Revista Cine

Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentido

Publicado el 25 enero 2022 por La Henryteca @LaHenryteca
Por Iria Dominguez.

La nueva entrega del hito del cine japonés, Sion Sono, despertó los calificativos más críticos en el festival de Sundance el pasado 2021. Es la primera obra que el cineasta dirige en coproducción con Estados Unidos y con una buena parte rodada en inglés. En esta nueva película (cuenta con más de cincuenta en su carrera), Sono se centra en un ladrón de bancos (Nicolas Cage), que es solicitado por un hombre conocido como El Gobernador (Bill Moseley) para encomendarle la peligrosa tarea de traer a su “nieta” Bernice (Sofía Boutella) de vuelta a la singular Samurai Town. Para asegurarse de que cumple con su cometido y no se sobrepasa con ella, el antihéroe tendrá que vestirse en un traje de cuero cargado con explosivos.Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentidoSi a esta idea le añadimos la fantasía del mundo que crean Sono y los guionistas, fruto de sus raíces conectadas al ero-guro-nonsensu, y la mezcla de géneros que se da, obtenemos el caos que forma al metraje.Uno de los principales atractivos de esta historia era la unión estrafalaria de Sion Sono y Nicolas Cage, añadiendo alicientes como Sofía Boutella o Bill Moseley. Sin embargo, lo que podría dar nacimiento a una excentricidad y caos interesantes, se queda en solo una idea. Y es que el personaje más atractivo es, probablemente, uno que no interpreta ninguno de estos actores y uno de los que menos sale en el filme: Yasujiro (interpretado por Tak Sakaguchi). Él se lleva algunas de las escenas más destacadas y el misterio que dibujan a su alrededor funciona, dejando con más ganas de él. Me da especial pena el personaje de Sofía Boutella, que podría sacar mucho más de sí y se queda en un halo superficial con el que no se llega a conectar. Hay que decir que la actuación de Nicolas Cage me parece más que acorde a la película, porque lo cierto es que es bastante terrible; y ese toque llega a funcionar. Además, sí, Cage sigue ganándose esa capacidad para crear memes de manera constante.Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentido
Sono deja a un lado el guion, firmado en esta ocasión por Aaron Hendry y Reza Sixo Safai, para centrarse en la puesta en escena, en la que siempre destaca. Es una lástima, porque hubiéramos querido ambas partes y esta película es puro visual. Se aleja de historias con estilo propio como la ya muy sonada Jigoku de naze warui? (¿Por qué no jugamos en el infierno? 2013), con líneas narrativas igual de alocadas (metacine incluido, que siempre es un plus), pero mucho mejor tratada y, en mi opinión, mucho más gamberra. Recordemos que Nicolas Cage vendió esta película como la “más salvaje” que ha hecho hasta el momento y lo cierto es que, conociendo el cine de Sono y ante tal afirmación, puedo asegurar que la acción sabe a poco, en gran parte por el guion tan pobre con el que cuenta. Cuando Cage habla de lo salvaje, yo espero ver un poco más de esa niña del anuncio de pasta de dientes que, tras la matanza, se desliza sobre una capa de sangre de unos cuantos centímetros hasta un hombre moribundo al que critica por haber manchado la casa y al que le ordena limpiarla; pero se trata más de una rotura de reglas narrativas que no llega a convencer del todo.Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentido
Prisoners of the Ghostland no da demasiado margen entre el sueño más profundo o la sensación de espectáculo desde el punto de vista de un niño. Y es que interés argumental hay bien poco, aunque visualmente resulte todo un festival expresivo. Se percibe, quizás, más como un conjunto de relatos en torno a unos personajes comunes que como una trama narrativa lineal, por mucho que se planteen ciertos objetivos y sea la persecución de estos lo que importa. Estamos ante un guion con cambios abruptos en el que se dejan ver explicaciones rápido olvidadas con el cambio de escena.Y es que el resultado es la unión de diferentes ideas interesantes entre las que director y guionistas divagan para hacer avanzar al metraje. Un pueblo de marginados que necesita ser liberado sin saberlo, un héroe que busca redimirse, una chica que desea tanto la libertad que prefiere enfrentarse al castigo de obtenerla… Si bien esta sucesión de elucubraciones es algo que ya hemos visto muchas veces antes en su filmografía, no termina de encajar del todo bien en esta última entrega. Tomando como ejemplo una de sus películas más aclamadas, Ai no mukidashi (Exposición de Amor, 2008), en esa ocasión consiguió unir metáforas e ideas visuales en torno a una trama argumentada y coherente (sin renegar de cierta locura excéntrica), en la que se planteaban estas ideas diversas enriqueciendo a las ramas principales. La narrativa tan poco sólida y la falta de agilidad de Prisoners of the Ghostland deja una sensación extraña en cuanto a la manipulación del tiempo porque en el fondo siento que la película dura más que Love Exposure cuando en realidad esta llegaba a las cuatro horas de metraje.Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentido
Los personajes tampoco son especialmente interesantes, teniendo solo cierta profundidad el encarnado por Cage, pero que, no obstante, no resulta demasiado expresivo. Sus intentos de redención moral conforman todo su arco de transformación, que queda quizás demasiado brusco en la poca narrativa argumental que encontramos. Eso sí, el personaje que lo acompaña en su proceso de arrepentimiento es en sí la encarnación más pura de lo salvaje en esta hora y media de cinta y la verdad es que me hubiera gustado también un poco más de él.Hay gags que funcionan y las escenas de acción (luchas al estilo más japonés) amenizan el ritmo de una película a la que, por otra parte, también le sobran reiteraciones. El mundo que nos presenta, lleno de criaturas, samuráis, zombies, maniquíes aterradores, hombres-rata y fantasmas, resulta rico y atrapante, aunque pueda no ser suficiente para sostener toda una película llena de inconvenientes.Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentidoHay que destacar que el número de escenarios es muy reducido y, aún así, hay todo un alarde de grandeza en el arte de la película. La fotografía, además, es la verdadera grandeza de la película. Todo lo que le falta al guion de expresión se lo lleva ella, junto al vestuario y decorado. Y gana más potencia todavía junto a la acertada banda sonora de Joseph Trapanise. Uniendo esto a las ideas diversas que surgen y que son en sí mismas cautivadoras, el resultado es una película “disfrutona” que nada contra todo pronóstico. El montaje, por otra parte, sigue un camino intermitente, en una especie de mímesis con el ya de por sí fallido guion, dando lugar a una articulación bastante descuidada. Quizás sea él el culpable de que, para muchos, los minutos pasen lentos ante una película de acción con una premisa muy divertida. Sin embargo, con tantas ideas y cosas estrafalarias ocurriendo, el entretenimiento está asegurado para gran parte de los espectadores acostumbrados a este tipo de cine Con una filmografía tan extensa, no es de extrañar que alguna obra se le escape más que otra, sobre todo después de haber tenido que recuperarse de un infarto. Bajo su máscara de acción, Prisoners of the Ghostland intenta esconder alguna reflexión sobre el mundo de los marginados o la redención personal, pero estas ideas quedan algo escondidas bajo los escombros de una narración descuidada y unos personajes que saben a poco.Prisioners of the Ghostland; El western fantástico postapocalíptico del sinsentidoQuiero destacar, eso sí, la belleza de todo el intrincado en torno a uno de los tópicos que preocupan al director: el desastre de Fukushima, la radiación, la energía nuclear y el miedo a repetir fallos con el paso del tiempo. En esta película se distinguen los despojos de algunos referentes claros dentro del western o de historias como Rescate en Nueva York (John Carpenter, 1981) o Mad Max (George Miller, 1979), pero funcionando completamente distinto a estas. Es cierto que es un director destacado dentro de la serie B japonesa, igual que en las tramas “sinsentido”, el problema es que esta película no resulta ni suficientemente seria ni suficientemente loca o extravagante, aunque lo acaricie con los dedos. Hay que decir a su favor que, si bien no hay diálogos profundos, ni tanta acción como se promete, ni se encuentren suficientes huellas emotivas, me lo pasé bastante bien en la sala. Sono nos regala una cinta llena de imágenes sugerentes, ideas atractivas y mucho sentido estético. Aun con sus deficiencias, Prisoners of the Ghostland encaja dentro del cine de serie B y, por tanto, solo les gustará a los seguidores de esas películas que se disfrutan sin ideas preconcebidas y reglamentadas.No hay muchos grises entre las luces y sombras de esta película. Entre nosotros, cuanto más tiempo pasa desde que la vi, más me convence.

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    • ##check## Lo bueno
      • Fotografía potente, con una puesta en escena muy potente.
        Un rico mundo diegético que atrapa y sugiere.
        Diversión asegurada para los que saben lo que van a ver.
    • ##times## Lo malo
      • Personajes poco atractivos, sólo para los más fans del género.
        Un montaje algo caótico.
        Un guion desastroso.

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    • Ambientación 9.0
      • Se aferran a la radiación nuclear para dar rienda suelta a la ambientación. El mundo que se nos presenta es tan variopinto como cautivador. Aunque no se profundice tanto como hubiera gustado, es de lo mejor de la cinta.
    • Desarrollo de Personajes 4.5
      • Poco interesantes y con cambios bruscos en sus arcos. Son dejados un poco a un lado en favor del caos creativo.
    • Argumento / Guion 3.0
      • Una premisa que promete mucho más de lo que da. La narración resulta un desorden, pero no en el buen sentido. Es una pena porque me hubiera encantado ver la versión del propio Sono, que es un maestro a la hora de crear sus historias.
    • Banda Sonora 9.0
      • A cargo de Joseph Trapanise, acompaña el estilo de la película y crea una ambientación más potente. Mucho tinte western mezclado con un estilo algo más épico-futurista y, a la vez, tribal. De esas que buscas más tarde para volver a escuchar.
    • Entretenimiento 6.5
      • Si disfrutas de este tipo de películas en las que priman lo estrambótico, los detalles sueltos y el poder de lo visual, es un 10. Si no, lo más seguro es que suspenda.
    • Montaje / Innovación técnica 6.0
      • Montaje caótico, pero con apuntes técnicos interesantes, como acostumbra el director.
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    • Puntuación Total  6 / 10
      • EstrellaEstrellaEstrellaEstrellaEstrellaEstrella
Trailer:Fuente Imágenes: A Contracorriente Films

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