Jacinda (con ese nombre, sí), es una Draki, una humana que puede adoptar la forma de un dragón. Por ciertas circunstancias, su familia es obligada a abandonar la manada que la respalda para comenzar a vivir en otro sitio. A nuestra protagonista se le hace muy duro el cambio, ya que lejos de su origen, su alma Draki se va perdiendo hasta quedar en nada.
Tengo que decir, que aunque no es una gran historia, la idea de los Drakis me ha parecido muy interesante. Creo que la autora está dispuesta a enseñarnos en esta saga, un mundo mágico totalmente diferente al que estamos acostumbrados. En este libro nos ha abierto la puerta al mundo Draki, una leve presentación de la historia de nuestra protagonista y su mundo.
Un libro que se lee muy rápido a pesar de tener la poca acción distribuida al comienzo de la historia y al final, con un final muy interesante.
Respecto a la historia de amor, puedo decir que me la he podido creer en cierta manera. Es verdad que por parte de nuestro protagonista masculino, Will, se da de una manera muy rápida y poco creíble. Por la parte de Jacinda, me parece más real ya que ella desde el primer momento no se plantea sentir nada, simplemente se acerca a él por el interés de mantener su alma Draki viva.
Los personajes secundarios que rodean la historia de Jacinda y Will, me han parecido normales y corrientes. Es más, creo que la autora nos podría haber sorprendido más si hubiera desarrollado las historias secundarias de los primos de Will o de la pareja Draki de Jacinda.
En resumen, tras leer este libro he quedado contenta. Es totalmente lo que me esperaba, una lectura ligera y entretenida, llena de magia y un mundo nuevo que espero poder seguir descubriendo.
3/5 Entretenido La nota es orientativa, recomiendo leer la reseña.
*Gracias a Bruño por el ejemplar.