Rosa Díez: Pasó su hora

Publicado el 22 enero 2015 por Cronicasbarbaras

Mi muy estimada señora doña Rosa Díez:

UPyD, el partido de centroizquierda que encabezó tras la infiltración en el PSOE de ideas de los nacionalistas vascos y catalanes, ha comenzado su marcha atrás.

En la actual España, dominada por la imagen que dan los políticos en las televisiones, ha perdido usted su lugar: las encuestas señalan una cuesta abajo.

Su vida, ideas y obra política, doña Rosa, son apreciadas por muchos españoles, y con ellas consiguió fundar un partido respetable tras abandonar el PSOE en 2007.

Fue tal su atractivo que consiguió el apoyo de Mario Vargas Llosa, Fernando Sabater, Mikel Buesa o Albert Boadella para crear Unión, Progreso y Democracia, UPyD.

Cuando esto ocurrió usted ya era muy conocida. Llevaba varias décadas en la política en las que tuvo aciertos; y errores, como el de querellarse contra Mingote porque, siendo usted consejera de Turismo del gobierno vasco de coalición PNV-PSOE, el genial dibujante señalaba los asesinatos de ETA en contraste con su optimista eslogan de “Ven y cuéntalo” (lo bien que se vivía en el País Vasco).

Sin manifestaciones mucha gente se dijo “Yo soy Mingote”, porque en aquél Euskadi se generaban decenas de asesinatos anuales.

Olvidado el desliz, y junto a UPyD, muchos españoles miraban con interés a Ciutadans, un movimiento muy similar al suyo, creado dos años antes por personalidades catalanas pero sólo en su región.

Pretendía pactar con UPyD en toda España, donde tiene numerosísimos seguidores, quizás por la imagen constitucionalista, limpia y atractiva de su líder, Albert Rivera.

La juventud, capacidad de comunicación y telegenia de Rivera son perfectas para debatir con los dirigentes de los nuevos partidos, también telegénicos y buenos dialécticos, ante las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales.

Para usted, señora Díez, pasó la hora. Debería abandonar y/o pactar con la fuerza emergente de Ciudadanos para mantener las ideas de UPyD porque los políticos muy vistos de su generación sólo pueden triunfar si ya ejercen el poder, pero no si están en la oposición.

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SALAS