No consigo quitarme de encima a LLuna y a Jimmy. Lluna se acomoda sobre mis piernas, detrás del portátil, y mete las patitas debajo, que está calentito, y Jimmy ha encontrado su sitio favorito en mi brazo, lo que dificulta bastante la labor de escribir, con sus patazas y su cabezota apoyadas sobre mí. Y ni os cuento el lío que tengo cada vez que he de levantarme para hacer algo.
Yo, que ando un poco tontorrona de ánimo últimamente, estoy leyendo La campana de Cristal, de Sylvia Plath, que no se si acabará de deprimirme o me consolará, por aquello de que mal de muchos...pero es lo que me apetece en este momento.
¿Y vosotros? ¿Cómo combatís el frío y los bajones?
Por cierto que en la página de Katmandú cuento la última presentación de la novela y del Taller de Escritura Creativa, para quien se anime a pasar por allí.