Revista Cultura y Ocio

Reseña: «Los virus no entran por los pies», de la Dra. Lucía Galán Bertrand

Publicado el 12 agosto 2026 por Delecturaobligada @DelecturaOblig

La ciencia también sirve para tranquilizar a las familias

Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada

Reseña: «Los virus no entran por los pies», de la Dra. Lucía Galán Bertrand

«Ponte los zapatos, que vas a coger frío». «No salgas con el pelo mojado». «Si tiene fiebre, hay que abrigarlo para que sude». «Los antibióticos sirven para cortar cualquier infección». «Si duerme con los padres, se malacostumbrará». Son frases que forman parte de nuestra memoria colectiva y que, generación tras generación, hemos repetido casi sin cuestionarlas. Algunas nacieron de la buena intención, otras de la experiencia de nuestros mayores y muchas han sobrevivido sencillamente porque nadie se detuvo a comprobar si eran ciertas. Precisamente contra ese territorio de creencias, miedos y mitos se levanta Los virus no entran por los pies, de la doctora Lucía Galán Bertrand, pediatra y conocida divulgadora bajo la firma de «Lucía, mi pediatra».

Lo primero que sorprende del libro es que detrás de un título tan divertido se encuentra una propuesta muy seria. Pretende ayudarnos a distinguir la evidencia científica de todas esas afirmaciones que rodean la crianza y la salud infantil. Publicado originalmente por Planeta en 2024 y con 320 páginas, el libro aborda cuestiones que van desde las infecciones, la alimentación y el neurodesarrollo hasta el sueño, las vacunas, los accidentes infantiles, la salud mental, el bullying y los llamados neuromitos.

La doctora Galán parte de una realidad que cualquier madre, padre o persona que haya acompañado de cerca la crianza conoce bien. Así pues, cuando un niño enferma, aparecen inmediatamente las dudas. ¿Cuándo hay que preocuparse? ¿Cuándo acudir al médico? ¿Es necesario bajar siempre la fiebre? ¿Qué hacemos ante una tos que no desaparece? ¿Son realmente peligrosas las vacunas? ¿Qué alimentación necesita un niño? ¿Cuántas horas debe dormir? ¿Cómo debemos actuar ante determinados comportamientos o ante las primeras señales relacionadas con la salud mental? Son preguntas aparentemente sencillas, pero que en la era de internet pueden acabar multiplicándose hasta generar más ansiedad que respuestas.

Y ahí encuentro uno de los mayores valores de este libro, ya que no pretende sustituir al pediatra, sino proporcionar herramientas para comprender mejor lo que sucede y saber cuándo es necesario acudir a un profesional. En un momento en el que cualquier búsqueda en internet puede convertir un síntoma banal en una enfermedad terrible, reivindicar el conocimiento científico es también una forma de serenidad. La propia autora plantea el conocimiento como una herramienta de control y calma para madres y padres.

Me ha interesado especialmente esa lucha contra la desinformación. Vivimos rodeados de mensajes sobre salud que circulan a una velocidad extraordinaria, especialmente en redes sociales, y que mezclan recomendaciones médicas, experiencias personales, tradiciones familiares y opiniones sin ninguna evidencia. El problema es que, cuando hablamos de niños, el miedo puede convertir cualquier consejo aparentemente inocente en una fuente de preocupación. Lucía Galán intenta poner orden en ese ruido y lo hace desde la evidencia científica, pero sin abandonar nunca la empatía.

Porque este no es únicamente un libro sobre enfermedades infantiles. También es un libro sobre madres y padres. Sobre sus inseguridades, sus preocupaciones, sus dudas y esa sensación permanente de que quizá no estamos haciendo lo suficiente bien. La autora escribe desde sus más de veinte años de experiencia profesional, pero también desde su propia experiencia como madre y como mujer, y esa combinación consigue que la obra tenga una dimensión humana que va más allá del manual pediátrico.

Otro de los grandes aciertos es la amplitud de temas. La salud infantil no se reduce a controlar la fiebre, administrar correctamente un medicamento o acudir a las revisiones. También implica hablar de alimentación, sueño, desarrollo neurológico, emociones, relaciones sociales, salud mental y situaciones tan delicadas como el acoso escolar. Que estos aspectos aparezcan integrados en una misma obra resulta especialmente importante porque nos recuerda que cuidar de un niño significa atender tanto a su cuerpo como a su bienestar emocional.

La lectura resulta además cercana y accesible. No hace falta tener conocimientos médicos para seguir las explicaciones y, aunque la autora parte de la evidencia científica, evita convertir el libro en un tratado académico. Esa capacidad para explicar cuestiones complejas con un lenguaje comprensible es precisamente una de las características que han destacado los lectores; las opiniones publicadas en Casa del Libro valoran, entre otras cosas, su carácter interesante y explicativo para afrontar situaciones habituales de la crianza.

Además, el libro no utiliza la ciencia para imponer miedo, sino para combatirlo. Y esa diferencia es fundamental. La información sanitaria puede convertirse fácilmente en una nueva fuente de angustia cuando se presenta sin contexto. Aquí, en cambio, la divulgación pretende proporcionar criterio. No todo síntoma es una urgencia, no todo remedio tradicional funciona, no todo lo que circula por internet es verdad y, sobre todo, no todas las decisiones relacionadas con la crianza tienen que estar acompañadas de culpa.

«Los virus no entran por los pies» es, en definitiva, una invitación a desaprender algunas cosas para aprender otras. A cuestionar aquello que hemos escuchado «toda la vida» y a sustituir el «siempre se ha hecho así» por una pregunta mucho más saludable: «¿qué dice la evidencia?». La propuesta de Lucía Galán resulta especialmente valiosa porque consigue acercar la ciencia a las preocupaciones reales de las familias sin perder sensibilidad, humor ni humanidad.

Recomendaría este libro no solo a madres y padres, sino también a abuelos, educadores y a cualquier persona que conviva o trabaje con niños y adolescentes. Incluso quienes ya conocemos parte de estas cuestiones podemos encontrar aquí una buena oportunidad para revisar nuestras propias creencias y desmontar alguno de esos mitos que, sin darnos cuenta, seguimos transmitiendo.

Porque quizá el verdadero mensaje del libro no esté únicamente en su divertido título. Está en la necesidad de aprender a cuidar mejor a nuestros hijos en un mundo saturado de información. Frente al rumor, evidencia; frente al miedo, conocimiento; frente al mito, pensamiento crítico. Y, sobre todo, frente a la ansiedad de querer hacerlo todo perfecto, la tranquilidad de saber que preguntar, informarse y acudir a los profesionales adecuados también forma parte de una buena crianza.

«Los virus no entran por los pies» es una guía para navegar por la salud física y mental de niños y familias con algo que nunca debería faltar cuando hablamos de salud: información rigurosa, sentido común y humanidad.


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