Argumento
Benedict Lightwood, de quien habían descubierto que tenía viruela demoníaca, lo que fue la clave para poder hacerle chantaje y que retirase su desafío para hacerse con el Instituto, se había terminado de convertir en un demonio. Según Gabriel, su hijo menor, se había transformado en un asqueroso gusano del que tuvo que escapar antes de ser devorado por él. Gideon, su hermano mayor, que abandonó a su padre al ver las cosas horribles que había hecho, no dudó en acompañarle junto al resto de cazadores para poner fin a lo que ya era un ser oscuro y sin conciencia.
Tras la batalla, Jem acabó en mal estado, pero lo peor para Will y Tessa fue descubrir, al volver al Instituto, que éste, por haberse mostrado más fuerte y vital, se había excedido en el consumo de la droga que le mataba tanto como le mantenía vivo. Ya casi no le quedaba y, cuando Will fue a buscar más, ningún vendedor del submundo tenía nada. Mortmain se había hecho con todas las reservas para usarlo como forma de presión para hacerse con Tessa. Reseña
Había dicho en la reseña de Príncipe mecánico que, aunque había tenido sus avances, realmente todo lo gordo se quedaba para este libro. Y así ha sido. La autora encaja todas las piezas de forma magistral con las cuatro cositas que había dejado caer en los anteriores. Qué y quién es Tessa en realidad, qué es su misterioso colgante con forma de ángel que la ha salvado de la muerte varias veces y por qué la necesitaba tanto Mortmain. Todas estas preguntas tienen su respuesta y es sublime el puzle final que se forma.
Aun así, es el triángulo amoroso el que se lleva el mayor peso del libro. No obstante, diría que el triángulo no es una figura geométrica que funcione en este caso. Más bien diría que forman un círculo amoroso, quiero decir, que tienen una relación donde no existen las tensiones, los celos o el "mal rollo" de un triángulo con sus vértices picudos, sino una relación más fluida y armoniosa. Al menos, ésa es la imagen mental que tengo. Los tres tienen una relación en que se quieren profundamente. El lazo de los dos chicos entre sí es precioso. Son más que amigos, más que hermanos de sangre incluso. Y en cuanto a la difícil resolución que tiene, puedo decir que sin acabar de gustarme, me ha parecido maravillosa y perfecta. Sí, puede que sea incongruente decir esto, pero es lo que pienso. Hacía mucho que un romance juvenil no me emocionaba tantísimo.
Si tengo que poner una pega es que no termino de entender el giro en la actitud del Cónsul hacia Charlotte. En los dos libros anteriores la apoyó como directora del Instituto y aquí no para de maquinar contra ella desde el principio. La explicación que se da no me parece muy creíble y me temo que es un pequeño giro forzado para que, a la hora de la verdad, los personajes tuviesen que luchar contra Mortmain sin la caballería del resto de cazadores.
Creo que lo voy a dejar aquí. Es una reseña muy breve, mucho más de lo que normalmente escribo, que ya sabéis que soy capaz de enrollarme como una persiana, pero no me salen más palabras. Habría muchas cosas que querría contar, pero prefiero dejar que descubráis esta maravillosa trilogía que va de simplemente entretenida a este final tan perfecto. Ya digo, es muy posible que esté pecando de excesivamente subjetiva, no lo niego, seguro que hay muchas cosas criticables y con razón, pero no me salen. He disfrutado, sufriendo mucho, eso sí, con cada capítulo, y con eso me quedo.