¿Sabías que existe un caso documentado de una persona afectada gravemente por el trastorno obsesivo compulsivo que trató de suicidarse mediante un disparo en la cabeza, con la fortuna no sólo de sobrevivir, sino de mejorar muchísimo de su enfermedad? Al parecer, el tiro había afectado a ciertas zonas cerebrales sin acabar con su vida, e incomprensiblemente sus síntomas desaparecieron. Obviamente, la probabilidad de que esto ocurra es casi nula, por lo que esta acción resulta una verdadera temeridad.
foto|Stuart Miles