Revista Cine

Recordando algunas escenas antológicas: El suicidio de Richie en ‘Los Tenenbaums: Una familia de genios’

Publicado el 05 julio 2011 por Cinefagos

Como sabéis no me suelo prodigar por la sección “Recordando algunas escenas antológicas” (es más, esta es mi primera vez), pero tras volver a ver por 20ª vez ‘Los Tenenbaums: Una familia de genios’, no he podido resistirme a comentar la que para mí es una de las mejores escenas del cine moderno, y no encuentro mejor forma de estrenarme en esta sección con ella, ni conozco ninguna otra película o escena que se merezca más mi reconocimiento y admiración.

Para rendirle homenaje a esta obra maestra intentaré no limitarme a comentar simplemente lo que opino de ella, sino que intentaré analizar la escena brevemente por el método lacaniano (es decir, el registro de lo real, de lo imaginario y de lo simbólico, psicoanalizando a cada personaje):

Primera parte:

Recordando algunas escenas antológicas: El suicidio de Richie en ‘Los Tenenbaums: Una familia de genios’

Contexto: Royal Tenenbaum, tras ser expulsado violentamente de su familia por última vez y haberse quedado sin dinero, decide ofrecer su C.V. para trabajar de botones en el lujoso hotel en el que llevaba hospedado más de 20 años y del que fue expulsado agresivamente pocos días antes.

LO REAL: Royal se encuentra en el momento más duro de su vida. Se topa de lleno con el horror por el enésimo rechazo de sus hijos y de su esposa, y se da cuenta de que ya no habrá posibilidad de reconciliación. Sin dinero, afronta el hecho de la necesidad de tener que trabajar para poder alimentarse y dormir bajo un techo. También acepta la pérdida de su dignidad al tener que trabajar como botones (antes era abogado) y subordinarse a su nuevo jefe (persona a la que odia).

LO IMAGINARIO: Sin embargo, esta cruda realidad contrasta de forma abrupta con lo que se ve en la película (así consigue Wes Anderson representar la comedia). De forma increíble, Royal, acompañado por su ayudante Pagoda, se toma con vitalidad y humor su nueva situación, de la que también se hace cómplice un botones amigo de Royal. Por tanto, la respuesta a esta supuesta incongruencia es “la relación afectiva con los demás” o “la estructuración familiar”, principal tema en el cine de Wes Anderson, ya que Royal se ve auspiciado por su sirviente y amigo.

LO SIMBÓLICO: Royal se salta totalmente las convenciones sociales y los valores morales. Entabla afectivamente diálogo con su nuevo jefe (persona con el que dos días antes había discutido) sin ser hipócrita, algo totalmente inusual, y actúa de forma cordial en un momento en el que se supone debía ser condescendiente y sometido: “-He, Dustin, háblale bien de mi, ¿vale?”, dice mientras se va al ascensor con el jefe presente. Mientras, su servidor Pagoda se despide de forma ridícula.

Segunda parte:

Recordando algunas escenas antológicas: El suicidio de Richie en ‘Los Tenenbaums: Una familia de genios’

Contexto: Raleigh St. Clair (Bill Murray), eminente psiquiatra, acaba de descubrir gracias a un detective privado que su mujer lo engaña. Richie, que también está enamorado de esa mujer (que es además su hermanastra), también lo acaba de descubrir. Richie está abatido porque descubrió que ella está con su mejor amigo, y se encierra en el cuarto de baño.

LO REAL: Raleigh es uno de los psiquiatras más importantes del país pero se da cuenta de que el único problema que no puede comprender ni solucionar es su vida. El chico extraño que tiene a su lado, el caso psiquiátrico en el que trabaja, le pregunta “¿Quiere jugar a las palabras o hacer algún experimento conmigo?” frivolizando y ridiculizando su trabajo, hecho que enfatiza su malestar por la incomprensión del sentido de su vida.

LO IMAGINARIO: Richie se encierra en el cuarto de baño buscando metafóricamente una huida de lo real. Raleigh también intenta escapar de lo real tapándose con su abrigo (en posición fetal que simboliza su indefensión), y también esa desprotección se ve reflejada de forma simbólica en sus pies descalzos.

LO SIMBÓLICO: Richie, por su parte, prefiere huir del enfrentamiento que surgiría con su mejor amigo si hubiera afrontado la situación, y de la repulsión que crearía en su familia el descubrimiento de que ama a su hermanastra. En Raleigh lo simbólico actúa de forma autoritaria, no permitiéndole tomar represalias contra su esposa y obligándole a permanecer sumergido en su lamento y frustración. En el chico extraño, la autoridad está representada por el inestable Raleigh, por lo que Raleigh está obligado a no luchar contra lo simbólico para no derrumbar su realidad.

Tercera parte:

Recordando algunas escenas antológicas: El suicidio de Richie en ‘Los Tenenbaums: Una familia de genios’

LO REAL: Una de las mejores cosas de esta escena es la aparición del conflicto con lo real. Me explico: Richie llega al baño y, tras verse al espejo, asimila lo que le está sucediendo y dice: “-Mañana me suicidaré”. Es después de eso, y NO antes, cuando la sexualidad, la muerte, el horror y el delirio se cruzan en su camino (representado por las imágenes que le vienen a la cabeza) y decide suicidarse. Esa realidad aparece como un click tras su frase, y no al revés.

LO IMAGINARIO: Richie viste como un tenista (dos muñequeras, una diadema, un polo, etc). ¿Por qué? Así vestía años antes cuando cayó en su depresión al descubrir que su hermanasta (el amor de su vida) se casó con otro hombre. Sin embargo, lleva barba, pelo largo y descuidado y gafas oscuras (simbolizando esa depresión). Es un personaje abatido.

LO SIMBÓLICO: Richi se despoja de su ropa de tenista y se corta la barba y el pelo (todo lo que simboliza su fracaso amoroso) y es entonces cuando es libre para cortarse las venas. La sangre corre por sus brazos y a él solo le queda tumbarse en el suelo y moriri en paz. Es el niño subnormal el único capaz de encontrarlo y salvarlo.

Recordando algunas escenas antológicas: El suicidio de Richie en ‘Los Tenenbaums: Una familia de genios’


Volver a la Portada de Logo Paperblog