Revista Cultura y Ocio

Reseña: 'El enredo de la bolsa y la vida' de Eduardo Mendoza

Publicado el 18 abril 2013 por Carmen Fernández @topcultural
Reseña: 'El enredo de la bolsa y la vida' de Eduardo MendozaEl enredo de la bolsa y la vida de Eduardo MendozaEditorial Seix Barral, 2012. Rústica, 272 pp., 18.50 €.

Por José R. Cortés Criado.



Esta última entrega de Eduardo Mendoza, El enredo de la bolsa y la vida, nos trae otra aventura de ese peluquero chapucero en su trabajo y en sus investigaciones. La historia está narrada en primera persona por su protagonista.
Junto al peluquero aparece un elenco de personajes cuyos nombres y habilidades los califican perfectamente: Marigladys, quince años, come helados Magnums  a todas horas y se apoda "Quesito"; Rómulo el Guapo, es igualito que Tony Curtis, este y el protagonista intimaron cuando ambos estaban en la institución médico-penitenciaria para enfermos con trastornos mentales; el Pollo Morgan, se gana la vida de estatua humana en las calles de Barcelona, es un timador profesional y también amigo del peluquero-detective; otro personaje es Kiwijuli Kakawa, más conocido por Juli, es un africano albino que se disfraza de Ramón y Cajal y ejerce de estatua humana; la Moski, una croata obesa, que maltrata el acordeón para ganarse la vida en las calles barcelonesas; un ayudante subcontratado por el protagonista, Manhelik, repartidor de pizzas; y otro, el señor Armengol, propietario de restaurante "Se vende perro"; y Lavinia Torrada una señora maciza, esposa de Rómulo el Guapo; la familia Siau, chinos del bazar frente a la peluquería, que termina montando un restaurante, “El mejillón dorado”, en el local de la peluquería; el abuelo es el más ingenioso y el nieto el que más desparpajo muestra cuando habla; y un malo muy malo, el temido terrorista, Alí Aarón Pilila; y la europea de moda en el mundo político y económico actual, Angela Merkel.   Con este plantel, todo pronóstico sobre el resultado de sus investigaciones es imprevisible, porque los hechos narrados son hilarantes, disparatados, únicos, carentes de solemnidad, pero divertidos, ingeniosos, geniales. Eduardo Mendoza vuelve a hacer uso de su sentido del humor y del disparate para llevarnos por sus páginas de sonrisa en sonrisa y de risotada en risotada, con la habilidad que le caracteriza, en esta parodia de novela policiaca.
Los enredos de Rómulo el Guapo con Alí Aarón Pilila llevarán a nuestro protagonista a una frenética actividad no exenta de disparates, a pesar de no desearlo, -lo hace movido por su amistad y sin un euro-, pero no duda en movilizar a sus amigos para anular una acción terrorista con repercusiones internacionales sin que intervengan los servicios de seguridad del estado.
La lectura de esta novela garantiza la diversión durante un buen rato.

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