Por ejemplo, a un adolescente el deporte no solo lo ayuda a desarrollar su organismo, sino que también es un gran estimulante para alejarse del consumo de tabaco, alcohol o drogas, ya que generalmente no son compatibles con la actividad física. Apartándonos un poco de las ventajas físicas, la práctica de deportes en un adolescente puede servirle para ayudarlo con su proceso de maduración personal. Un período que vaya si será complejo, en el cual se pueden generar diversos conflictos entre padres e hijos y que los expertos afirman que la práctica frecuente de deportes, la competencia, el entrenamiento, etc., ayuda a canalizar las frustraciones por las que un adolescente debe enfrentarse y mejorar su autoestima, su vitalidad, su espíritu luchador, por ejemplo.
En el marco de la competencia, mientras no sea excesiva, los niños aprenden a disfrutar con cada victoria y a fortalecerse cuando son derrotados, a respetar a los rivales, a adaptarse a las reglas, respetar a la autoridad, entre otras cosas. En cuanto a los beneficios físicos podríamos pasarnos hablando de ello días enteros, pero a grandes rasgos podemos decir que ayuda a prevenir enfermedades y mejora el estado físico desde todo punto de vista.