Un joven soñador y bastante despistado llamado Mortimer pero más conocido como Mort, pertenece a una familia de agricultores, pero él no tiene ningún talento para ello. Su padre y hermano deciden buscarle un oficio durante la feria de contratación del Cerro de las Ovejas, donde no será hasta el último momento en que su suerte cambie de lado, y la figura cadavérica y encapuchada conocida como la Muerte le ofrezca ser su aprendiz. Tras unas cuantas lecciones y unos cuantos errores más, la Muerte termina delegando parte de su trabajo en Mort, dedicándose esta misma a reflexionar y buscar lo que es la diversión, mientras Mort pone en serio riesgo el tejido de la realidad.
Cuarta novela de la extensa saga de cuarenta y un volúmenes que conforma Mundodisco, y la primera que inicio la saga de la Muerte. Como toda historia de Terry Pratchett (al menos las tres anteriores que he leído) presenta una trama disparatada, desbordando imaginación por los cuatro costados y con un humor que hacen que sus historias sean de lo más divertidas. Me he encontrado con la hasta ahora mi mejor lectura dentro de esta saga, parece que Pratchett encuentra el equilibrio narrativo y mayor cohesión, no meras escenas o gags como me habían parecido en las tres anteriores. Una historia que me ha resultado frenética e impredecible, con un argumento sencillo pero que trata temas tan interesantes como la justicia, el destino y obviamente la muerte, dejándote citas para recordar y reflexiones de lo más interesantes, si uno agudiza sus sentidos con la lectura y recoge esos pensamientos incisivos que deja el autor para su comprensión. Lo más interesante de Mundodisco es la independencia de sus novelas, exceptuando sus dos primeras entregas que van juntas, por lo que al ser un volumen autoconclusivo me atrevo a decir (pese a lo poco que llevo leído) que es un fantástico primer acercamiento al autor.
En cuanto a personajes tenemos unos cuantos, pero dos son los principales. Por un lado, tenemos a Mort, un joven torpe, sencillo y bastante honesto, que no dejará de meter la pata, pero que irá cambiando a medida que avancen las páginas. Tenemos a la Muerte, que se roba los momentos estelares del libro con sus tronchantes aventuras buscando experimentar los placeres de la vida, o con sus afiladas intervenciones, haciendo que te pases la lectura esperando una nueva intervención suya. Después un cuarteto de secundarios rodea toda la historia; Ysabell, que es la hija adoptiva de la muerte; el misterioso Albert, que es el cocinero de la Muerte; la princesa Keli, que tendrá mucho que ver con nuestro desdichado protagonista y, por último; el hechicero Buencorte, que tendrá un peculiar papel en todo este lio.