No acabo de quitarme la mueca de asco de la cara. Porque repugnancia es lo que siento desde que me he enterado de por qué Lucia y Pedro han roto. Él intentó acostarse con la hija de ella. Sagrario, de 22 años, reunió el valor necesario para decirle a su madre que su pareja intentó mantener relaciones con ella.
Qué asco.