Raquel tavares: "que sea un concierto de fado no significa que no podamos reírnos" [entrevista]

Publicado el 14 septiembre 2023 por Alberto CaÑas @albertocmolina

Raquel Tavares se convirtió en una promesa del fado en Portugal cuando publicó su primer álbum Porque canto o Fado con tan solo 14 años. Desde entonces la artista lisboeta no dejó de cosechar éxitos hasta convertirse en una de las cantantes de fado más importantes de su país o "fadistas" como dicen allí. Ahora, tras unos años retirada de la música, Raquel Tavares actúa en el Teatro Real de Madrid el 24 de septiembre con motivo de la XIII edición del Festival Internacional de Fado de la capital española. Una excusa inmejorable para tratar de conocerla mejor aquí en 'El vídeo no mató a la estrella de la radio'.

En primer lugar, tú que has actuado en tantos lugares... ¿qué supone para ti el Teatro Real de Madrid? ¿Afrontas este concierto como un “desafío” tal y como se asegura en la web del propio Teatro Real?
Cantar en el Teatro Real de Madrid me hace sentir muy, muy honrada. Hablamos de un recinto lleno de historia donde han actuado muchos de los nombres más importantes de la música española y mundial. Esto, en sí mismo, ya entraña una tremenda responsabilidad. Como artista, siempre intento hacer y dar lo mejor que tengo, ya sea en una sala grande o en una pequeña casa de fado en Lisboa. Lo hago porque soy la misma artista en ambos lugares.
 
En la nota de prensa del Festival Internacional de Fado de Madrid he leído que el 24 de septiembre vas a ofrecer “un concierto único”. ¿A qué se refieren?
Sí, será único para mí porque no lo he hecho en mucho tiempo y espero que sea único para quien venga a verlo.

Durante esos años en los que te alejaste de la música he leído que, entre otras cosas, te dedicaste a otra de tus pasiones, el baile, porque te sentías “feliz y realizada”. ¿Eso significa que llegaste a sentir que la música no te aportaba tantas cosas positivas como antes?
No, lo que pasó fue que canté toda mi vida, siempre me dediqué casi exclusivamente a la música... 30 años después, sentí que necesitaba otros estímulos, otras experiencias y salir de mi zona de confort. De esta manera descubrí que podía sentirme igual de realizada haciendo otras cosas. Y esto me ayudó como artista y como ser humano. Hoy traigo más historias y más vida para cantar.
En cierta ocasión escribiste en tus redes sociales que nunca podías hablar de ti misma sin hablar de música... ¿Ya no dependes tanto de la música como antes o, después de aquella temporada lejos de los escenarios, ahora la dependencia es mayor?
Emocionalmente soy y siempre seré dependiente de la música. La música es y siempre será una parte esencial de mi vida. En los últimos años he sumado otras habilidades como actriz, comunicadora y muy buena bailarina [risas].
 
¿Y qué me dices del fado en particular? ¿Durante el tiempo que has estado “apartada” de la música no se te ha pasado por la cabeza probar y seguir triunfando con otros estilos? No sé, quizás baladas o 'bossa nova' como tu admirado Roberto Carlos...
He tenido la oportunidad de cantar otros géneros y me sentí sorprendentemente feliz al hacerlo. Durante mucho tiempo pensé que sólo el fado me haría sentir completa, pero no... Incluso grabé aquel disco solo con canciones de Roberto Carlos, lo cual fue una de las experiencias más enriquecedoras de toda mi vida. Por lo tanto, habrá más por hacer; todo a su debido tiempo.

Hace casi 12 años el fado fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ¿tú por qué crees que el fado es tan universal? ¿Por qué es tan especial según tu opinión?
Creo que la música popular surgió de la inmensa necesidad que tenía la gente de expresarse. Sirvió y sigue sirviendo para desahogarse, compartir, llorar, celebrar… La exaltación de un pueblo es, en mi opinión, el lenguaje más fuerte y honesto. Y por eso subsiste y persiste. Fado, flamenco, tango, salsa, morna [práctica musical de Cabo Verde] y muchos otros estilos musicales son géneros que no dejarán de existir. Se transforman, se adaptan, pero seguirán inspirando e influyendo la modernidad. Lo que los hace especiales es precisamente eso: dependen de la tradición. Dependen de las personas y de su necesidad de expresarse.
Curiosamente aquí en España, por lo general, la idea que tenemos del fado es de una música que le canta a lo triste, pero no es así, ¿verdad? ¿Entonces el fado debe hacer llorar o reír?
Cantar fado es cantar la vida. Con todo lo que eso conlleva... ¡buenos y malos tiempos! El fado debe hacerte sentir, lo que sea. Incluso si no entienden el idioma, la poesía, la historia, la tradición... Lo que importa es que sientan algo: triste o feliz. Si esto sucede al escuchar fado, entonces realmente es fado.

¿Y el fado debe evolucionar o no hay que correr el riesgo de perder la esencia?

El fado, así como casi toda la música popular, ha tenido enfoques más contemporáneos en los últimos años. Muy bien, en mi opinión debemos permitirnos esa evolución. De hecho, yo ya caminé un poco por este universo más actual y fue una experiencia muy enriquecedora. Sin embargo, creo que llega un momento en el que debemos volver a casa, a las raíces. De lo contrario corremos el riesgo de perder el idioma primario. Es una tradición oral, tenemos que preservarlo.

¿Entonces sientes que tienes un deber?

Me crié con los antiguos, me convertí en la fadista que soy hoy con ellos y siento que debo recordarles y rendirles homenaje. Por eso, no siento que regreso, sino que continúo dando vida a una pasión que permanecía dormida. El fado en su forma más tradicional, acompañado de guitarra portuguesa, guitarra clásica y bajo. Con temas que forman parte del universo en el que crecí, muchos de ellos interpretados por algunos de mis mayores referentes de siempre.

Por cierto, ¿ha cambiado tu forma de sentir y entender el fado desde que publicaste tu primer disco Porque canto o Fado?
 
Tenía 6 años cuando empecé a cantar, empecé siendo niña… hoy soy mujer, tengo 38. Canto y siento según la vida que tuve y tengo.
 
En este Festival Internacional de Fado de Madrid también compartes cartel con Mariza, quien en otra entrevista, aquí mismo en 'El vídeo no mato a la estrella de la radio', explicaba cómo "la crisis acerca más a la gente al fado". Teniendo en cuenta que tanto Portugal como España no atravesamos nuestro mejor momento... ¿sientes que la gente está más cerca del fado que antes?
La música popular tiene un propósito. Si la gente está pasando por una etapa menos buena, en la música es donde a menudo encuentran consuelo.

Con tu permiso y el de Mariza, por supuesto, esta edición del festival está dedicada a la guitarra portuguesa. Por ello me gustaría saber si tú también tocas este instrumento...
 
Toco uno o dos fados, pero eso es todo [risas]. Muy humildemente me considero un aprendiz. 

¿Autodidacta o alguien te enseñó?

Aprendí de un gran músico llamado Manuel Martins y tuve la suerte de cantar con algunos de los mejores guitarristas de todos los tiempos de la generación anterior. Todos tuvieron su importancia en mi camino, porque todos me aportaron cosas diferentes. Probablemente sean las escuelas más grandes para quienes cantan; por desgracia, casi todos ya se han ido. 

¿Qué hay de la nueva generación de músicos? ¿Quiénes te acompañan ahora en directo?

La nueva generación es maravillosa, con excelentes músicos que son muy, muy apasionados por el estilo. Este es el caso de los músicos que me acompañarán en este concierto. En la guitarra clásica estará Bernardo Viana, que tiene la rara habilidad de ser tradicional o contemporáneo, según quién o qué lo acompañe. Al bajo, Francisco Gaspar, que trae el lenguaje de los antiguos combinado con su identidad y con un tremendo buen gusto. En la guitarra portuguesa, Angelo Freire, uno de los mejores de su generación y ya un referente para los que empiezan. Angelo y yo crecimos juntos, nos tratamos como hermanos y estoy muy orgullosa de él por el camino que ha recorrido y por lo mucho que le queda por hacer. Uno no puede permanecer indiferente ante el músico y artista que es.
 
Por cierto, a propósito de tus conciertos, en cierta crónica leí que, al ver cómo unos espectadores se marchaban antes de terminar, dijiste desde el escenario: “Perdón, ¿adónde van ustedes? NO”. Y pediste que cerraran las puertas. ¿Aquello fue algo extraordinario o tú te las gastas así?
 
Este episodio al que te refieres fue simplemente una broma. He hecho otros, que sea un concierto de fado no significa que no podamos reírnos. De hecho, doy mucha importancia a reír, divertirme y entretener al público. Espero que sea un momento bonito para ambas partes.
 
De acuerdo, entonces si alguien te grita “¡ah, fadista!” aquí en Madrid en el Teatro Real tampoco le vas a regañar, ¿verdad?
Si alguien grita “¡ah, fadista!”, ¡seré muy feliz! De hecho, muchas veces incluso les explico por qué se grita esa expresión y les digo que se sientan libres de hacerlo cuando quieran. Es como un “¡olé¡” o un “¡toma que toma!” en el flamenco.
Para terminar, he consultado el programa del 24 de septiembre y no sé, quizás 90 minutos sean pocos para ti... ¿qué repertorio estás preparando?, ¿habrá sorpresas?
¡90 minutos pasan volando! Haré todo lo posible para que quien venga a ver nuestro concierto pueda sentir que, por un momento, estuvo en una típica casa de fado de Lisboa. Y sí, ¡con algunas sorpresas!

 

Texto: Alberto C. Molina

Más información: radio-alberto.blogspot.com/festival-internacional-de-fado