Tres camareros en una cafetería: el treintañero decaído, la glotona enamoradiza, el bobalicón tocapelotas. Aburridos, hastiados, quemados, no les queda más remedio que pasarse el día observando a la gente y sus manías, pero también sus propios ombligos. Andy Riley hace brotar de esta miseria laboral y vital situaciones de lo más jocosas y, sobre todo, verdades como puños.
Ahora analizo y me doy cuenta de porqué me identifiqué tan rápidamente y es que una es (entre otras cosas) una suma bastante equilibrada que los tres personajes; treintañero decaído, glotona enamoradiza y bobalicón tocapelotas. Es la cruda realidad y más vale que me la tome con humor.
Esta es una pequeña muestra:
Una sátira directa y sin compasión que te hace sonreir a causa de un sentimiento de identificación por otra parte bastante patético. Y es que lo más sano es reirse de uno mismo.