¿Qué ver en Riga en un día?

Por Glo @GloRibas

Iglesia de San Pedro

Riga es la más grande de las capitales de las 3 repúblicas bálticas. Además fue la ciudad que elegimos como primer destino para iniciar nuestro viaje. Después de unas cinco horas de vuelo directo, aterrizamos en el aeropuerto de Riga. La primera cosa a tener en cuenta en esta zona, y más cuando se procede de los países mediterráneos, es que el mejor momento para viajar a esta zona es el verano. Aunque es el momento propicio para viajar si se quiere disfrutar unas temperaturas suaves, hay que comentar que el verano también es una época de lluvias en la zona. Eso lo comprobamos en primera persona nada más llegar, ya que durante 3 días no paró de llover. Os podéis imaginar la impresión, pensamos que mal empezaba el viaje. Pero sólo fue necesario equiparse con lo imprescindible y las ganas de disfrutar.
Antes de nada, sólo quiero comentaros que la manera que teníamos de viajar yo y mis amigos (al menos al inicio) era bastante ortodoxa. Decidíamos un destino (en este caso las 3 repúblicas bálticas) y los días que íbamos a estar. Sobre eso, montábamos una hipotética ruta, basándonos en algunas guías, pero simplemente marcando los lugares más destacados que queríamos visitar, sin entrar mucho en pormenores. Después de eso, reservábamos algún alojamiento para el primer día, y así finalizaba nuestra planificación del viaje. Una vez allí, nos espavilábamos a buscar alojamiento sobre la marcha, a buscar un coche de alquiler, a ir a los centros de información turística para saber qué visitar en cada sitio, ... Y además cambiando normalmente la ruta predeterminada que teníamos, jejejeje. Total, un viaje casi sin planificar, aunque con muchas anécdotas y muy divertido. 

Nuestra ruta empezó en la misma capital de Letonia. Riga es una ciudad dinámica, conocida en la región por su vida cultural diurna, y por su entretenimiento nocturno. También se le conoce como la “París del Norte” por sus atractivos culturales, turísticos y artísticos. La ciudad está situada en el Golfo de Riga, que se abre al mar Báltico, y próxima a la desembocadura del río Daugava, que divide la ciudad en dos. En el margen derecho del río encontramos el centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 1997, ya que encontramos des de casas e iglesias de la edad media, a edificios de Art Nouveau del siglo XIX. El centro histórico no es muy grande, además, como casi todo el país, Riga es una ciudad muy llana, con lo que no tuvimos ningún problema en hacer el recorrido caminando.
Des de el aeropuerto, nos dirigimos directamente al alojamiento que teníamos reservado (si no me equivoco fue el único alojamiento que llevábamos reservado). Nos alojamos en el Friendly Fun Franks Hostel, un albergue muy céntrico, a apenas 200 metros de la plaza del ayuntamiento de Riga. Se trata de un albergue regentado por un australiano muy amable y divertido. ¿Qué hace un australiano regentando un albergue en Riga? Pues nosotros tampoco lo acabamos de entender en su momento, así que si queréis saberlo, se lo tendréis que preguntar también. Ese primer día, directamente estuvimos en el albergue, ya que era prácticamente de noche, teníamos que cenar, y al día siguiente empezaba nuestra aventura. Y dicho y hecho, al día siguiente nos preparamos para iniciar la visita a Riga.

Plaza Rätslaukums

Lo primero que destaca una vez llegas al centro de Riga es la presencia de diversas torres, casi todas campanarios de diferentes iglesias y catedrales. Nosotros empezamos la ruta por la plaza Rätslaukums. En la plaza llaman mucho la atención dos edificios de ladrillo rojo, con fachadas decoradas. Uno de ellos es el ayuntamiento de la ciudad, diseñado por Karl Johann Felsko en el siglo XIX. Dentro de este edificio no sólo encontramos las oficinas gubernamentales locales, sino también la oficina de turismo de Riga. Cabe decir que lo más destacable es su fachada, ya que el edificio que queda en su interior es moderno. Justo al lado de este edificio encontramos la Casa de los Cabezas negras (Melngalvju nams), construido en el siglo XIV, en estilo gótico, que sirvió como cuartel general de mercantes solteros, llamados Cabezas negras. El conjunto de edificios de la plaza fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial por las tropas nazis, pero fueron reconstruidos en los años 90. La estatua de Roland, caballero de Carlomagno, preside el centro de la plaza. Aunque nosotros no lo hicimos, también es posible visitar el Museo de la Ocupación de Letonia.

Calle del centro de Riga

Des de la plaza del ayuntamiento nos dirigimos a la iglesia de San Pedro (Rigas Sv. Petera baznica), dedicada al patrón de la ciudad, y con el campanario más alto de Riga. Su origen se remonta al siglo XIII, y es el edificio de estilo gótico más representativo de la ciudad. La iglesia original era de madera, pero fue destruida por el fuego en diversas ocasiones. El campanario también fue construido en madera, aunque también destruido por los bombardeos alemanes del año 1941. La réplica actual, de 122 metros de altura, es de acero. Es posible subir al campanario, desde donde hay unas excelentes vistas de toda la ciudad. 
Después de la visita a la iglesia de San Pedro, nuestra siguiente parada fue la catedral de Riga (Doma baznica), situada en la plaza de la catedral (Doma laukums). Se trata de una catedral luterana, de ahí que su interior sea bastante sobrio. Este hecho hace que el órgano del siglo XIX resalte más. Además de la catedral se puede visitar el claustro. La torre que preside la catedral, de planta cuadrada, se construyó en el siglo XVIII.

Catedral de Riga

De la catedral, nos dirigimos a los Tres hermanos (Tris brali), un conjunto de tres casas, las viviendas más antiguas que quedan en la ciudad, y que recuerdan su pasado como parte de la Liga Hanseática. La primera, la número 17, fue construida en el siglo XV. Junto a la puerta se observan unas espigas de trigo, símbolo de su pasado como panadería. La casa número 19 es la sede del Museo de Arquitectura, y fue construida en 1646, tal y como se indica en su fachada. La última, la número 21, es de siglo XVIII, y en su fachada encontramos una máscara, que protege a la vivienda de los poderes del mal. La leyenda dice que estas tres casas fueron construidas por tres hombres de la misma familia en diferentes épocas. 
Muy cerca de los Tres hermanos, encontramos la catedral de San Jacobo (Sveta Jekoba katedrale), una catedral católica. De estilo gótico, fue construida entre el siglo XIII y XIV. Como la catedral de Riga, también tiene una torre cuadrada. Lo más curioso de esta catedral es la ubicación de la campana eclesiástica, que está fuera del campanario, colgada por la parte exterior de la cúpula. Según cuenta la historia, la campana sonaba cuando había una ejecución. La lástima es que la campana desapareció, y sólo se puede ver el soporte donde estaba anclada. 
Saliendo de la catedral de San Jacobo, y en dirección al río Daugava, nos acercamos al Castillo de Riga (Rigas pils), que actualmente presenta una imagen muy diferente a un castillo. El castillo original fue destruido en la guerra del siglo XIII y XIV, y una de las condenas de la derrota de la guerra fue la obligación por parte de los ciudadanos de Riga de levantar de nuevo el castillo; que posteriormente volvió a ser arrasado en el siglo XV, y se tubo que volver a reconstruir en el siglo XVI. Actualmente es la residencia presidencial. Dentro del castillo también se encuentran un par de museos. 
Des de la catedral de San Jacobo caminamos hasta la Puerta Sueca (Zviedru varti), la única que queda en pie de las puertas que daban acceso a la ciudad medieval durante el dominio sueco. Pasar por debajo de esta puerta trae suerte a los recién casados.
Des de la Puerta Sueca es rápido llegar a la Torre de Pólvora (Pulvertornis), una de las 28 torres que rodeaban la ciudad. Construida en 1330, su nombre viene del hecho de que se utilizó como almacén de pólvora. Cilíndrica y de anchos muros, hoy en día es sede del Museo de la Guerra.

Torra de la Pólvora

En apenas unos metros llegamos al canal Pilsëtas (Pilsëtas Kanäls), un canal que rodea el casco antiguo de Riga, con un agradable parque alrededor, en el que paseamos y reposamos los pies de los adoquines de la ciudad. Paseando por el parque, llegamos al Monumento de la libertad (Brivibas piemineklis), eregido en honor a los soldados que murieron durante la Guerra de independencia de Letonia. En la base del monumento siempre hay unos soldados haciendo guardia. Nosotros tuvimos la suerte de presenciar el cambio de guardia.

Monumento a la Libertad

Una vez visto el Monumento a la Libertad, salimos del ámbito del casco histórico de Riga, aunque no mucho. Fuimos hasta el parque Esplanade, situado al lado del bulevar Brivibas. En este parque, hay varios elementos significativos en la ciudad. El primero de ellos es la catedral de la Natividad de Cristo (Kristus Piedzimsanas pareizticigo katedrale), de estilo neobizantino, fue construida en el siglo XIX, cuando Letonia era parte del Imperio ruso. Es curioso saber que durante la época soviética la catedral fue convertida en planetario. Aunque de nuevo ha sido convertida en catedral. Otro edificio destaca a un lado del parque, el Hotel Latvija. El edificio destaca por su altura, al ser uno de los edificios más alto del centro de la ciudad. Encontramos otros dos edificios interesantes en el parque, el Museo Nacional de Arte (Latvijas Nacionalais makslas muzejs), y Academia de Arte de Letonia (Latvijas Makslas Akademija). Nosotros no entramos a los edificios, pero merece la pena echarles un vistazo desde fuera. El parque también es un buen lugar donde relajarse después de la caminata por el centro de la ciudad. 
Deshaciendo el camino, volvimos al casco histórico de la ciudad y giramos en dirección a la calle Meistaru (Meistaru iela). Se trata de una bonita calle, llena de casas y edificios pintados con diferentes colores. Destaca sobre todas la Casa de los Gatos (Kaku maja), un edificio de estilo Art Nouveau, construido por Friedrich Scheffel en 1903. Su nombre proviene del tejado de la casa, donde se encuentran dos estatuas de gatos, que el arquitecto colocó como protesta al Gran gremio por vetar su entrada. Muy cerca está la plaza Livu (Livu laukums), un buen espacio donde pararse y tomar fuerza en una terraza, ya sea tomando un café o una cerveza.

Casa de los Gatos

Una vez recuperamos algo de fuerzas, fuimos a visitar el Gran Gremio (Liela Gilde) y el Pequeño Gremio (Maza Gilde), símbolos del potente comercio que había en la ciudad. El edificio del Gran Gremio se construyó en el siglo XIX, y se puede visitar parte del edificio (nosotros no lo hicimos). En frente está el Pequeño Gremio, aunque menos poderoso, a nosotros el edificio nos resultó más bonito. El edificio también fue construido en el siglo XIX. 
Para finalizar nuestro recorrido, y atravesando la plaza del ayuntamiento, nos dirigimos al Puente Akmen (Akmens Tilts), que conecta el casco histórico con la otra orilla del río Daugava. Desde el puente hay una buena panorámica del centro de la ciudad, donde sobresalen las agujas de las diferentes iglesias y catedrales. Es muy recomendable hacerlo al atardecer, cuando el sol refleja su luz sobre los edificios y tejados de la ciudad.

Puente Akmen

Este es un recorrido que se puede hacer perfectamente en un día, y caminando. Al menos es la parte que visitamos nosotros. Ahora con perspectiva, me hubiese gustado visitar también alguna otra parte de la ciudad. Uno de los barrios que me gustaría visitar es el barrio de Moscú (Maskachka), un barrio con edificios soviéticos, pero también de edificios tradicionales de madera, donde además se encuentra el mercado central de Riga, uno de los más grandes de Europa, y el gueto judío. O también pasear por el parque Victoria. 
Esta fue la primera parada de nuestra ruta por las Repúblicas Bálticas. ¡¡Próximamente más!!