Ha sido a modo de “consejero de príncipe”. Cierto día, después de una entrevista a Zapatero, entonces Presidente del Gobierno, el micrófono quedó abierto por inadvertencia y España entera pudo escuchar al famoso periodista susurrando a ZP: “Habrá que tensar (“tensionar” dijo) más a la sociedad para ganar las elecciones”. Así, fomentando la tensión, comenzó en nuestra democracia el discurso guerracivilista, la Ley de Media Memoria Histórica y el Santo Oficio Laico contra los llamados delitos de odio.
Pero en una sociedad que carece de dioses preceptores ¿quién define el odio? ¿Qué autoridad puede señalar con el dedo a los odiadores si Gabilondo ya se ha jubilado? A partir de ahora cada ciudadano puede hacerse su propia lista negra; yo empezaría, por ejemplo, con las “tricoteuses” rabiosas predicadoras del odio contra los hombres. La mitad de la sociedad contra la otra mitad: guerracivilismo.
Pedro Sánchez ha dicho que “la democracia está en peligro”. Tiene razón.
Alfonso Lazo
Historiador. Miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.