Pues casi que se está mejor sin gobierno

Por Rodrigojocilesferrer @jocilesferrer

Sí, sin una delegación en la toma decisiones haciendo (su) política y sin una oposición haciendo crítica destructiva continua.

Vista la actual situación (febrero de 2016) en que ningún partido o coalición de ellos puede ni quiere formar gobierno en España, porque para eso habría que llegar al consenso, sí ese palabro tan raro que debe de venir de alguna lengua escandinava o centro europea… Porque en Celtiberia, la costumbre desde que hay anales es vengarse de la mitad enemiga derrotada, cada vez que el péndulo de la historia otorga el poder a una de ellas, de manera más o menos incruenta. Lo crucial no es tanto favorecer a la mitad que te apoya, sino chinchar a la otra.

Pero me estoy desviando de lo que quería comentar. Visto lo visto con un gobierno en funciones, con presupuestos aprobados antes del caos (lo que en mi humilde opinión fue un acierto), que sólo puede dedicarse administrar y no a lanzar contramedidas desviando la atención de las dos Españas y polarizándolas, mientras todos los partidos se dedican a robarnos, (ejemplo: casos Bankia / Évola…), estoy llegando a la conclusión de que todo marcha mejor así para el común de los ciudadanos, sin gobiernos políticos.

Pienso que los recursos se utilizarían mucho más eficientemente para el bien común (no de los políticos, claro) y con decisiones mucho más consensuadas y favorables a la mayoría con una sencilla estructura presidida por el Rey (con las mismas atribuciones que tiene ahora mismo) y un consejo de ministros, secretarios y directores generales, funcionarios por oposición muy dura, según carreras determinadas para según qué puesto (el ministro de economía debería ser un economista o tener un MBA, el de sanidad un médico / farmacéutico, el de industria un ingeniero, el de educación un profesor / pedagogo…) y que estos puestos estuvieran muy muy bien pagados y con rotación cada pocos años.

Por encima de ese cuerpo administrador ejecutivo, habría otro de vital importancia: el de intervención del estado. También por estricta oposición y mejor pagado aún que el anterior. Supervisarían con lupa cada céntimo invertido por el anterior, de nuestros impuestos, vigilando que nada acabase en los bolsillos de los gestores, ni que estos pudieran favorecer a sus familiares y amigos y también que no se gastase según los caprichos de estos.

¿Que no habría cabida para cierta inclinación política? Por supuesto que sí, vía referéndum. Cada 6 meses se convocaría de manera informática una lista de preguntas a los ciudadanos muy sencillas, para contestar “Sí”, “No” u “opción A” / “opción B” a lo sumo. Las preguntas por un lado las prepararía un cuerpo de legisladores del estado (también muy bien pagado, por oposición, licenciados en derecho…) junto con otras que espontáneamente propusieran los ciudadanos en una web, supuesto que lograsen un número mínimo de apoyos (100.000…). Para los yayos, se seguiría votando en colegios donde este cuerpo de legisladores se encargaría de recoger los votos de estas personas alérgicas a las tecnologías. Lo mismo para recoger sus propuestas y apoyos a referéndum. Los medios técnicos para realizar esto existen en la actualidad, creedme, pero a los políticos no les gustan porque supondrían la democracia real.

Ya sé lo que me dirán algunos: Que la población española es inculta y carece de la formación suficiente para dejarla tomar directamente las decisiones. Pues, aunque mis compatriotas suelen tener aficiones alejadas de las mías y suelen votar mayoritariamente diferente de mí, yo siento un respeto tremendo por cada uno de ellos y aceptaría sus decisiones emanadas así, libre,  directa y democráticamente, mucho antes que aquellas a las que nos conducen los políticos de oficio. Esto es democracia ¿no? La mitad más uno decide. Estoy seguro que en menos de un año, todos le cogeríamos el tranquillo a los efectos de decisiones tomadas a la ligera y votaríamos, pues como votamos en una comunidad de vecinos: con cabeza. Seis meses dan para corregir mucho mejor que cuatro años ¿no…? Con la ventaja añadida de que no se necesita echar a nadie.

También sé que mucha gente prefiere que otros tomen las decisiones por ellos (porque no se valoran a sí mismos) y después quejarse en la barra de un bar o en el sofá de casa, pues no hay problema, votar nunca sería obligatorio, ya lo haríamos los demás por ellos y podrían seguir disfrutando poniéndonos verdes a los que sí votamos…

Esta estructura nacional, la repetiría en los niveles autonómico y municipal y en las grandes ciudades hasta el distrito (barrio). Otros niveles (provincial, comarcal…) podrían desplegarse donde fuera lo mejor para una administración más cercana, siempre sin repetir competencias, de lo que ya se encargue un nivel, que no se encargue el inmediato superior.

Ya sé que no puede hacerse y que estoy loco o soy muy naif, pero seguro que a algunos os gustaría esta configuración (constitución…).

Salud, democracia y cooperativismo.