Pedro había ideado para Rusia una serie de medidas y cambios que les acercarían más a Europa y modernizarían su país, pero sus sucesoras poco o nada hicieron por llevar a cabo esa idea, más bien crearon un clima de inseguridades y desavenencias que poco favorecieron el desarrollo de Rusia. Se trata de una época donde la corrupción, el abuso de autoridad y una serie de conflictos y confabulaciones, alejaban cualquier atisbo de seriedad, impregnando cada gobierno de una red de engaños y mentiras y un deseo de cumplir los propios intereses sin pensar en el pueblo que vive oprimido y en penuria.Solo piensan en guerras y en fiestas, gente que ostenta el poder sin estar preparada para el cargo y que piensan más en el propio beneficio que en ayudar a los que le otorgaron ese poder.Tan real como la vida misma, parece que en materia de política, por mucho que la sociedad avance en otros aspectos el ser humano siempre se siente tentado a enriquecerse cuando alcanza un determinado estatus sin pensar en las consecuencias ni atenerse a las leyes que rigen para el resto.Henri Troyat ha dejado patente la poca habilidad y virtudes de las zarinas y sus gobiernos, así como de sus caprichos y engaños. Me ha gustado el libro aunque en ciertos momentos he sentido que no lograba conectar con nadie en particular, tal vez fuera por las pocas descripciones y detalles que narra sobre los sentimientos y las personas que van pasando, mostrando esa época bajo un prisma desinteresado que pueda dar una mayor credibilidad a lo que nos cuenta. Pero ello ha provocado que por momentos se me hiciera un poco lento.
“Las zarinas” una novela histórica de intrigas, traiciones y venganzas que te mostrará el lado más oscuro del poder y de quienes lo ostentan.
“el despotismo es una droga indispensable no solo para quien la ejerce sino también para quienes la padecen.”
“Lo importante, cuando se trata de instalar a alguien en la cabeza del Estado, no es tanto la especificidad sexual como el carácter del personaje en quien el país delegarás su confianza.”“piensa con angustia que el poder de una soberana, en principio absoluto, se revela incapaz de modelar un alma rebelde.”