220 páginas || Papel y ebook
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Hace años que la mirada de Nora se volvió fría como el hielo por culpa de las pesadillas, los malos sueños y recuerdos espantosos que se cuelan en su mente por las noches y no le dejan descansar, mucho menos ser ella misma cuando está despierta. Excepto en presencia de alguien.
Hace años que Bianca dejó a un lado lo que más amaba por un fallo, un error minúsculo que la empujó hasta un pozo de autodestrucción y compadecencia en el que prefiere esconderse, ocultarse tras una capa de miedo y decepción y ser invisible a ojos de todos sus compañeros. Excepto de una persona.
Hace años que ambas han decidido dejar que la vida pase sin más por ellas y olvidar lo que es ser feliz y sentirse comprendido, arropado y escuchado por alguien con un pasado tan oscuro y unos fantasmas tan feroces como los suyos.
Me gustaría encontrar alguna forma de hacer que ese miedo desapareciera, que ella se diera cuenta de que un pequeño fallo no marca quién eres. Son tus acciones las que te hacen ser quien eres y si te levantas después de caerte, demuestras querer seguir adelante y perdonarte a ti mismo.
Bianca y Nora son dos personajes que me han encantado, y que me han parecido muy reales. Ambas cargan con su propio pasado, y sus propio dolor, aunque venga por motivos muy distintos. Y he entendido la actitud de las dos. Aunque Nora, en cierto momento, no me haya parecido que actuaba acorde a lo que alguien que te quiere de verdad haría. Pero bueno, también es cierto que de no ser así, no tendríamos parte de la historia final, pero no me ha gustado lo que hace, y que no entienda cómo se siente Bianca en cierto momento, esa es la verdad. Quitando eso, me han parecido dos chicas que encuentran la luz en la otra, entre tanta oscuridad. Y ver cómo poco a poco sus sentimientos crecen y ellas se van abriendo, superando lo que tanto daño les ha hecho, al mismo tiempo que se enfrentan a cosas que no habían sentido nunca antes, me ha encantado.
—Déjala correr —susurro observando todavía esa lágrima en medio de su mejilla—. Es parte de tu angustia y tu tristeza. No se irán nunca del todo, pero puedes liberarlas poco a poco cuando te ahoguen tanto que no puedas respirar.
Es un libro muy corto, y del que es mejor no saber demasiado para ir a ciegas y que te sorprenda, así que no voy a contaros demasiado en esta reseña. Solo os puedo decir que la manera de escribir de la autora me ha encantado, y que tengo claro que volverá a leerla sí o sí. Me gustan las historias que transmiten y con las que te puedes sentir identificada por lo real que es lo que te están contando, y en esta me ha pasado. Y es que durante una época de mi vida yo fui tan callada e introvertida como Bianca, y quizá por eso la he entendido tanto en sus miedos y sus dudas. Y quizá por eso me ha dolido tanto lo que os he comentado antes sobre Nora. El caso, Irene escribe de una manera maravillosa, con mucha delicadeza y mucho sentimiento, transmitiendo muy bien las emociones, y eso es lo que más me gusta en las historias románticas.
En resumen, 'Ojos de hielo y piel de nieve' nos cuenta la historia de Bianca y Nora, dos chicas que van al mismo instituto y que un día comienzan a hablar, y desde entonces no se separan. Ambas tienen un pasado complicado, en el que han sufrido mucho aunque sea por motivos distintos, y será gracias a la otra que consigan afrontarlo y superarlo. O, al menos, intentarlo. Es una historia corta, que quizá peca de poco desarrollo, sobre todo al final, debido a su extensión. Y que deja algunas dudas sin resolver, para las que me habría gustado encontrar respuesta. Con alguna que otra incoherencia, o al menos esa es mi sensación, es un libro que se disfruta por la bonita pareja que tenemos, por esa manera de afrontar los miedos y dejarse ayudar de ambas, y por la bonita forma de escribir de la autora. Una historia real, con la que sentirse identificada, y que os recomiendo si os gusta el romance juvenil sencillo, pero con fantasmas del pasado que dejar atrás.
La única diferencia que hay entre el miedo bueno y el miedo malo es el control que ejerce sobre nosotros. Si nos dejamos dominar por ese temor, entonces nos perdemos a nosotros mismos. En cambio, si lo usamos para fortalecernos, solo podemos sacar cosas buenas de él.
Eso es.
No se trata de no tener miedo o de ser valiente.Se trata de lanzarte al vacío incluso si temes lo que hay al fondo.Porque el que no arriesga no gana y no ganar significa perder.