Esta relación se desarrolla en una sociedad basada en estrictas normas de comportamiento, donde incluso los miriñaques, de más de medio metro, están confeccionados para que los caballeros no se acerquen más de lo que requiere la decencia. Por esos azares del destino, ellos pasarán un tiempo juntos, con lo que la reputación de Aimé quedará en entredicho, obligando a ambos a contraer matrimonio. Cotlan desarrolla de una manera magistral esta relación basada en la terquedad y el orgullo, que les impedirá ver a ninguno de los dos, en un principio, lo que de verdad sienten hacia el otro, negándose lo que de verdad desean, es decir, entregarse a la pasión y dejarse guiar por la atracción que sienten.
Puedo deciros que esta novela me ha hecho trasnochar, permaneciendo pegada a sus palabras hasta que he visto la palabra fin. Cotlan ha creado unos personajes desafiantes, dotados de carisma, que lucharán hasta el final por lo que desean. Es también una historia llena de situaciones con una gran carga emotiva, entrelazadas con numerosas discusiones empañadas de celos y frustraciones. Esta es una novela histórica con la que disfrutaréis, estoy convencida.