Quimeras

Por Daniel Vicente Carrillo



¿Cómo conciliar los fenómenos del movimiento con los del pensamiento? Cuando razono, concluyo de una cosa otra, de ésta una tercera, y así al infinito. Si estos pensamientos diferenciados no son más que las variaciones que acontecen en la velocidad y en la determinación del movimiento de partes de pura materia, es necesario que sean obra de algún motor externo, puesto que dichas partes no habrían podido moverse por sí mismas de un sentido al otro.
Este motor, sea lo que sea, sólo puede ser material, pues en caso contrario se abandonaría el sistema. Pero si el motor mismo es material, deberá todavía recibir su movimiento de otros, ya que igual razón subsiste para él que para las partes a las que confiere una nueva determinación. Este mismo motor debe tener otro, este otro debe también tener el suyo, y así al infinito para formar el más nimio razonamiento... ¿Qué opinión ha de merecernos esta sucesión infinita de motores, que es preciso admitir para explicar por la mecánica las operaciones del espíritu? ¿Puede imaginarse algo más extravagante y menos filosófico?

Humphry Ditton
NB: Pese a estar inspirados por el mismo argumento, he dado con este texto después de escribir el mío, no antes.