Rusia, día 21: Modric, el cobrador de penales

Publicado el 08 julio 2018 por Javier Montenegro Naranjo @nobodyhaveit

Por segunda ocasión en la historia Inglaterra jugará unas semifinales. El tema es serio. La única vez que superaron la barrera del quinto partido ganaron la Copa del Mundo. Con polémica incluida. Hoy todo pareció muy fácil. Par de goles y seguimos, sin complicaciones, en busca del título. Inglaterra es otro equipo, uno que gana con seguridad y sus estrellas no desaparecen cuando más se les necesitan. No hay un Beckham que se autoexpulse, ni un portero (o dos) que se trague goles inverosímiles, ni un Rooney que corra como pollo sin cabeza por el campo, ni un Lampard, ni un Gerard marcados por el cuño del vencido. Hoy Inglaterra parece poca cosa, y está en semifinales. La reina podría ver cómo ganan un segundo mundial. De seguro unos cuantos incorporarán un sir cuando los anuncien por el altavoz del estadio.

Rusia nos hizo un gran favor al sacar a España del Mundial. Nos ahorraron la tortura del tiki-taka, del pase por el pase, de la posesión por la posesión, de todo el absurdo en que se ha convertido el fútbol español. Seguro que por eso quieren separarse los catalanes, para tener ellos el fútbol más absurdo de todos. Quizás por eso, solo por eso, Rusia mereció mejor suerte. Y así se nos hizo creer. El golazo de Cherysev, más bello por dejar a Subasic clavado al suelo que por su propia factura, parecía un buen camino para deshacerse de los croatas. Y luego el gol salvador de Fernández, cuando faltaban cinco minutos para que todo terminase. En algún punto, la ilusión, el pase a semis, estaban con los rusos. Todo dependía de Modric, que se ha graduado de pésimo cobrador de penales.

Ahí está Modric frente al balón. El capitán de Croacia, una de las dos bujías del Real Madrid, el hombre que falló un penal ante Dinamarca y casi hace lo mismo con un segundo. Búsquelo en Youtube, por tres centímetros Schmeichel no lo ataja. Y hoy, por desgracia para él, le tocaba enfrentarse desde los once pasos al fantasma que lo perseguirá el resto del Mundial. Al final Modric tiene suerte, porque sin suerte no se ganan tres Champions seguidas. Lo cobra mal, Akinfeev lo adivina, lo desvía al poste, pega en el travesaño, pega en el otro poste en una carambola eterna, y al final, se escurre entre las redes. Qué diferencia con Rakitic, que le pega suave, raso, como no se debería cobrar nunca un penal, y siempre terminan en el fondo.

Ustedes saben que frente a Inglaterra, Croacia tendrá un penal a su favor, ¿verdad? A ver a quién le dan la responsabilidad de cobrarlo.

Anuncios