En los años cuarenta, incentivado por Philip, al mismo tiempo que comenzó a cultivar su hermosa y profunda voz, perdió el acento gaélico y se consolidó como actor en las tablas, con una pequeña obra sobre Pontrhydyfenque él mismo escribió porque en el fondo siempre quiso escribir, e hizo varias incursiones en el cine de Reino Unido, y no fue sino poco antes de entrar a la Universidad de Exeter, 1943, adoptó el apellido de Burton, donde estuvo seis meses, cierto, pero solo fue porque como muchos otros se enlistó en la Royal Air Force; para participar en la Segunda Guerra Mundial. A su regreso, 1947, mientras realizaba su primera película, The Last Days of Dolwyn, conoció a la actriz Sybil Williams, con la que se casó 1949, mismo año en que vio la luz THE LADY’S NOT FOR BURNING, junto a Sir John Gielgud. Con ella tuvo dos hijas; una de ellas diagnosticada autista, de muerte no muy reciente…La pareja comenzó su romance en Roma, en 1962, durante el rodaje de Cleopatra, que ups, salió a la luz pública por una indiscreción de una secretaria que entre corrillos sobre guiones y gritos, habló de recomponer una y otra vez, guiones decapitando por estatuillas y fotos que volaban de un lugar a otro: encuentro tan vital para la cinematografía hollywoodense que, como los dos ya estaban casados cuando se conocieron hasta el Vaticano criticó el relación; y ni hablar de la despotricada habladuría de Burton, en la que finalmente se disculpó con ella regalándole la primera de la innumerable colección de joyas que siempre fueron símbolo de su amor por ella; porque de que se amaban, se amaban…Tras el divorcio se casaron en 1964, en Montreal y se divorciaron diez años después. Ahí pasó de beber cerveza a bebidas más fuerte. Meses después se reconciliaron y va de nuevo: se casaron en Botswana en octubre de 1975, y nuevamente se divorciaron ocho meses después, por diferencias irreconciliables, en julio del siguiente año…
Para La Coleccionista de Espejos:
Gaby Sol