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Razones por las que la Izquierda: el PSOE no es “Socialismo” sino Socialdemocracia-Liberal; ni el sistema que moramos es una Democracia entendida como tal.

Publicado el 08 noviembre 2020 por Jorge Maqueda @jorgemaqueda

Razones por las que la Izquierda: el PSOE no es “Socialismo” sino Socialdemocracia-Liberal; ni el sistema que moramos es una Democracia entendida como tal.

Constitución Liberal de las Cortes de Cádiz. Pintura de Salvador Viniegra en el Museo de las Cortes de Cádiz.

Razones por las que entiendo que la Izquierda en España no es “Socialismo” sino socialdemocracia-liberal “((¿socialdemocracia-liberal?))” Pues sí, no me he vuelto loco. La socialdemocracia en Europa, es una versión socialista peculiar, no arraigada de nombre en España, originaria de Europa en países altamente desarrollados durante la segunda mitad del siglo XIX, como una política de izquierdas que promueve un socialismo democrático y reformista que, el igual que el partido socialista en España, defiende el sistema de economía social de mercado y sostiene que la autoridad pública puede y debe intervenir para restablecer el equilibrio y la libertad económica. “Competencia donde sea posible, planificación donde sea necesaria” proclamó del Partido Socialdemócrata Alemán en su Programa de Godesberg en 1959. Si bien, al añadirle” “liberal” despertamos los demonios, pues se reconoce lo irreconocible,el sometimiento de las fuerzas socialistas a la burguesía (así de claro y simple) con todo lo que ello representa; Pero intuyo que ellos, los socialistas y los “Políticos Socialistas” saben esto mejor que yo: Como por ejemplo paco Sosa Wagner, quien pregona  "Como otros pregonan el orgullo gay, yo me enorgullezco de mis convicciones liberales y socialdemócratas". Y así lo indica su vida política: en la clandestinidad y la transición militando en el partido de Tierno Galván, y después en el PSOE, donde ocupó cargos relevantes en la Administración y, durante unos años en UPyD, partido del que fue eurodiputado.Y es cierto, algunos pensaran que una opinión no define una mayoría, por eso luego volveré al tema con Paco Sosa; pero, no sin antes prestar atención, luego verán que todo toma sentido, a lo que se pretende: cuando igualmente políticos de derechas como de izquierda, nos dicen que vivimos en una democracia; y, a mi modo de ver: ni los socialistas son lo que dicen, ni vivimos en una democracia como tal; viviendo más bien en algo que se pretende sea una “democracia-moderna”(sea lo que quiera esto decir), que surge cuando la damos todos por buena, más como parte de un proyecto y necesidad social y que en el caso de España, además, hereda una monarquía, venida de quien en su momento cuando gobernaba no la quiso (el franquismo), ni la quisieron los anteriores a éste (la republica) que la expulsó.

Por su parte, el sociólogo británico Thomas H. Marshall describiría el estado actual: Estado del bienestar moderno, más o menos en el que hoy vivimos, como una combinación distintiva a partes, no sé si iguales, de democracia, bienestar social y capitalismo (añadiendo en el caso de España la monarquía) constitucional y representativa heredada. En sentido estricto, la democracia-moderna actual es, o se supone que es: una forma de organización del Estado, sobre la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo (o eso se pretende hacer creer, pues yo no he visto aún al pueblo ni proponer ni aprobar una leí) mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes (y, básicamente, se trata de eso de que al votar, el pueblo legitime a unos representantes políticos y con éstos unas políticas, pues no hay sistemas que se sustenten sino es con el apoyo de una mayoría de los ciudadanos que componen ese Estado o sociedad) y poco más, pues todo esto parece más un formalismo, una manera de que el pueblo piense que participa de ello, calle y acepte (de ahí que se llame a votar, y nada más) pues sí, participa, aunque solo cada 4 años y durante el tiempo que se tarda en depositar la papeleta, para elegir un político, pero no leyes; y además, lo hace eligiendo listas cerradas, no abiertas (el pueblo no dice quien le presenta, lo deciden los partidos, los inmutables y sempiternos partidos: subvencionados por el Estado y que trabajan para el estado que los amamanta) así que no podemos votar a quien queremos, sino a quien se nos propone por medio de listas, y luego asistimos a un conteo donde se pretende representar todo, por encima de representar lo que verdaderamente y en proporción ha sido elegido por la mayoría (dejando a todos los partidos contentos y representados en el sistema, que así no recibe críticas), si bien con esto, muchas veces sino siempre, la mayoría elegida por el pueblo no es representada, ni gobierna, para desesperación de los ciudadanos que habían votado (pensemos en Catalunya por ejemplo, donde las regiones poco o menos habitadas y representadas del interior, igualan o superan en representación la inmensa mayoría de millones de las áreas como Barcelona o Tarragona). Así pues, parece que algo está trufado, para que huela bien y todos quieran participar del pastel, pero yo no me lo tragaría. Pero, si esto no es una democracia real (entendida como tal) si los socialistas no son socialistas: son socialdemócratas ¿qué ha pasado aquí? Pues hay que ir al origen para entenderlo.

EL LIBERALISMO

El liberalismo contemporáneo en el que hoy vivimos (aunque algunos lo nieguen, nieguen su influencia o presencia) surgió en origen durante la Ilustración, y se popularizó rápidamente entre muchos filósofos y economistas europeos y más tarde en la sociedad en general, especialmente entre la burguesía, que vio en éste un filón. La actitud general del espíritu "Weltanschauung", vino en principio del deseo (observen que pongo en negrita deseo) de emancipación del individuo del orden jerarquizado y controlado económicamente, de ahí que lo fundamental fuera entonces pretender la libertad del individuo en todos los campos de su actividad espiritual, político y económico. Como filosofía, consideraba al individuo sujeto de derechos naturales que deben ser protegidos por el Estado; estos derechos deberíangarantizar su individualidad, sobre todo en el plano económico (lo pongo en negrita). Como sociología pretendía el liberalismo conseguir la transformación política, económica y moral de la sociedad sobre la base del principio de libertad individual y, aquí añado yo (libertad individual: económica).Aquellos primeros liberales (en buena parte burgo: artesanos y el comerciantes, para poder no sólo llevar a cabo sus actividades productivas sino obtener la mayor ganancia posible de su trabajo (parece esto lógico), lucharon por una mayor libertad en un mundo jerarquizado de nobles y siervos. Esto se hizo sobre la base contractual de los gremios, y posteriormente, conspiraron, buscaron y consiguieron, por medio de revoluciones (y ayudados por el populacho, llevado presuponer igualmente suliberación (y sin el cual dado su número no hubiese habido revolución alguna) eliminar la monarquía absoluta, los títulos nobiliarios, la confesionalidad del Estado y el derecho divino de los reyes, pretendiendo fundar un nuevo sistema político basado en una “democracia representativa” y el Estado de derecho. Sinembargo, curiosamente, es al adquirir la supremacía esta nueva burguesía, cuando impusieron a toda la sociedad no solo un modo de vida, sino una ideología propia ayudado por el Positivismo desarrollado por intelectuales: igualmente burgueses o acomodados a estos. ¿Y que es el positivismo?

POSITIVISMO

El positivismo filosofía positiva  es una corriente filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el derivado de la ciencia; y que ese conocimiento sólo puede surgir del método científico; sirviendo como ejemplos de las propias ciencias físicas, que a su entender, triunfan claramente en el dominio de la naturaleza y en las aplicaciones técnicas que de ella se derivan o precisan. El positivismo social es, de otro lado, la concepción científico-social orgánicamente ligada al liberalismo-capitalismo, por presentar la realidad social cosificada, en respuesta a la necesidad de un mejor conocimiento y control de la fuerza de trabajo para su explotación, por parte de las clases dominantes (burguesas). El positivismo científico fue determinante para intelectuales como Marx, Engels o Durkheim y en 1925 se gestó un nuevo movimiento en Viena el cual fue el neopositivismo desde donde surgió el denominado Círculo de Viena, o segunda escuela del positivismo (positivismo lógico), en la cual la idea central de los miembros de este círculo fue que la ciencia era la única forma verdadera de conocimiento y que no había nada que pudiera ser conocido fuera de lo que podría ser conocido científicamente. Por esto, la sociedad humana se puso bajo el dominio de la ciencia y todos los aspectos de la vida humana tuvieron que ser validados a través de la investigación científica (Murea & Josan, 2014). Estos positivistas criticaron vigorosamente la metafísica como Pseudociencia, por buscar lo que está más allá de la ciencia, pues “todo conocimiento necesariamente debe tener un carácter útil y práctico y lo opuesto es mera metafísica (e inútil)” –Recordemos que (el sujeto-humano / ser-humano (así estudiado desde la antigüedad) lo es como objeto-cosa desde tiempos de Platón en toda La reflexión Metafísica de occidente. Hasta que Heidegger se pregunta por el “Ser-en el Mundo” la teoría dominante sobre el hombre se fundaba, no solamente sobre la separación, sino sobre la oposición entre las nociones de hombre y mundo, hombre y animal, de cultura y naturaleza; y todo lo que no encajaba en ese paradigma estaba ciertamente condenado: desautorizado y vilipendiado.Las ciencias sociales por su parte, pero como cualquier otro conocimiento presentan estas mismas características de utilidad práctica en la sociedad Positivista. Reivindicar la neutralidad del conocimiento social, no era sino una forma más de instrumentalizarse en favor de la clase dominante. Sin embargo, al aparecer en la historia el modo liberal de producción capitalista, surgen con él dos clases sociales contradictorias: la burguesía (liberada de la nobleza y que ahora ocupa su lugar) y el proletariado (los trabajadores, que si bien ayudaron a liberarse a los burgueses, ahora son vasallos de éstos) y la lucha histórica que estas clases sostienen hasta hoy repercute en todo el campo de las superestructuras, advirtiendo dos concepciones distintas y antagónicas de la realidad social (la que interesa e impone el burgués y, de otro lado la que defiende la dignidad del trabajador). Es justamente aquí, hoy por hoy, donde la lucha adquiere su mayor importancia ideológica.

LA MORAL SUBORDINADA

Pero este positivismo habría igualmente sido imposible de no sustentarse en una moral, y al  hablar de moral desde Kant al menos, se convierte ésta en una "ética mínima", e incluso una "ética desconfiada" en la que no se aspira a ayudar al hombre a alcanzar su vida buena: aspirando a alcanzar la fidelidad a uno mismo, que incluso se muestra amenazada. Ya no se aspira con esta nueva moral determinar la naturaleza humana, ni a forjar el carácter de los hombres, sino a determinar las leyes de la voluntad del hombre, las leyes del deber. De las virtudes, propias de una ética anclada en una metafísica del ser, llegamos al deber, preocupación propia de una ética subordinada a la convivencia en sociedad. Cuando esto sucede, cuando no es la plenitud de la persona, sino la mera sumisión a unas obligaciones mínimas compatibles con la vida social, es porque algo profundo y terrible ha pasado y está pasado. Cuando la Ética renuncia a decir el bien, y se limita a enunciar el deber, es porque aquella cosmología cerrada  para y con el hombre ha sido abandonada, hundida y  sustituida por un universo científico  infinito, relativo e inasible. Es por ello que la filosofía positivista es una industrialización del pensamiento moderno, subordinado a las necesidad de la sociedad y no del individuo, que es dirigido no sólo a encajar, sino a aceptar las razones del porque hay que encajar en aquello que entenderá la sociedad por correcto. Con frecuencia, el positivismo moral tomará la forma de un relativismo moral. Una moral que cambiará según las condiciones empíricas que la determinan. La principal dificultad con la que se encuentra el positivismo moral, desde el punto de vista filosófico, es la de no ofrecer ningún fundamento específico de la moral. El positivismo sólo alcanza su significado filosófico en cuanto se presenta como una crítica negativa de las demás fundamentaciones filosóficas de la moral; Nietzsche habría sido uno de los pocos pensadores que habría formulado la tesis de que la moral, cuando tiene como único fundamento determinaciones positivas, no es moral: el superhombre estará más allá del bien y del mal y su conducta ya no podrá ser llamada conducta moral. La moral será por tanto propiamente una categoría que habría que circunscribir a la sociedad burguesa.

LIBERALISMO MODERADO Y PROGRESISTA y El Estado del Bienestar

Sin embargo, entienden muchos hoy en elliberalismo una filosofía política y moral aceptable y aceptada, que defiende la libertad individual, la igualdad ante la ley y una reducción del poder del Estado. Si bien, representa a una corriente muy heterogénea y hay muchas formas y tipos de liberalismo, pero en general pretende defender los derechos individuales (fundamentalmente la libertad de expresión y la libertad de prensa), el libre mercado, el secularismo, la igualdad de género, igualdad racial, la propiedad privada, la democracia, el Estado de derecho, el capitalismo, la sociedad abierta y el internacionalismo, la inmigración; dividiéndose en dos grandes ramas: moderados y progresistas. Los moderados (derechas) tienden al elitismo y al conservadurismo, mientras los progresistas (izquierdas) defienden ciertos aspectos del Estado del bienestar como Estado benefactor –(seguro que estas palabras les suenan, progresistas, estado del bien estar, y les suenas porque son los socialistas aquí en España quienes las pronuncian más y más alto)–que es un concepto de la ciencia política y económica con el que se designa a una propuesta política o modelo de Estado y organización social, según la cual el Estado provee servicios en cumplimiento de los derechos sociales a la totalidad de los habitantes de un país. El sociólogo británico Thomas H. Marshall describió el estado de bienestar moderno como una combinación distintiva de democracia, bienestar social y capitalismo: un tipo de economía mixta, donde el estado de bienestar financia a las instituciones gubernamentales para el cuidado de la salud y la educación junto con beneficios directos otorgados a ciudadanos individuales. Las primeras características del estado de bienestar, como las pensiones públicas y el seguro social, se desarrollaron a partir de la década de 1880 en la industrialización de los países occidentales. El estado de bienestar moderno surgió como una manera de superar la Gran Depresión de la década de 1930 bajo una forma de intervencionismo estatal para abordar el desempleo, la pérdida de producción y el colapso del sistema financiero. A fines de la década de 1970, el estado de bienestar capitalista contemporáneo comenzó a declinar (en EEUU), en parte debido a la crisis económica del capitalismo y el keynesianismo de la Segunda Guerra Mundial, y en parte debido a la falta de una base ideológica bien articulada en este y otros países para el estado de bienestar, que en España y Europa, al menos en buena parte de ésta aún se mantiene.

SOCIALISMO Y SOCIALDEMOCRACIA

Y aquí quería volver, por donde habíamos empezado, con Paco Sosa Wagner a quien al ser preguntadoSi es posible hoy: ser liberal y socialdemócrata? Afirma “sí, se trata incluso de una manera de pensar muy extendida en el socialismo, con la que yo mismo comulgo, pero poco confesada en público. En la España de los siglos XX y XXI, el término liberal, como también sucede con el de federalismo, ambos son todavía malditos. O eres liberal o eres socialista: en ambos bandos hay sectores que los contraponen, no se puede ser ambas cosas a la vez, hay que escoger. Sin embargo, la práctica real es más bien todo lo contrario. Hemos de pensar en quien ha construido la UE―prosigue Sosa: democristianos, socialdemócratas y liberales. Pero, añadiría ¿Quién ha construido, tras la segunda guerra mundial, los estados que formaron el primer núcleo de la UE? Pues Estas dos mismas patas ideológicas más los democristianos, que participan de ambas. Sosa incluso va más allá, más atrás y dice que sus convicciones provienen de Ferdinand Lasalle, Berstein, los fabianos británicos, Jean Jaurès y, entre los españoles, Besteiro y Fernando de Los Ríos. Entre los más cercanos enumera a Willy Brandt, Helmut Schmid, Olof Plame, Bruno Kreisky y Felipe González (curioso). También pudiendo añadir entre otros teóricos a Stuart Mill, Keynes, Bobbio, Rawls y Habermas, o, entre los más políticos, Beveridge, Togliatti, Mèndes France, Jean Monnet, Michel Roccard o Carlos Solchaga, para acabar en la actualidad con Manuel Valls o Macrón. La cuestión, ¿Liberales? ¿Socialdemócratas? ¿Derechas? ¿Izquierdas? Quizás debamos aclararnos–dice Paco. Algunos discurriendo y pensando, en serio y sin complejos, prejuicios ni manías. Otros, probablemente, necesitarán ir al diván del psicoanalista. (Fuente el país ¿Se puede ser Socialdemócrata y liberal a la vez?

Es innecesario debatir con quienes se afirman que el partido socialista, como socialista, hacen una política aplicando el“Socialismo” poco entienden o nada; como es igualmentenecesario advertir a los que votando socialistas, especulen que votan por un cambio a un socialismo más allá del progresismo, y sin entrar en lo liberal, o socialdemócrata, que es lo que representa y aplica en sus políticas del día a día el socialismo actual: y que posiblemente debería llamarse de otra manera (aunque posiblemente tendría entonces menos votos, ya me explicare mas adelante), pues ateniéndonos a lo que quiere decir Socialismo; encontramos en él una doctrina política en sí (que no cabe dentro de otra, como se pretende. La doctrina la socialista político-económica que propugna la propiedad y la administración de los medios de producción por parte de las clases trabajadoras con el fin de lograr una organización de la sociedad en la cual exista una igualdad política, social y económica de todas las personas. ¿Hay alguien que vea que está pasando esto? No. hoy "muchos artistas se adhieren a la causa del socialismo (mentira, no comparten nada de lo que tienen, no solo no son socialistas, más ni pagan muchos los impuestos con los que serian solidarios con sus compatriotas o camaradas, llámesele como se quiera), asumiendo éstos: los artistas, como propios los sufrimientos y las aspiraciones de las clases desposeídas" algo de lo que yo discrepo por completo. El socialismo, es una corriente filosófica política, social y económica que abarca una gama de sistemas socioeconómicos “todos ellos” caracterizados por la propiedad social de los medios de comunicación, producción​​​ y la autogestión de empresas por parte de los trabajadores”. Creo por lo tanto que no hay que ser muy listo, ni tener muchos años de estudios, para concluir que en España, no hay Socialismo, ni el partido Socialista lo representa, así como Podemos, tampoco es representante de un socialismo, menos aún de cualquier comunismo (y están ambos gobernando: socialistas y Podemos, por lo tanto ya nos es especular lo que digo, es probado). Y entonces, qué representa el partido socialista en España: Liberalismo “progresista”; y el partido popular Liberalismo “conservador”; en todo caso ambos liberales, y a quien sirve el liberalismo: a la libre economía y a la alta burguesía (bancos y multinacionales) . Si bien, advertimos que esto, los socialistas lo niegan, sin embargo Ejemplo de esta concepción de liberalismo hallamos en Freedom Rising (2013) de Christian Welzel, donde se presenta una serie de valores liberales relativos a las libertades individuales para estudiar su implantación por el mundo. Welzel concluye que los países «más liberales» son los escandinavos, Gran Bretaña y los Países Bajos. Curiosamente, ese alto grado de liberalismo se ha alcanzado en Escandinavia tras décadas de Gobiernos socialdemócratas, y en Gran Bretaña, de la alternancia de conservadores y laboristas. (J. A. Garrido Ardila  filólogo e historiador) Pero que puede decir un socialista, mas que no es liberal, pues deja sino de ser lo que pretende, para ser lo que es. De ahí la necesaria capacidad del individuo de distinguir, lo que le pretenden y lo que se es.

Otro ejemplo de un partido Socialista liberal en el PSOE lo encontramos cuando miramos un poco a atrás. Ciudadanos asumió indefectiblemente para sí, los valores consustanciales del liberalismo en España; por ejemplo, mediante su vocación de construir La España de ciudadanos libres e iguales (título del primer apartado del Programa electoral de 2019) y de dotarla de "más libertad, más igualdad, más modernidad" (punto 10 de los Diez compromisos con España de Rivera). En todo ello se fundamenta el verdadero liberalismo ético, el de Locke, Mill y Welzel, aún cuando PSOE y PP sostienen sus ideologías sobre recios basamentos liberales igualmente, aunque se quieran luego apartarse del ideal en sí. Cs ha asumido en España el liberalismo de pura cepa que en Gran Bretaña encarnan los Liberal Demócratas y en Alemania los Freie Demokraten (J. A. Garrido Ardila  filólogo e historiador) Curioso es, o lo parece cuanto menos, que el PSOE pretendiese una coalición con Ribera en las anteriores elecciones antes que con Podemos (más a la izquierda). El multipartidismo por supuesto obliga a estos acuerdos de Gobierno “coherentes” y digo coherentes por que se busca semejanza y analogía en el ideal para que estas coaliciones funcionen, y que serán hacederas si los partidos efectúan acercamientos ideológicos. Y esas pulsaciones ideológicas sólo pueden cobrar coherencia si se orientan hacia el liberalismo ético que sostiene las ideologías de Cs, PP y PSOE. De otro lado, la polémica sobre la renuente negativa de Cs a facilitar la investidura de Sánchez traslució una realidad desconocida para muchos de sus propios votantes, que el PSOE (partido) no quería de ninguna manera pactar con Podemos: ubicados a mucha distancia del centro liberal, si bien, el votante del PSOE no dejaba de gritar a las puertas de la sede del PSOE pretendiendo forzar al partido en coalición con Podemos, incluso en las encuestas tanto Los votantes del PSOE y Unidas Podemos defendían más el acuerdo entre Sánchez e Iglesias: el83 por ciento de los electores socialistas y el 80 por ciento de los votantes de Unidas Podemos preferían que sus partidos cerrar un pacto y empezar a gobernar. Y todo esto da bastante que pensar en tanto a si los españoles siquiera saben lo que votan, cuando votan a uno y otro, pues parece no coinciden los fundamentos sobre los que hoy se sostiene el PSOE con aquellos que entienden sus votantes que deberían ser estos fundamentos ideológicos supuestamente más cercanos a la izquierda de Podemos que a Cs.Lo cierto es que el final el pacto preferido para los votantes PSOE y Podemos pudo ser, no por el acercamiento entre partidos, sino más por la negativa de los de Ribera obligando al PSOE si quería gobernar, toda vez que los "radicalismos liberales" (a un lado y a otro del espectro) procuran la vulneración de las libertades individuales, lo que  supone adentrarse en la periferia más distante del verdadero liberalismo ético. Aun así J. A. Garrido identifica a igualmente a Podemos como liberal (situado muy a la izquierda), como no puede ser de otro modo, por mucho que ideologice, más entendiendo cual es su quehacer cotidiano, haciendo en las política del país.


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