La sorpresa fue nuestra cuando uno de esos grupos eran los nuestros, mira que hay caminos para ir y no sabíamos cual sería su ruta, bueno ni la nuestra porque Iván la decide por la mañana según a que hora nos levantamos, el dia que hace o el tiempo que tenemos, pero la verdad que hace ilusión, ellos ya volvían, nosotros bajabamos y ellos subían. Iban en plan tirada larga así que aún les quedaban unos cuantos kms que acabarían con subida a la presa de Vallforners. Tuvimos 5 minutillos para comentar la jugada y hacernos unas fotos.
Ya durante la subida Iván fue haciendo sus cambios de ritmo, mientras yo bastante tenía con aguantarlo.
Pero al llegar te sientes como nueva, con ganas de afrontar el día además tienes esa sonrisita tonta de saberte con los deberes hechos.