Revista Insólito

¿Puede la IA aliviar la soledad? Chatbots emocionales, envejecimiento y prevención del deterioro cognitivo

Por Rferrari @saludigital

La soledad no es simplemente estar solo, tiene más que ver con esa sensación de que las relaciones que tenemos no necesariamente son las que queremos.

 Si bien, como señala Olivia Laing, ese sentimiento no es exclusivo de la gente mayor, es cierto que después de la jubilación, la viudez, los divorcios, el síndrome del nido vacío y los cambios familiares o  sociales, esta experiencia puede resultar muy desestabilizante para el bienestar psicológico.

Desde una mirada psicológica, sabemos que hay una relación inversamente proporcional entre la posibilidad de aceptar los cambios como posibilidades y no cómo duelos eternos, mantener un diálogo intenso con uno mismo, ir redescubriendo como evoluciona el deseo y la curiosidad en nuestra historia y la percepción de soledad.

Pero no es ese el punto de vista que hoy queremos tratar, aunque seguramente tendremos que hacerlo. En el universo IA, -como no podía ser de otra manera-  ha ido creciendo una categoría de herramientas tecnológicas diseñada precisamente para ocupar parte de ese vacío. Hablamos de  los “compañeros” virtuales basados en inteligencia artificial.

Plataformas como Replika, Nomi, Character.AI o Gylvessa responden como “producto” a la necesidad de conversar, tener memoria de esas charlas y sostener una sensación de continuidad emocional, necesidades que, hasta hace menos de diez años, eran algo que parecía exclusivo de las relaciones humanas.

¿Puede la IA aliviar la soledad? Chatbots emocionales, envejecimiento y prevención del deterioro cognitivo

 La pregunta del millón es si estos sistemas reducen efectivamente la sensación de soledad o no lo hacen.

Los datos disponibles indican que muchas personas utilizan chatbots emocionales para sentirse acompañadas, expresar emociones difíciles o simplemente conversar cuando no tienen a nadie disponible. Es el caso de Replika, la creación de Eugenia Kuyda (2017), que tenía en 2023, 10 millones de usuarios, de los cuales el 40% mantenía relaciones románticas con sus RepliKas (Shikar Gosh). 

 En 2025, Luka Inc, la empresa desarrolladora de Réplika, fue multada con 5 millones de euros  tras meses de ser investigada. Las razones principales , según señala un artículo publicado en https://legitec.com/ , tuvieron que ver con el uso de datos personales sin pedido de consentimiento, la ausencia de control de la edad de los usuarios y los efectos potencialmente dañinos sobre el equilibrio emocional de los usuarios. 

Nada que Charlie Brooker y  Black Mirror  no hayan ya adelantado hace más de 15 años.

En el caso de personas con estilos de apego históricamente inseguro o con altos niveles de aislamiento social el vínculo emocional parece ser  más intenso con estos sistemas, mientras que para aquellos que cuentan con redes sociales más o menos interactivas, se trataría de un complemento y no un sustituto de las relaciones humanas.

Primera  y -obvia- conclusión : la IA no es una «solución universal” contra la soledad sino es una forma de hacer evidente una  necesidad emocional previa. 

Según aporta el CEO de RepliKa -Dmytro Klotcko- : “Replika actúa como un catalizador. Puede animarte a llamar a un amigo, retomar un interés o salir de casa”. 

Es claro que desde una perspectiva psicológica, estos sistemas reúnen características especialmente atractivas para aquellos usuarios que tienen baja tolerancia a la frustración porque

  1. Escuchan sin interrumpir, 
  2. No juzgan ni emiten juicios de realidad
  3. Están disponibles 24/7/365
  4. No olvidan conversaciones anteriores.
  5. Responden con una validación emocional constante del discurso del usuario

Estas características, actúan como facilitadoras de procesos de apertura emocional, parecidos a los que observamos en las relaciones humanas habituales. Algunos usuarios describen incluso sentimientos de amistad, intimidad o apego hacia sus compañeros virtuales. 

Lo interesante es que la experiencia emocional  se vive como real, aunque el interlocutor no lo sea. Nuestra mente responde a la interacción social percibida sin importar el contexto.

Los beneficios potenciales observados hablan de:

  • Reducción de la sensación subjetiva de soledad.
  • Mayor expresión emocional.
  • Disminución del sentimiento de aislamiento.
  • Apoyo percibido en momentos de estrés.
  • Espacios seguros para practicar habilidades conversacionales.
  • Mantenimiento de rutinas de interacción social.

Por eso, para muchas personas mayores, especialmente aquellas que viven solas, estas herramientas pueden representar una forma accesible de compañía cotidiana entre visitas de familiares u otras actividades sociales.

Los riesgos aparecen por el lado de la generación de una dependencia emocional o de la sustitución de relaciones en el mundo real por este tipo de experiencias.

 Se ha visto por ejemplo que algunos usuarios desarrollan vínculos tan intensos con los chatbots que experimentan un malestar muy alto cuando el sistema cambia, falla o desaparece.

Sobre el riesgo de que la interacción con la IA sustituya progresivamente actividades sociales reales, aunque en la mayoría de los estudios no se encuentra evidencia de una sustitución total, sí se ha observado que algunas personas tienden a reducir su motivación para buscar vínculos humanos nuevos o menos predecibles.

Otra cuestión preocupante es la llamada “validación permanente”. A diferencia de una relación humana saludable, muchos compañeros virtuales están diseñados para minimizar el conflicto y maximizar la satisfacción del usuario.

Esto puede generar relaciones emocionalmente  más cómodas, pero en donde el término “relación” estaría de más. Uno termina hablando con un alter ego y eso técnicamente deja de ser una “relación”.

Ahora bien, tenemos que separar  las IA recreativas, de compañía o de rol como la mencionada Replika, de aquellas otras que priorizan el ajuste del ritmo de la conversación, más enfocadas al apoyo emocional, la relación con la familia y la empatía.

Ahí encontramos plataformas como EllisQ, Mila, Paro o  ATO, desarrollada por el argentino @juancereigido  para combatir la soledad de su abuelo.

¿Puede la IA aliviar la soledad? Chatbots emocionales, envejecimiento y prevención del deterioro cognitivo

Las aplicaciones más prometedoras de la inteligencia artificial no están entonces en las relaciones románticas virtuales, o en la lucha contra la soledad como endemia posmoderna, sino en el apoyo a personas mayores que viven solas y presentan deterioro cognitivo leve. Es en este nicho social en donde todo parece cobrar más sentido.

Aquí aparece un sistema especialmente interesante: ElliQ.

Desarrollado específicamente para adultos mayores, ElliQ no intenta actuar como pareja o amigo íntimo. Su objetivo es promover hábitos saludables, brindar estimulación cognitiva y conexión social.

Es capaz de mantener una conversación diaria, recordar cuándo tomar una medicación, hacer videollamadas familiares, proponer ejercicios de memoria o actividades de bienestar o ejercicio físico.

A diferencia de los chatbots tradicionales, ElliQ es proactivo: inicia conversaciones y propone actividades, algo especialmente importante en personas mayores que presentan apatía o dificultades para iniciar acciones por sí mismas.

Si bien es evidente que sí pueden contribuir a mantener funciones cognitivas, todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que retrasen la progresión de la demencia que ya ha comenzado.

Lo que sí ya sabemos es que la conversación frecuente es una forma de estimulación cognitiva fundamental. Recordar eventos personales, mantener diálogos, responder preguntas, narrar experiencias y participar en actividades verbales ejercita funciones ligadas a la memoria autobiográfica, el lenguaje, la atención, etc.

¿Puede la IA aliviar la soledad? Chatbots emocionales, envejecimiento y prevención del deterioro cognitivo

 Estos chatbots brindarían la posibilidad de detectar cambios cognitivos tempranos analizando patrones del lenguaje, fluidez verbal y coherencia narrativa.

Quizás la conclusión más importante que estaría bien no perder de vista entre tanta hojarasca tecnofílica sea que la inteligencia artificial parece funcionar mejor cuando complementa las relaciones humanas y no cuando intenta reemplazarlas.

Un chatbot puede recordar una medicación.

Puede conversar.

Puede estimular la memoria.

Puede aliviar algunas horas de soledad.

Pero no puede sustituir el contacto físico, la reciprocidad emocional genuina ni la complejidad de una relación humana significativa.

La tecnología es una herramienta poderosa para promover bienestar psicológico y envejecimiento saludable. Sin embargo, su valor depende menos de la sofisticación del algoritmo que de la forma en que la integramos en una red más amplia de vínculos, cuidados y participación social. Y son esos modelos los que, como agentes de salud mental, debieramos explorar, para integrar herramientas en las que prevalezcan las propuestas integrativas y no excluyentes, «Esto O Aquello» nunca será una opción saludable.

La verdadera pregunta quizás no sea si la IA puede reemplazar la compañía humana, sino cómo puede ayudarnos a preservarla allí donde comienza a faltar.


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