Al poco tiempo fue enviado, en compañía de algunos otros monjes, como misionero a los frisones. En Utrecht visitó a su amigo San Willibrordo (7 de noviembre), quien le ayudó en su prédica en Medemblik, donde vivía Radboud, rey de los frisones. Una leyenda dice que convirtió a este monarca, pero que estando a punto de ser bautizado, Radboud preguntó en el último momento: - "Dices que si no soy bautizado iré inevitablemente al infierno; Te pregunto, ¿dónde están todos mis antepasados?" Wulfram respondió: -"Debo temer en el infierno, majestad". - "Entonces" - dijo el rey, comenzando a vestirse de nuevo - "no quiero separarme de mis antepasados y renuncio a tu bautismo". Realmente este rey nunca fue bautizado, pero no puso trabas a la evangelización de su reino, pero lo narrado antes es solo eso, una leyenda.
El fallido Bautismo.
Wulfram selló su predicación con estupendos milagros, como resucitar a un hombre quien había sido colgado siendo inocente, hacer brotar agua de una peña. También narra la tradición que salvó a varios niños del ser sacrificados por los paganos frisones, aún casi a costa de su propia vida.Luego de una ardua acción misionera, Wulfram regresó a Fontenelle para vivir como un monje más. Murió entre 704 y 741, no hay una fecha precisa. Sus reliquias fueron trasladadas a Abbeville el 20 de marzo de 1058, día que ha quedado para celebrar su memoria. Es abogado de los niños enfermos y los condenados a muerte.
Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
A 20 de marzo además se celebra a
Santos Mártires de las Lauras de San Sabas.
Santa Claudia de Amisus, virgen y mártir.
Santa Photini y compañeros mártires.