ReMemBer'11: Chueca y yo nacimos el mismo día

Por Gaysenace

C/. San Marcos, en Chueca (Fuente: El blog de la abuela)


Por Antonio J. Hernanz Rodríguez (Madrid)

Tengo 18 años y mi historia comienza prácticamente el mismo día que nací: el 1 de febrero de 1993. Mis padres viven en la calle San Marcos, en pleno corazón de Chueca, en Madrid, en una casa que compraron dos meses antes de yo nacer.

Y mi vida ha estado, desde entonces, marcada por un lugar de residencia que, en pocos años, pasó de ser en los ochenta y los noventa un enjambre de calles por el que deambulaban  drogadictos, camellos y prostitutas a uno de los barrios gay más importantes del mundo. Mi madre piensa, pese a ser una mujer joven de apenas 39 años, que el barrio ha sido una mala influencia y que mi homosexualidad ha ido creciendo a la misma velocidad que el barrio. Sé que en el fondo no piensa que sea así y siempre recurrimos a la misma historia cada vez que organiza una cena en casa. - Mi hijo es cada día más gay. Y, a medida que crece el barrio, lo es más. No sé si con la crisis irá a más o a menos –dice una y otra vez.- Mamá, no empieces otra vez con la misma historia –le contesto yo. Mi padre, un año mayor que mi madre, vive en otro mundo y que yo sea gay o deje de serlo es un asunto que, desde que se lo dije, no le preocupa lo más mínimo. Ni siente ni padece. “Vaya, pues nada”, fueron sus palabras cuando, con sólo 16 años, les dije que no me gustaban las chicas. Mi madre, en cambio, erre que erre. Que si era algo pasajero; que si era por culpa del ambiente del barrio; que si lo decía por llamar la atención; que si la culpa era de Zapatero, etcétera, etcétera, etcétera.Tengo 18 años desde hace tan sólo 31 días. No es que con la mayoría de edad hayan cambiado mucho las cosas. Mis padres no han sido nunca un obstáculo para mis escarceos, ni para mis salidas nocturnas hasta altas horas de la madrugada  y tampoco para el ir y venir de mis primeros amantes. Y sí, se nace gay. En mi caso, Chueca y yo nacimos casi el mismo día. Y ambos estábamos predestinados a ser lo que hoy somos.