Premio Pepe Carvalho 2016. Vuelve la gran dama del crimen. Entrega número 26 de la exitosa serie del comisario Brunetti, la primera que aborda la ecología y los delitos contra el medio ambiente.
El infalible comisario Brunetti necesita unas vacaciones. Así se lo ha recomendado su doctora y también insiste en ello su esposa Paola, que finalmente convence a su marido para que se vaya una temporada a una casa familiar en San Erasmo, la isla más grande de la laguna veneciana. El comisario tiene pensado pasar unas semanas casi en plena soledad, leyendo libros y haciendo el tipo de trabajo manual que le ayude a mantener la cabeza alejada de la oficina. Una vez allí, Brunetti entabla amistad con Davide Casati, el hombre encargado de cuidar la casa, un tipo duro y peculiar al que sólo parece haber una cosa que le preocupa desde la muerte de su mujer: el cuidado de sus abejas, que misteriosamente están desapareciendo a causa de algún extraño fenómeno que afecta a toda la zona. Cuando Casati, que conoce cada una de las islas al milímetro y es un experto navegante, aparece ahogado en las aguas de la laguna, Brunetti pondrá a su equipo a resolver un asunto que implica a una gran empresa dedicada al manejo de residuos tóxicos y que podría poner en peligro el equilibrio natural del ecosistema.
En resumen, Restos mortales es un novela policiaca de corte reivindicativo con cierto suspense. Una novela diferente, entretenida e interesante, con una ambientación exquisita y cinematográfica, con un personaje totalmente de leyenda como es nuestro Brunetti, la autora conforma una historia llena de una gran crítica hacia el ser humano por su gran afición a destruir su propio ecosistema… Lectura bastante satisfactoria.