Revista Viajes

Qué ver en Milán en un día…

Por Pmontesrincon

El metro avanza por el subsuelo rumbo al destino. Al destino con mayúsculas. Es agosto y se viaja sin apreturas. A las grandes ciudades les gusta colgar ese mes el cartel de “cerrado por vacaciones”. El grueso del pasaje nos bajamos en la parada más popular. Como ocurre con Sol en Madrid o Times Square en Nueva York. Nos despedimos del mundo subterráneo y cuando comenzamos a vislumbrar los primeros rayos de sol arranca el espectáculo. Es la misma sensación que hemos experimentado al tener ante nuestros ojos lugares familiares. Esos que has visto hasta la saciedad en fotografías, videos, postales… Uno de ellos es la plaza del Duomo. El imprescindible de los imprescindibles que ver en Milán. Cientos de palomas nos reciben deseosas de hincar el pico a los “deliciosos snacks” que les regalan los visitantes. Su vuelo nos acompaña ante que nos situamos en la mejor perspectiva posible. Enfrente a la gigantesca obra de arte. Casi seis siglos fueron necesarios para concluirse. Para que luego digan de la Sagrada Familia de Barcelona.

Vista de la plaza del Duomo, el monumento a Vittorio Emanuele II y la galería que también lleva su nombre qué ver en MilánVista de la plaza del Duomo, el monumento a Vittorio Emanuele II y la galería que también lleva su nombre

Volar a Milán o más bien a Bérgamo

Milán fue la última parada de un recorrido en coche por tres países europeos durante 14 días. Lo que los modernos llaman ‘road trip’. 2.500 kilómetros por Italia, Croacia y, sobre todo, Eslovenia. Una magnífica experiencia viajera. Para hacer realidad este itinerario volamos hasta el aeropuerto de Orio al Serio de Bérgamo. Aunque está a 50 kilómetros de Milán, es el elegido por la mayoría de personas que van a visitar la capital de la moda italiana. La razón es que hasta allí vuelan compañías de bajo coste como Ryanair. Pero aterrizar en Bérgamo no sólo es una magnífica opción para conocer Milán. Nosotros también nos decantamos por este aeropuerto cuando fuimos a Venecia. La parte negativa es que en ninguna de estas dos ocasiones hemos podido recorrer la propia ciudad de Bérgamo, una de las más bellas de Italia. Esperemos que haya otra oportunidad.

Orio al Serio es un aeropuerto pequeño, cómodo y muy bien comunicado con Milán y Venecia a través de autopistas. El único problema fue que el vuelo de regreso a España sufrió un retraso. En situaciones así es muy importante conocer cuáles son los derechos de los pasajeros para poder pedir una compensación. En nuestro caso la demora fue de alrededor de una hora, pero las normas que regulan el sector prevén compensaciones de 250 a 600 euros por retrasos de 2-3 horas o superiores según el trayecto del vuelo. Hemos encontrado todos los detalles en la página de AirHelp, donde también te indican cómo reclamar por retraso del vuelo.

Los imprescindibles que ver en Milán

Milán es la Italia del norte, la rica, la de la sofisticación, el buen vestir y la fachada (y no sólo la del Duomo). Pero su indudable poderío económico no va en consonancia con su belleza o más bien su falta de ella. Después de conocer Roma, Florencia, Venecia, Siena, Verona o la propia Pisa, Milán te deja a medidas. El esplendor gótico del Duomo podría ser la guinda a un apetitoso y suculento pastel. Pero simplemente es una fachada. Eso sí, una imprescindible y maravillosa fachada. Por este motivo es una ciudad para dedicarle un o dos días como mucho. Nosotros hicimos la conocida como “operación Dublín”. Consiste en ver una gran urbe en un día de cinco horas. ¿Cómo se entiende esto? Simple. Nos enfundamos unas cómodas zapatillas y a caminar se ha dicho. El resultado. En cuatro o cinco horas vemos lo que normalmente se ve en un día entero más pausado. Nos va la marcha. Lo hicimos en Dublín como podéis comprobar en este post y lo repetimos en Milán con notable éxito.

Ante el Duomo de Milán qué ver en MilánAnte el Duomo de Milán Detalle desde la terraza del Duomo qué ver en MilánDetalle desde la terraza del Duomo En la terraza del Duomo qué ver en MilánEn la terraza del Duomo

Una vez más insistimos que el Doumo y su plaza es, con diferencia, el monumento obligatorio que ver en Milán. Es imposible no caer rendido ante el gran templo gótico de Italia. Nosotros compramos online las entradas para evitar colas. Se puede optar por visitar el interior del templo (3,50 euros) o sumar sus terrazas, desde donde se puede apreciar más de cerca sus estatuas (tiene más de 3.000 en su exterior) y los inmensos ventanales neogóticos. Si se opta por subir al “cielo” del Duomo por las escaleras el precio es de 12,50 euros o si, por el contario, se prefiere hacerlo en ascensor, sube hasta los 16,50 euros. En ambos casos se trata de la modalidad de entrada conocida como ‘Duomo Pass’ que permite ver todas las estancias de un templo con capacidad para 40.000 personas. Un aspecto a tener muy en cuenta. En el interior está prohibida la entrada con los hombros y las piernas descubiertas. Si se acude en verano, es buen llevar en el bolso algún gran pañuelo o chal para ahorrarse los tres euros que cuesta el de usar y tirar que venden en la tienda que hay junto a la catedral.

Plaza del Duomo desde la terraza de la catedral qué ver en MilánPlaza del Duomo desde la terraza de la catedral Interior del Duomo qué ver en MilánInterior del Duomo Vidriera en el Duomo qué ver en MilánVidriera en el Duomo Impresionante escultura de San Bartolomé en el Duomo obra de Marco da Agrate qué ver en MilánImpresionante escultura de San Bartolomé en el Duomo obra de Marco da Agrate

La plaza del Duomo no se puede entender sin el epicentro de la moda europea, la galería Vittorio Emanuele II. El conocido como “salón de Milán”. Inicialmente se pensó en el siglo XVIII como un pasaje para comunicar la catedral milanesa con el teatro de la Scala. Hoy es el segundo imprescindible que ver en Milán en un día por su simbolismo y la belleza de sus techos de hierro y cristal. Por un momento parece que nos hemos trasladado a París, en otro ejemplo de que Milán es la menos italiana de las grandes ciudades de Italia. La luminosidad de esta galería sorprende como también lo hacen los cuidados escaparates de las tiendas de las grandes marcas de moda. A nadie se le puede olvidar cumplir la tradición se apoyar el talón derecho del pie en los genitales del toro que aparece en el escudo de Turín plasmado en el suelo de la galería. Hay que dar tres vueltas sobre uno mismo para tener suerte y regresar a Milán. Tranquilos, el toro se encuentra rápido y sus genitales ya tienen el lógico desgaste de tanto “taconeo”.

Entrada de la galería Vittorio Emanuele qué ver en MilánEntrada de la galería Vittorio Emanuele Techos de la galería Vittorio Emanuele qué ver en MilánTechos de la galería Vittorio Emanuele Toro sobre el que se cumple la tradición qué ver en MilánToro sobre el que se cumple la tradición Estefanía caminando por la galería Vittorio Emanuele qué ver en MilánEstefanía caminando por la galería Vittorio Emanuele

Al otro lado de la galería Vittorio Emanuele II encontramos la plaza de La Scala con el monumento a Leonardo da Vinci y el templo de la ópera europea. El teatro de La Scala no destaca por su fachada y nada tiene que ver, por ejemplo, con la Ópera de París, el teatro Colón de Buenos Aires o incluso la Ópera de Budapest. Pero su interior es magnífico y su prestigio es indudable. La temporada, que arranca el 7 de diciembre, es codiciada por todos los amantes de este género. Se puede visitar cada día de 9:00 a 17:30 horas por el precio de 7 euros.

El teatro de La Scala qué ver en MilánEl teatro de La Scala

Comer barato en Milán junto a la plaza del Duomo

El lujo y la sofisticación que impera en el entorno del Duomo también está presente en sus restaurantes. Lo que ocurre es que pagar 15 euros por una pizza o por un plato de pasta no hace demasiada gracia. No deja de ser eso, pasta y pizza. Algo que nos encanta pero que se puede disfrutar a precios mucho más asequibles. El problema es que en nuestras cinco horas en Milán no teníamos tiempo de buscar alguna tasca interesante alejada del centro. No nos quedaba más remedio que comer cerca de la plaza del Duomo. Nuestra primera opción fue un clásico milanés, el Luini. Hasta allí peregrinan cada día cientos de personas en busca de su famoso panzerotti, una especie de empanda con masa artesanal rellena con ingredientes como tomate y mozzarella. Pero nos quedamos con las ganas porque era pleno mes de agosto y cerraba por vacaciones.

Luini, cerrado por vacaciones qué ver en MilánLuini, cerrado por vacaciones Pizza de Spontini qué ver en MilánPizza de Spontini

Otra opción muy interesante que fue la que finalmente elegimos es el Spontini, una franquicia que elabora unas pizzas al taglio realmente deliciosas. Masas muy esponjosas con ingredientes de calidad. Nos recordaron mucho a las que comimos en Buenos Aires. Por sólo tres euros tienes una generosa porción de pizza a unos pocos metros del mismísimo Duomo.

Volvimos a la plaza del Duomo después de pasar por la de San Fedele para tomar la Via Orefici con destino a nuestra siguiente parada, el Castillo Sforzesco. Antes nos desviamos ligeramente en busca de la Iglesia de Santa Maria presso San Satiro, donde se puede apreciar el majestuoso falso coro de Bramante. En apenas un metro de espacio, el artista generó un casi irreal efecto de profundidad que simula un excelso coro. Tuvimos tan mala suerte que justo cuando nos disponíamos a entrar, nos dieron con la puerta en las narices porque eran las 17:30 horas y en ese momento se cierra a las visitas turísticas. Una auténtica pena no poder disfrutar de semejante ingenio creativo.

Plaza de San Fedele y monumento dedicado al poeta y escritor Alessandro Manzoni qué ver en MilánPlaza de San Fedele y monumento dedicado al poeta y escritor Alessandro Manzoni

Para llegar al Castillo Sforzesco hay que caminar durante unos metros por una de las calles emblemáticas de Milán, la Via Dante. Gran parte de su encanto reside en que está peatonalizada y eso permite un ambiente muy agradable aderezado con numerosas tiendas y terrazas. El paso de bicicletas termina de animar una calle cosmopolita que, en poco o en nada, se parece a otras similares del resto de Italia.

Final de la Via Dante qué ver en MilánFinal de la Via Dante

La esbelta e imponente silueta del Castillo Sforzesco nos recibe gritando a los cuatro vientos que debe estar en la lista de lugares incuestionables que ver en Milán. Esta construcción es el emblema del poderío que tuvo la familia Sforza en la Edad Media. Aunque la entrada a los museos que alberga tiene un precio de 5 euros, es posible caminar de forma gratuita por el interior del castillo y sus patios.

Castillo Sforzesco qué ver en MilánCastillo Sforzesco Uno de los patios del castillo Sforzesco qué ver en MilánUno de los patios del castillo Sforzesco Otro de los patios del Sforcesco qué ver en MilánOtro de los patios del Sforcesco

El sol se va deslizando por las murallas del Sforzesco dotando a su color rojizo un aspecto casi bucólico. La tarde se va despidiendo. No obstante hemos arrancado nuestro recorrido por Milán en un día a las 15:00 horas. Pero aún queda tiempo para caminar un poco más en busca del gran pulmón verde de la ciudad italiana. Se trata del parque Sempione. El lugar elegido por los milaneses para pasear, hacer ‘running’, sacar al perro, hacer un picnic en sus zonas verdes, escuchar música, relajarse… y hasta bailar. Justo detrás del Castillo Sforzesco, al inicio del parque, estaba instalada una carpa donde no paraban de pinchar música de todo tipo para que un nutrido grupo de personas entradas en canas movieran el esqueleto.

Parque Sempione qué ver en MilánParque Sempione

Caminar por Sempione en desconectar el bullicio y el trasiego de Milán para adentrarse en un mundo paralelo. Allí se alza el Arco della Pace, un arco del triunfo que primero conmemoró las victorias militares de Napoleón sin ni tan siquiera acabar su construcción y posteriormente Francisco I de Austria lo culminó para dedicarlo a la paz.

Arco della Pace qué ver en MilánArco della Pace

De vuelta a nuestro hotel ubicado en la zona de Loreto caminamos por el conocido cuadrilátero de la moda, cuando sus lujosas tiendas comenzaban a echar el cierra bajo la atenta mirada de fornidos empleados se seguridad. Fue breve la incursión por las vías Monte Napoleone,  Alessandro Manzoni, Spiga y Corso Venecia, las cuatro que forman este paraíso para los amantes del lujo y el buen vestir. Precisamente por el Corso Venecia y el Corso Buenos Aires regresamos a Loreto. Dos interesantes avenidas donde vemos diseminados algunos interesantes palacios y otro gran pulmón verde milanés como es el parque Indro Montanelli, dedicado al célebre periodista y escritor italiano.

Cuadrilátero de la moda qué ver en MilánCuadrilátero de la moda

Quedaron muchas más cosas que ver en Milán en el tintero. La principal, la iglesia de Santa Maria delle Grazie donde se exhibe “La última cena” de Leonardo da Vinci. Para contemplarla es necesario obtener las entradas con mucha antelación ya que las visitas se hacen con grupos muy reducidos. Para la fecha en la que íbamos a ir a Milán estaba todo agotado desde hacía más de dos meses por lo que nos quedó como otra asignatura pendiente. Tampoco pudimos dejarnos caer por Navigli, el barrio de los canales de Milán. Seguramente los que puedan recorrer la ciudad en un día de algo más de cinco horas tendrán tiempo para hacerlo.


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