Revista Coaching

Qué hacer con la frustración cuando ya no puedes hacer todo lo que hacías antes.

Por Coach De La Profesional @scientistcoach

¿Qué hacer cuando tu situación cambia y ya no puedes hacer lo que hacías antes? ¿Cómo puedes lidiar con esa frustración?

Me lo preguntaron en Instagram el otro día y aquí tienes mi respuesta…

La frustración suele surgir cuando no aceptamos lo que es. O cuando queremos algo y no lo conseguimos.

El primer paso es aceptar la realidad. Sea cual sea.

La realidad puede ser que tu situación ha cambiado y ya no tienes el mismo tiempo, dinero o energía que antes.

Nos pasa mucho a las personas efectivas y activas cuando queremos hacer lo mismo y vemos que no podemos.

Cuando intentas trabajar con tu o tus hijos en casa.

Si crees que vas a tener la misma energía y te pones enferma o tienes alguna crisis emocional por una situación dura (en este caso, por favor, recurre a un psicólogo).

Y hay un momento en esa situación el que sólo luchas, en el que te quieres salir con la tuya a toda costa. Porque tú puedes con todo, no vas a poder con esto.

Y acabas frustrada, enfadada, de mal humor, sin hacer lo que quieres hacer y puede que pagándolo con los demás. Porque estas cosas afectan a todas las áreas de tu vida.

¿Qué puedes hacer entonces?

A mí lo que me funciona, aunque parezca sencillo, es aceptar las cosas como son (y no me resulta fácil, no te creas).

Decir: vale, no puedo seguir haciendo esto en estas nuevas circunstancias. No me funciona. La realidad es que X, Y, Z.

La realidad es que tengo solo X horas para trabajar al día y no las que tenía antes.

La realidad es que tengo que solucionar esto antes de poder seguir como antes.

La realidad es que necesito un descanso.

Te pondré varios ejemplos:

Cuando volvimos a España, yo quería lanzar mi nuevo negocio en español cuanto antes y partiendo de cero. Pero acabábamos de llegar, no tenía piso, ni internet, ni conocía la ciudad, ni tenia colegio para mi hijo. No me podía centrar.

Sí, adelantaba algo cada día, pero muy poco, porque tenía que hacer otras cosas prioritarias antes.

Al principio me frustré y luego le dije a mi mentora que en ese momento no podía. Que tenía que parar un par de meses, dejarlo todo listo en mi vida y luego ya ponerme.

No eran excusas era una realidad.

Y eso fue lo que hice. Paré casi por completo, me centré en asentarme y cuando estuve preparada me lancé ya al 100%.

Otro ejemplo…

Una de mis clientas quería hacer despegar su negocio y falleció un familiar suyo muy cercano. Ella siguió con su negocio pero se sentía desanimada y llegó a pensar que quizá el negocio no era lo suyo…

Lo que pasaba es que no se había dado tiempo para pasar el duelo.

Después de hablarlo, se tomó un par de meses de desconexión total y volvió como nueva con la motivación y la energía renovadas y al 100% segura de que su negocio sí era lo que quería.

En lugar de seguir sintiéndose culpable, desmotivada y descentrada.

A veces hay que parar para luego poder seguir.

Y necesitas darte permiso tú misma.

Tú sabes cuando es solo una excusa y cuando es una realidad.

Y no pasa nada por parar y bajar el ritmo un tiempo, si es lo que necesitas. No es un fallo, ni eres más débil por eso. Es normal y lo mejor en muchos casos.

Un ejemplo más…

En mi baja de maternidad subestimé el tiempo que necesitaría y cuando quise trabajar no tenía ganas, ni energía, ni motivación. Así que me dí más tiempo y luego seguí.

También cuando tienes personas a tu cargo, tienes que reevaluar tu situación y pensar de manera realista en el tiempo y energía de que dispones.

Y si ya no puedes trabajar igual que antes, necesitas establecer prioridades y elegir o incluso descartar cosas.

A veces te toca cambiar horarios y trabajar en horas en las que normalmente no lo harías, al menos durante un tiempo.

O coger menos clientes (algo que yo elegí hacer cuando tuve a mis hijos).

Por ejemplo, con el doblaje yo he intentado mantener mi negocio igual, y no he podido (es algo que las personas ambiciosas y activas no podemos evitar, intentar hacerlo todo y bien, por supuesto, como buenas perfeccionistas que somos), me suponía mucho estrés y he tenido que reorganizarme.

Eso ha supuesto revisar cuántos lanzamientos hago, cuántos clientes cojo, cuánto publico y cómo se ve afectada la facturación.

Pero cuando tienes claras tus prioridades y lo que quieres en tu vida es más fácil.

Para mí la libertad es FUNDAMENTAL, mis hijos, el doblaje y el tiempo libre son totalmente prioritarios y eso hace que tomar ciertas decisiones aparentemente difíciles sea más fácil.

Y que no me importe sacrificar cosas porque sé que el resultado final merecerá la pena. Porque sé lo que quiero en mi vida.

Por tanto, aparte de aceptar la realidad y mirar qué tienes que modificar para sentirte otra vez tranquila y motivada, tienes que tener claras tus prioridades y saber qué es importante para ti en la vida o qué necesitas ahora mismo.

A veces necesitas ingresar más y eso supone durante un tiempo estar más ocupada.

Otras veces necesitas parar y recuperarte y eso significa no facturar o no tanto.

A veces quieres combinar varias cosas y supone no poder darle el 100% a cada cosa y, aún así, sentirte bien porque de esa manera puedes combinarlo todo.

¿Cuál es tu caso?

Siéntate a pensar en tu realidad actual. No lo que te gustaría, o lo que fue. Lo que es.

Y reevalúa como vas a trabajar a partir de ahora según tus prioridades y necesidades.

¿Qué me dices? ¿Qué cambios vas a hacer en esa nueva situación en la que estás?

Y si necesitas ayuda para saber qué es exactamente lo que quieres y cómo compaginarlo todo, mi programa “Qué Hacer Cuando No Sabes Qué Hacer” es para ti, pincha aquí para ver cómo te ayuda.

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