Revista Cultura y Ocio

¿Por qué no se habla más de Frank Zappa?

Publicado el 25 julio 2014 por Miguel Angel Requejo Alfageme @MiguelARAlfagem

¿Por qué no se habla más de Frank Zappa?Me encontré con la música de Zappa allá por los setenta. Bob Dylan, The Doors, CCR, CSNY y por supuesto The Beatles y The Rolling Stones calaban más hondo que este atrabiliario músico. No me dijo nada especial su música, su voz afectada y engolada en cada canción, sus letras algunas veces surrealistas, otras irónicas, no daban para hacerte fan. Aquello algunas veces ni eran canciones. Era diferente, pero en aquella época todo era diferente.Pero sin darme cuenta me encontré escuchando todos y cada uno de los discos que sacaba. Me era imposible tararearlos. Pero The Mothers of Invention, su grupo se llamó así, siempre sorprendían. Nunca sabias lo que te traería el siguiente disco. Algo que en los demás grupos de la época comenzaba a ser muy previsible.Frank Zappa se convirtió en un músico que de alguna forma me enriquecía. No sólo era música lo que hacía. Era arte. Arte con mayúsculas. En todos sus álbumes había creatividad, originalidad y nunca se agotaban, nunca te cansabas de escucharlos. Siempre había unos riff de guitarra, algún fragmento de melodía que antes no habías captado. Algo en la letra que quería decir lo contario de lo que decía. Y te dabas cuenta que era lo mismo que te pasaba con los clásicos barrocos y románticos o con Malher, Berg o Albéniz. Entonces lo comprendí, Zappa era un músico. Cuando músico hace referencia a Bach, Haydn o Mozart. De verdad. Un compositor que necesitaba ir más allá del mundo simple y limitado de la canción moderna. Por eso desquiciaba los modos y maneras de los cantantes y grupos de aquellos momentos.Su imagen de mosquetero malintencionado, su nariz prominente y su sonrisa sardónica, armonizaban perfectamente con su música. Nunca dependiente de las listas de éxito, inasequible a la gran fama que se le negaba, iba a lo suyo. Más de ochenta discos en los que cabe de todo, autor de letras y música. Fue director de cine, diseñaba las portadas de sus discos…..en fin, un artista multidisciplinar. Muestra de su personalísima manera de influir en sus semejantes, es el hecho de que hay científicos que a sus descubrimientos, insectos o plantas le han puesto el nombre de Zappa. En la Wykipedia, la biblioteca de Alejandría de nuestro tiempo, hay información muy completa y que da una idea del formidable creador que fue Frank Zappa.

Viene esto porque en el plan de re-escucha de mis discos llevo como dos meses escuchando en el coche uno de sus discos, que era triple pero que aquí en España apareció como doble. Se llama “Shut Up 'n Play Yer Guitar”. Es música instrumental, improvisada, donde la guitarra de Zappa se muestra alegre, suelta, irreverente, alocada pero entretenida y sorprendentemente fresca para ser música de finales de los setenta.

En la improvisación es en donde el músico moderno queda completamente retratado, pues ha de hacer gala de un dominio técnico del instrumento y de una riqueza creativa. El concierto de Colonia de Keith Jarrett o las cálidas y sureñas improvisaciones de Duane Allman, en The Allman Brothers, con su guitarra slide, son ejemplos de creatividad musical más allá de lo organizado y encorsetado de una composición establecida. Frank Zappa no les va a la zaga.

Y ahora viene mi queja y mi lamento, ¿Por qué se habla tan poco de Frank Zappa? ¿Cómo podemos hurtarle a los jóvenes, estoy seguro que entre ellos el porcentaje de desconocimiento de este músico es altísimo, la posibilidad de deleitarse con su música y los que es peor como podemos no tenerlo en los conservatorios como autor a escuchar y por el que dejarse influenciar?

¿Cuándo fue que el afán por ganar dinero y fama dejó en segundo plano la verdadera intención del arte musical en particular, y de la cultura en general? ¿O siempre fue así y lo que pasa es que nunca hemos tenido una verdadera intención de fomentar la cultura y la educación como únicas herramientas para tener una sociedad menos embrutecida?

Escuchen a Frank Zappa y si no les gusta la primera vez, insistan, merece la pena. Estarán ustedes quitando el yeso simple, plano y uniformador con que la sociedad de consumo ha revestido su tímpano para dejar paso a la piedra eterna, única e irrepetible del arte musical con mayúsculas.


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