Que viene el tío Camuñas

Por Exprimehistorias

¡¡Que viene el tío Camuñas!!, se solía decir para asustar a los niños cuando no querían hacer algo. El Tío Camuñas era un Soldado toledano temido por los franceses, su invocación actual es similar a la del Hombre del Saco, el Coco, el Sacamantecas o el Sacasebos.

Tío Camuñas o Francisco Sánchez Fernández o «Francisquete», era un famoso guerrillero de la Mancha, que nació en Camuñas, Toledo, el 11 de septiembre de 1762 a las seis de la mañana.

Era hijo de Pedro Sánchez Sierra y de María Fernández Cano, ambos naturales y vecinos del mismo pueblo, aunque ella podría tener procedencia de Navalpino, Ciudad Real.

Fueron sus padrinos Francisco Redondo y su mujer María Sánchez, tía carnal del recién nacido, al que pusieron el nombre de su padrino. La partida de nacimiento la extendió el Ldo. Fr. Don Miguel Bermúdez, el día 16 de ese mes.

Se casa en Camuñas el 30 de mayo de 1785, a los veintitrés años de edad, con Águeda María Martín de Consuegra, natural de Madridejos, con la que tiene seis hijos:

  • Hilario (14 de enero de 1788)
  • Mauricia (1793)
  • Antonio Eustaquio (15 de abril de 1796)
  • Antonio Pantaleón (27 de julio de 1798)
  • Francisco (muerto en 1809)
  • Ramona de la Cruz (14 de septiembre de 1800).

Es posible que su agilidad con el caballo y el conocimiento de la zona se debiera a su trabajo de correo. En el siglo XVIII, la distribución de la correspondencia y de los paquetes se hacía a caballo. Los carteros podían recorrer unos 170 kilómetros al día con la ayuda de estos estupendos animales. Así, las personas recibían rápido sus cartas o los paquetes que les enviaban desde otros lugares alejados.

Su hermano, Juan Pedro Sánchez, debió de ser un personaje notorio en Camuñas. En 1804 hubo un pleito entre el alcalde y el cura ecónomo para determinar a quién correspondía el control de la fiesta del Corpus Christi y el nombramiento de piostres, siendo Juan Pedro el piostre de la Cofradía del Santísimo Sacramento, nombrado por el cura.

Este juicio marcó el devenir de Juan Pedro, ya que cinco años más tarde, el 23 de abril de 1809, un edil municipal, el afrancesado Vicente Hidalgo Saavedra, de 51 años de edad, uno de los integrantes del Ayuntamiento con el cual mantuvo el pleito, fue asesinado por él cuando acompañaba a unos soldados franceses en su busca, hechos que tuvieron lugar en la calle del Pozo Nuevo, junto a la vivienda de los hermanos Sánchez, sita en el número 22.

El 26 de marzo de 1809 se mata a Juan Josef López de la Oliva y a Vitoriano Carreño, colgándoles del balcón de la Casa Consistorial y el 23 de abril de 1809 asesinan a Josef Galán y a Josef Martín Benito en sus propias casas. Vecinos de Camuñas todos.

El 21 de mayo, se produce un nuevo asalto de los franceses a la casa de los hermanos. Francisquete logra escapar saltando las tapias y huyendo al campo pero su hermano es alcanzado por varios disparos y retenido en el Ayuntamiento.

El 28 de mayo Juan es ajusticiado por “los enemigos de Alcabuzes”, denominación que el cura párroco realiza de los franceses, siendo colgado en una de las aspas del Molino Viejo (hoy Molino de La Unión).

Este episodio es narrado por Enrique Rodríguez-Solís en su obra Los guerrilleros de 1808: Historia popular de la Guerra de la Independencia y dice así:

“Invadida España por los franceses, Francisquete y su hermano Juan Fernández, fueron de los primeros que en la Mancha salieron a luchar contra los franceses. En uno de sus enfrentamientos se vieron obligados a refugiarse en Camuñas.

Perseguidos por los franceses se encerraron en su casa, que, transformaron en una fortaleza, lo que costó mucha sangre y muchas bajas a los gabachos antes de llegar a conquistarla.

Agotadas las municiones, Francisco logró salvarse, pero su hermano no pudo seguirle. Engañado por los franceses se entregó, bajo palabra de que le conservarían la vida. Mas apenas le tuvieron en su poder le colgaron de las aspas de un molino, gozando en verle morir en aquella especie de tormento propio sólo de inquisidores.

Francisco, al saberlo, lloró lágrimas de sangre, y sobre el cadáver de su hermano juró no dormir, comer ni beber sin antes vengar a aquel mártir, cuyo valor y heroísmo habrían respetado los soldados de cualquier ejército.

Francisquete cumplió su juramento, y hasta que algunos franceses no borraron con su sangre la de su hermano, ni bebió un sorbo de agua, ni comió un trozo de pan, ni durmió una sola hora”.

La muerte de su hermano, unido a los abusos de la dominación francesa sobre la localidad y al fallecimiento de su hijo Francisco el día 13 de julio a los diez años de edad, al que no puede hacer más exequias que la sepultura, impulsa a Francisco a recorrer los pueblos vecinos llamando en su auxilio a algunos amigos.

Reúne a treinta hombres a caballo, hábiles tiradores y jinetes, y comienza su lucha contra los franceses, quienes popularizarán la frase «¡Que viene el tío Camuñas!», que gritan horrorizados al verle llegar por su fama de despiadado.

Villafranca de los Caballeros fue paso de las tropas del “tío Camuñas” hacia Villacañas, donde sus habitantes, unidos a los mozos del pueblo de Quero, evitaron la entrada de las tropas galas en la localidad.
Del 20 al 25 de noviembre de 1809 el pueblo de Villacañas resistió heroicamente los ataques de las tropas francesas, colaborando en tal hazaña todos los habitantes del pueblo. Según la tradición oral:

“Los mayores, casados y mozos se unieron para luchar contra el enemigo francés que acechaba los alrededores del pueblo, y que querían arrasarlo como habían hecho con otros muchos. Sus mujeres les
ayudaban en dicha labor durante los días que transcurrió la resistencia”.

En esta defensa intervienen de manera decisiva dos personajes locales: el llamado General Zapatero y Juan Huertas. La localidad de Villacañas logró permanecer libre de invasores cuando toda la Mancha estuvo ocupada por los franceses.

Durante este periodo, muere su esposa Águeda y se casa en segundas nupcias con Josefa Romero, la cual aparece como su mujer tanto en la partida de defunción de Francisquete como en la suya propia.

El 12 de noviembre de 1811, hallándose Francisquete en la villa de Belmonte junto con su partida, es sorprendido y rodeado por unos destacamentos franceses, a las órdenes del general d’Armagnac, jefe de la columna llegada de Tarancón.

Hacen frente a las tropas francesas pero finalmente es herido y hecho prisionero junto con los escasos hombres que le quedaban.

Francisquete fue fusilado el 13 de noviembre de 1811 a los 49 años en las murallas de Belmonte después de tres años de lucha, y enterrado en su iglesia colegial por orden del general con la asistencia del Ilustre Cabildo y con toda solemnidad. En la misma encrucijada fueron muertos Benito Cano, natural de Camuñas, y Miguel Blázquez.

Francisco, héroe de la guerra atemorizó al ejercito francés en muchas ocasiones que, a la voz de “que viene el tío Camuñas”, huía despavorido. En la actualidad se utiliza para asustar a los niños.

En Asturias se dice que vive en los tejados o desvanes, de los que baja para llevarse a los niños.

En algunos lugares de León se utiliza la expresión «pareces el tío Camuñas» para calificar a alguien de desaseado y astroso, pero principalmente de sigiloso, (Entró como las camuñas).

En Extremadura se asusta a los niños con la frase «que te lleva Camuñas».

En los Pirineos oscenses es una denominación familiar del diablo con la que se asusta a los niños.

En algunas zonas de Castilla y León se dice que «el tío Camuñas» vive en los pozos y si los niños juegan muy cerca de ellos o intenta asomarse a alguno este los cogerá y se los llevará, creando así una forma de asustar a los niños para que no se acerquen a los pozos evitando que se caigan y mueran ahogados.

Hoy en día podemos visitar en Camuñas, la calle del Pozo Nuevo es donde se encuentra la casa del “tío Camuñas”, sita en el número 22, y de propiedad privada. El molino de la Unión es el otro protagonista de la historia, donde fue colgado Juan Fernández.

En el consistorio municipal, en el balcón fueron colgados los cuerpos de Juan José López de la Oliva y de Vitoriano Carreño, algunos de los vecinos asesinados por los franceses.

Fiesta de los Pecados y Danzantes de Camuñas

En la calle que se dirige hacia la iglesia, calle de la Tercia, se ubica el museo dedicado a “Pecados y Danzantes de Camuñas”.

Es un ídolo recordado generación tras generación y conmemorado el primer fin de semana de agosto desde el año 2008 por motivo del bicentenario de la Guerra Napoleónica. Da nombre a una calle del municipio «Calle de Francisquete«.

Paseando por la plaza, podremos rendir homenaje a este ilustre personaje, frente al monolito que allí se ubica dedicado a él. Su imagen fue realizada por el ceramista y escultor Gregorio Peño.

En el Ayuntamiento, se conserva un cuadro que fue pintado por Lucio Sahagún Torija tomando como modelo a uno de los descendientes del famoso guerrillero.

En Belmonte (Cuenca), el 12 de noviembre de 2011 y con motivo del segundo centenario de su muerte, la asociación «La Partida de Camuñas», la asociación local «Infante D. Juan Manuel» y representantes de los Excmos. Ayuntamientos de Belmonte y Camuñas lo homenajearon y se le otorgó el nombre de una de sus calles, «Calle Tío Camuñas» y una segunda placa donde se mencionan unas palabras del propio Francisquete extraídas de una carta enviada al General Nescencia, que rezan así:

«Yo no he estudiado nada, pero sé por la luz natural, que un pueblo oprimido es un pueblo que sufre violencia«.​

También hay un cuento de Camuñas para niños, que nada tiene que ver con el héroe.


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