremos la necesidad y el sentido el orden al guardarlos en su sitio en casa
5-Realizamos la receta
Y ahora sí que sí, ha llegado el momento cumbre: Nos ponemos el delantal, nos preparamos para liarnos en la cocina y… ¡A cocinar!
Preparamos los ingredientes que necesitamos y nos ponemos a ello. Realizamos el proceso que indique la receta, la cocinamos, ¡y la disfrutamos!
De esta manera:
- L@s peques aprenden a seguir secuencias de pautas (manipular los ingredientes, montar la receta, ponerla al horno…
- Refuerzan su motricidad fina al trabajar directamente con los ingredientes
- Descubren el tacto, el color, el olor, la rugosidad y otros aspectos de los alimentos por experiencia directa
- Aprenden a realizar recetas fáciles
- Se sienten útiles, al comer posteriormente lo que han cocinado
AQUÍ ES MUY IMPORTANTE QUE evitemos cualquier peligro para l@s peques: Evitaremos que usen materiales peligrosos con los que se puedan dañar (como cuchillos, a no ser que sean infantiles, y el contacto con altas temperaturas (un adulto deberá encargarse de cocer y/u hornear la receta).
Por último, ten en cuenta:
- Esta actividad no tendrá sentido si tu hijo o hija no quiere hacerla. No le fuerces y respeta su voluntad. Aunque son muchos los niños y niñas que disfrutan con ello, no a tod@s les gusta.
- Si, durante el proceso de la actividad no tienes en cuenta su opinión, la actividad perderá gran parte de sus beneficios y conseguirás que sea frustrante para el/la peque.
- Debes tener en cuenta que los niños y niñas pequeños pueden aún no estar preparados para llevar el proceso con un mínimo de autonomía. Deberá guiarlo un adulto.
- No se trata de derivar la responsabilidad en manos de otro, mucho menos de un niño/a. Se trata de buscar actividades que puedan realizarse conjuntamente para disfrutar de los beneficios que nos aporta el trabajo en equipo.
- Supervisa todo el proceso y ofrécele tu ayuda siempre que sea necesario.
¡Venga! ¿Qué receta vais a hacer este fin de semana con vuestr@s peques? ¡Estoy deseando leeros en comentarios!