Vale la pena aquí hacer un paralelo con lo que viene sucediendo en el Perú con el diario Correo dirigido por el inefable Aldo Mariátegui, este pseudo periodista viene utilizando ese diario para difamar y calumniar personas, su obcesión con la alcaldesa Susana Villarán ha llegado a límites preocupantes que prácticamente cruzan lo permisible para convertirse en delitos, ha arremetido hasta contra la familia de Villarán, ha llegado al extremo de tildar de “terruca” a su hija, utiliza fotos del pasado para demoler la imagen de la alcaldesa, miente, tergiversa, desinforma, inventa, denigra, ¿Es esto libertad de expresión?
Rafael Correa antes de ser el presidente de su país, es un ciudadano común y corriente, con una familia, padres, hermanos e hijos y nadie, por más presidente que sea tiene el derecho de inventar cosas y hacerlas públicas, del mismo modo que Aldo Mariátegui llamó “terruca” a Soledad Piqueras, hija de la alcaldesa de Lima, del mismo modo El Universal en una editorial de Emilio Palacio, Jefe de edición de ese diario, indica que “Correa ordenó disparar, sin previo aviso, contra un hospital lleno de civiles”. Esto se convirtió en el principal motivo de la demanda.
Que Rafael Correa tiene una actitud autoritaria y que aplica los mismos métodos que Chávez y Fujimori para mantenerse en el poder, es cierto, pero como ciudadano nadie puede inventar mentiras solo con el afán de desacreditarlo, mucho menos si no pueden probar ninguna de las afirmaciones que imputan.
Lamentablemente el sistema demócratico en latinoamérica está en pañales, las leyes y la mayoría de constituciones están diseñadas para mantener el status quo, antes, por siglos, utilizadas por la derecha radical, si los mismos que nos han gobernado por años y que, incluso, no han dudado en sustentar dictaduras rompiendo el orden constitucional, para mantener su poder. Esto lo ha aprendido la izquierda radical y usando los mismos métodos y el mismo sistema, hoy le dan la “vuelta a la torta” y son ellos los que se entronan en el poder. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo el ombligo que se mueve de acuerdo a lo qué la derecha o la izquierda radical dicte?
Los medios de prensa, lamentablemente, han servido de apoyo a este obsoleto sistema de gobierno, ellos han servido de apoyo al poder económico de siempre y hoy, al verse “al otro lado de la orilla” recurren a lo más bajo para recuperar el sitial de poder que siempre tuvieron. Eso no es libertad de expresión, menos se pueden escudar en esta para atacar a sus eventuales “enemigos”, ahí radica su error, están acostumbrados al poder corrupto, por lo tanto a la impunidad, como aquel terrateniente que siempre miró por debajo del hombro a sus trabajadores. Ellos, son ahora los trabajadores y ahora, son mirados hacia abajo, ¿Se siente feo no? Seguro, ojalá les sirva de lección para que nunca vuelvan a actuar así y sobretodo para que de una buena vez entiendan que solo la verdadera democracia va a hacer que nuestros países evolucionen.