Rudy Kurniawan acusado de falsificación de botellas de vino

Por Altosdelvino

El castillo de naipes del coleccionista de vinos Rudy Kurniawan, acusado de falsificar botellas de grandes cosechas por millones de dólares, continuó desplomándose el jueves en su juicio en Nueva York con el testimonio de tres viticultores franceses.

Kurniawan, un indonesio de 37 años y considerado en su momento "uno de los cinco coleccionistas de vino más grandes del mundo", fue detenido en 2012 en California y llevado a Nueva York, donde se lo juzga por venta de vinos falsificados y fraude financiero.

Algunos de los vinos fraudulentos que vendía Kurniawan eran presentados como procedentes de la bodega Domaine Ponsot, una centenaria empresa familiar de la Borgoña francesa.


El jueves, Laurent Ponsot, copropietario de la bodega, declaró en el juicio sobre el modo en que fue alertado del fraude, por correo electrónico en abril de 2008, dos días antes de una subasta en Nueva York en la que se ofrecían 97 botellas de Domaine Ponsot valoradas entre 440.500 y 602.000 dólares.

"¿Desde cuándo producen ustedes el Clos Saint-Denis?", le preguntó un amigo, explicándole que en la subasta salían a la venta botellas de los años 1945 y 1949.

Como esa denominación había comenzado a envasarse en 1982, Ponsot contactó de inmediato con el dueño de la casa de subastas para pedirle que sus vinos fuesen retirados y, a pesar de recibir garantía de ello, decidió viajar a Nueva York para quedarse tranquilo.
El viticultor llegó diez minutos después del inicio de la subasta y vio que los vinos propuestos por Rudy Kurniawan seguían allí, tras lo cual logró retirarlos de la venta. Las botellas tenían varios errores en la falsificación, pero nadie pareció darse cuenta excepto esta persona.
Desde entonces hasta mayo de 2009, Ponsot intentó que Kurniawan le explicase cómo había obtenido las botellas, pero éste le mintió, diciendo que las había comprado en Indonesia.

Una fórmula repetida

Aquella subasta de 2008 marcó el principio de la caída de Kurniawan, quien durante sus años de gloria vivió a lo grande: entre 2006 y 2011, gastó 16,32 millones de dólares en una sola de sus tarjetas de crédito. Coleccionaba además obras de arte, relojes y coches de lujo.
Tras Ponsot, declararon otros dos productores franceses: Laurent Romier, de la bodega del mismo nombre, y Aubert de Villaine, uno de los administradores de Romanée-Conti, una de las etiquetas más prestigiosas del mundo.
Romier afirmó que, en medio de sus múltiples falsificaciones, Kurniawan cometió con su bodega el mismo error que con la de Ponsot: puso en venta un Bonne Mares de 1923, cuando en realidad Romier comenzó a producirlo un año más tarde.
Por otro lado, a de Villaine se le mostraron etiquetas de Romanée-Conti que databan, por ejemplo, de 1899 y 1906: "Es extraordinario, estas etiquetas para vinos que han desaparecido por completo. Nunca tuve tantas en la mano", dijo, provocando las risas de los presentes.

Kurniawan puede ser condenado hasta a 40 años de prisión. Su proceso durará unas dos semanas.

El lunes, en la apertura del juicio, el fiscal Jason Hernández lo describió como un individuo codicioso que ganó millones en pocos años produciendo "en su cocina" vinos que presentaba como grandes cosechas excepcionales y que vendía a precios desorbitados.

En efecto, en la casa de Kurniawan en Arcadia, a las afueras de Los Ángeles, California, los investigadores encontraron un verdadero "laboratorio de falsificación de vinos", con botellas antiguas, corchos, cápsulas y pegamento.

En sus comienzos, Kurniawan conquistó a los expertos más aguerridos con una memoria gustativa excepcional, una rapidez para aprender fuera de lo común y una generosidad sin límites.

Se presentaba como un apasionado de los vinos, en vez de como un vendedor, y había sido apodado 'Doctor Conti', a raíz de su amor por el Romanée-Conti.

Fuente: Hostnews/Google/AFP