Primera excursión en el cole

Por Belen

Pues sí, hoy el Peque ha hecho su primera excursión con el colegio. El lugar elegido ha sido uno de los Centros Culturales de la zona, muy cercano al colegio, para ver una obra de teatro. A pesar de la proximidad, han ido en autocar, así que la experiencia para él ha sido ¡alucinante!, ya sabéis como disfrutan los niños con estas pequeñas cosas. No estaba especialmente nervioso, debe ser porque ya sabía lo que era una obra de teatro. Estaba convencido de que lo pasaría bien y entiendo que eso le daba seguridad.
Han salido para comer a la hora de siempre y estaba dando saltos y sonriendo. Su primera frase: - "mamá me lo he pasado pipa". Ha sido un poco parco en palabras, me ha contado que ha ido en un autocar gigante con cinturón de seguridad (aleluya!!) y que pudo ponérselo solito. Qué todos lo han pasado muy bien y han aplaudido mucho. Y que en el teatro -"hemos visto el cuento ese donde los animales hacían una montaña para llegar hasta la luna".
No he podido hablar con la profesora, mañana lo haré, pero creo que el cuento al que se refiere es uno que él ya ha conocía, y que os dejo a continuación. Es un cuento precioso, que os recomiendo.
¿A QUÉ SABE LA LUNA?



Os lo dejo en texto y en vídeo.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Ln6d3GSFlgo
Hacía mucho tiempo que los animales
deseaban averiguar a qué sabía la luna.
¿Sería dulce o salada?
Tan solo querían probar un pedacito.
Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo.
Se estiraban e intentaban cogerla,
alargando el cuello, las piernas y los brazos.
Pero todo fue en vano,
y ni el animal más grande
pudo alcanzarla.
Un buen día, la pequeña tortuga
decidió subir a la montaña más alta
para poder tocar la luna.
Desde allí arriba, la luna estaba más cerca;
pero la tortuga no podía tocarla.
Entonces, llamó al elefante.
- Si te subes a mi espalda,
tal vez lleguemos a la luna.
Esta pensó que se trataba de un juego
y, a medida que el elefante se acercaba,
ella se alejaba un poco.
Como el elefante no pudo tocar la luna,
llamó a la jirafa.
- Si te subes a mi espalda,
a lo mejor la alcanzamos.
Pero al ver a la jirafa, la luna se distanció un poco más.
La jirafa estiró y estiró el cuello cuanto pudo,
pero no sirvió de nada.
Y llamó a la cebra.
- Si te subes a mi espalda,
es probable que nos acerquemos más a ella.
La luna empezaba a divertirse con aquel juego,
y se alejó otro poquito.
La cebra se esforzó mucho, mucho,
pero tampoco pudo tocar la luna.
Y llamó al león.
- Si te subes a mi espalda,
quizá podamos alcanzarla.
Pero cuando la luna vio al león,
volvió a subir algo más.
Tampoco esta vez lograron tocar la luna,
y llamaron al zorro.
- Verás cómo lo conseguimos
si te subes a mi espalda-dijo el león.
Al avistar al zorro, la luna se alejó de nuevo.
Ahora solo faltaba un poquito de nada para tocar la luna,
pero esta se desvanecía más y más.
Y el zorro llamó al mono.
- Seguro que esta vez lo logramos.
¡Anda, súbete a mi espalda!
La luna vio al mono y retrocedió.
El mono ya podía oler la luna,
pero de tocarla, ¡ni hablar!
Y llamó al ratón.
- Súbete a mi espalda
y tocaremos la luna.
Esta vio al ratón y pensó:
- Seguro que un animal tan pequeño
no podrá cogerme.
Y como empezaba a aburrirse con aquel juego,
la luna se quedó justo donde estaba.
Entonces, el ratón subió por encima
de la tortuga,
del elefante,
de la jirafa,
de la cebra,
del león,
del zorro,
del mono
y...
...de un mordisco,
arrancó un trozo pequeño de la luna.
Lo saboreó complacido
y después fue dando un pedacito
al mono, al zorro, al león, a la cebra,
a la jirafa, al elefante y a la tortuga.
Y la luna les supo exactamente a aquello
que más le gustaba a cada uno.
Aquella noche, los animales durmieron muy muy juntos.
El pez, que lo había visto todo y
no entendía nada, dijo:
- ¡Vaya, vaya! Tanto esfuerzo para llegar
a esa luna que está en el cielo.
¿Acaso no verán que aquí, en el agua,
hay otra más cerca?
Espero que os haya gustado. Si tenéis ganas y paciencia, recortad los animales que aparecen en este cuento para poder escenificarlo con vuestros hijos, merece la pena.