AUTOR: Francisco de Paula, "Blue Jeans". RESEÑA: Juanjo García Criado
¿Alguna vez has visto, leído o vivido una historia hermosa que no termina como debe de terminar? Apuesto a que sí. Y se te queda una sensación agridulce por ello, porque ha sido hermosa, intensa, emotiva, graciosa y triste al mismo tiempo, pero ese final no es el justo, no es el que premia la virtud y castiga el miedo. Y no se trata de ser virtuoso o de ser cobarde, se trata del resultado que arroja tu conducta.
La saga “El club de los incomprendidos” cuenta la historia de seis chicos al que posteriormente se le irán uniendo alguno más y desuniendo algún otro. Forman un grupo por la necesidad de las circunstancias siendo la comprensión y aceptación que existe en el seno del grupo y que no encuentran fuera de él, el nexo que mantiene unido a sus seis miembros. En sólo seis personajes el autor consigue deshilachar el sentimiento del amor y sus consecuencias en todas sus vertientes. Muestra el enfrentamiento constante entre el amor y la amistad, en las que la pregunta de si el amor acaba con ella no se responde, porque ocurre casos en que sí y casos en que no. Vemos la lucha romántica del amor, la esperanza firme de la espera, la resignación cuando el otro corazón no late igual que el nuestro. Los intentos que confunden un sentimiento con el deseo de compañía, la certeza de que nada dura eternamente aunque el pensamiento del presente nos diga que jamás volveremos a sentir nada igual y también vemos, muy bien reflejada, la idea de que el amor homosexual es tan amor como el heterosexual.
La historia, no obstante, tiene el defecto del impacto comercial. He leído que tras¿Puedo soñar contigo?Francisco de Paula tenía intención de cerrar la historia y ojalá lo hubiese hecho. El final, aún abierto, te dejaba con una sensación dulce a pesar de todo. No sabías realmente qué había pasado y más o menos, cada uno tenía lo que había luchado, aunque a mí personalmente no me gustase. Sin embargo, creo que por impulso comercial, porque eso de que los fans lo demandaban no me lo creo, “Tengo un secreto” llegó para poner de manifiesto que el amor puede ser el arma más letal de cuantas existen. Un proyecto destinado sólo por el hecho de saber que va a vender y escrito en mi opinión, con prisas y sin el suficiente reposo que las historias necesitan (lo malo de ser un aprendiz de autor es que conoces cuál es el proceso creativo). Si las conductas de los personajes en los libros anteriores te chocaban, este último libro te choca entero. Ves una actitud de cobardes que no puedes evitar pensar que daña gratuitamente a quien no tiene la culpa. Podemos aceptar que el amor se acaba porque sí, igual que empieza porque sí, pero al menos, yo no puedo aceptar que no se tenga el valor de decirlo. Y peor aún es que el tres páginas después, veas que el valor para cortar la relación tenga nombre y apellidos, pero ese nombre y apellidos no se dice y sigue con el "se acabó" sin motivos. Evidentemente, el resultado del abandono no será tan cruel como se narra en este libro cuarto, pero repito, es fácil empatizar con estos personajes y sientes una tristeza profunda por el sufrimiento de alguien al que no se le ha dicho toda la verdad, lo cual te lleva a ponerle la cruz a otro miembro de los "incomprendidos" y entiendes más que nunca, que el nombre le viene muy bien, porque no se comprende su actitud. Y para rematar la faena, un final que no hace justicia al padecimiento de unos y otros y refleja lo que es este país de pandereta en el que vivimos, que el cobarde está protegido y el honrado y luchador perseguido por las leyes.
Imagino que Planeta habrá instado a Francisco de Paula a escribir este libro con el que en mi opinión, destroza la saga. Porque aunque se lee en una tarde, porque engancha y es emocionante, ves cómo la vida sonríe a quien no lo merece. Y no digo que el personaje lo haga queriendo, que lo haya tenido fácil, simplemente digo que hay otros modos de hacer menos daño, cuando el daño es inevitable. Y tener certeza de lo que ocurre en la Puerta de Atocha, potencia el sentido de injusticia que reina en esta obra.
Algunos dirán que la vida no es una novela y que puede ser bueno que una novela refleje la vida real... Yo pienso que las historias están para evadirnos de estas injusticias de la vida y poder vivir lo que queremos vivir de otra forma.
Aún así, aún con el vacío que dejó este cuarto libro, confieso que si hago cálculos, me he leído los cuatro en una semana. Alrededor de 1200 páginas en ese tiempo significa que la historia atrapa, que la historia fluye y que el deseo de saber qué ocurre existe. Y eso es bueno para el que lee. Y que haya dejado un impacto algo triste, también es bueno. Una historia que deja huella es una historia fuerte. Y estoy seguro que muchas personas lo interpretarán de otro modo y piensen que realmente, en esta historia de adolescentes para todos los públicos, se cuenta la vida tal y como es, y lo prefieran así.