Relacionarse con la IA: lo que toca
Es un signo de los nuevos tiempos. Y, sí: no hay más remedio. Debemos saber y actuar con determinadas pautas ante la silenciosa invasión de la inteligencia artificial. Desconfiar de la supuesta objetividad automatizada, puesto que también yerra, simplifica. Que un algoritmo no es la gran y única verdad; antes al contrario: es una decisión programada, que no tiene por qué ser neutral si -entre los millones de datos que emplea- hay algunos que no son objetivos. La tecnología además de tratar de organizar la vida, intenta dirigir el comportamiento.
Ahora, además, empieza a ser aplicada en la creación artística... con resultados -por fortuna- poco brillantes. Perooo...
M.D.A.