Siete adolescentes atrapados en una red invisible de sentimientos y rencores.Los siete tienen una historia que contar. Cada uno entiende la vida a su manera. Pero todos comparten algo sin saberlo: secretos.
Cuando el escándalo estalla en las aulas del instituto, las vidas de estos siete alumnos colisionarán de maneras insospechadas, mientras cada cual busca su propia respuesta a una cuestión crucial:¿Seguir callando... o empezar a revelar la verdad?
Llevaba tiempo desde que un libro me hizo sentir como Siete formas de mentir me hizo sentir: a la expectativa durante todo el libro y de repente... termina sin más.
Siete formas de mentir tiene un concepto original ya que la historia nos presenta siete personajes en los que cada uno se representa un pecado capital. El problema es que en algunos casos no es muy claro que pecado es cada quien y como se han de imaginar, es un poco complicado llevar el hilo de siete historias a la vez, que aunque se entrelazan, ninguno tiene una trama memorable como para recordarla o identificarla fácilmente.
Hay algunos personajes que si me gustaron, como el de Valentine, Kat y Lucas pero vuelvo a lo mismo, siento que su historia no iba muy de acuerdo a la idea original del libro y hubiera sido mejor explorarlos de otra manera o con una idea central diferente.
Estoy totalmente a favor de leer historias sencillas, vaya, no todos los libros de literatura juvenil tienen que ser super emotivos o desgarradores, pero siento que Siete formas de mentir, aunque tenía un concepto interesante, la autora no supo explotarlo por completo y escogió un argumento poco excitante.