PRÁCTICAMENTE MAGIA 2 (Practical Magic 2)

Publicado el 18 septiembre 2026 por Gerardo Pérez Sánchez @gerardo_perez_s

Hace veintiocho años se estrenó “Prácticamente magia”, una película que pasó por la taquilla de forma discreta, pero que alcanzó cierta repercusión por la popularidad de sus dos actrices principales, Nicole Kidman y Sandra Bullock. Por aquel 1998 la primera venía de rodar “El pacificador” y su carrera estaba tomando impulso, además de que su matrimonio con Tom Cruise la situaba en las portadas de revistas y medios de comunicación. La segunda todavía saboreaba el gran éxito de “Speed” junto a Keanu Reeves y también se estaba consolidando en la industria. Esta fantasía cómica con toques sobrenaturales no destacó por nada en particular, pero fue un peldaño más en el ascenso de ambas intérpretes a lo que, años más tarde, fueron sus mejores años desde el punto de vista artístico. Obviamente, resultaba del todo innecesario rodar su secuela, otro enésimo proyecto montado sobre la falsa ilusión de atrapar a los espectadores con la nostalgia del pasado pero que, en el fondo, alberga carencia de originalidad e incapacidad para asumir riesgos a través de nuevos guiones, personajes y situaciones. Se nota la artificialidad del producto y la pretensión de alargar de forma redundante lo que quedó perfectamente cerrado hace casi tres décadas. El hecho de que Kidman y Bullock produzcan también “Prácticamente magia 2” (junto con Denise Di Novi) evidencia que ellas se han empeñado en retomar esta historia. Ignoro los motivos. Desde luego, si confiaban en impulsar de ese modo unas carreras en cierto declive, no parece el camino más adecuado.  En esta ocasión, ha variado el realizador, cambiando al actor y director Griffin Dunne (más célebre por interpretar algunos títulos como “¡Jo, qué noche!”, de Martin Scorsese o “Un hombre lobo americano en Londres”, de John Landis) por Susanne Bier, cineasta danesa que se dio a conocer internacionalmente con varias cintas rodadas bajo los parámetros del movimiento fílmico “Dogma 95” y cuyo largometraje “En un mundo mejor” ganó en 2011 el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Brier se deja arrastrar aquí por la inercia y la apatía que suelen asociarse a este tipo de producciones, firmando un trabajo que no termina de destacar por nada en concreto. Las aventuras de estas dos brujas que luchan contra predestinaciones y maldiciones familiares pueden entretener a los incondicionales de la entrega inicial o a los admiradores de las protagonistas. Si bien cabe calificar alguna secuencia como acertada, las más de dos horas de metraje se antojan excesivas y superfluas en su mayor parte. La principal baza a su favor radica en el casting. No hay que olvidar que Nicole Kidman y Sandra Bullock se consolidaron tras filmar “Prácticamente magia” y que se alzaron con sus estatuillas doradas de Hollywood (Kidman, por “Las horas”; Bullock por “The Blind Side: Un sueño posible”), disfrutando desde entonces de una posición firme en el complejo universo del Séptimo Arte. Sin embargo, esta última propuesta no aporta nada a sus respectivas filmografías. Acompañan de nuevo a las dos estrellas Dianne Wiest y Stockard Channing, con cuyos papeles de menor protagonismo garantizan siempre unas actuaciones destacadas. La primera ha recibido sendos Oscars por su participación en dos creaciones de Woody Allen (“Hannah y sus hermanas” y “Balas sobre Broadway”). La segunda, después del éxito de “Grease” en 1978, ha intervenido en las interesantes “Se acabó el pastel” o “Seis grados de separación”. Entre las nuevas incorporaciones figuran Joey King (“Bullet Train”, “Independence Day: Contraataque”) y Maisie Williams (“Juego de tronos”, “El libro del amor”).