Salón Peluquería de Juan Cachón (antes de Trullás)

Por Historia Urbana De Madrid Eduardo Valero García @edjaval
En nuestra labor de recuperar del pasado historias urbanas de nuestra ciudad, el tiempo va y viene y se consume sin darnos tregua. Son ya varias semanas ausentes de recuerdos de antaño en el blog; Benito Pérez Galdós nos retiene en el Madrid isabelino -exactamente en 1863-, año en que el joven canario descubre y se aprende la ciudad a base de paseos.
Mientras finalizamos ese capítulo, cuarto de la serie Madrid y Galdós en el Siglo XIX, ofrecemos uno de nuestros entrañables Recuerdos de papel en dos fotografías y un anuncio publicitario.
Comenzamos rescatando de la revista Mundo Gráfico (Año V - Núm. 168 - 1915), una estampa del fotógrafo Vilaseca donde queda retratado el Salón de Peluquería de D. Juan Cachón.

Actualmente podemos encontrar en los barrios madrileños algunas peluquerías decoradas a lo "antiguo". Son las denominadas "peluquerías y barberías Hipsters"; locales reconvertidos y adaptados a las tendencias de la moda urbana que, de algún modo, recuperan la fisonomía de los salones de finales del Siglo XIX y principios del XX, creando la atmósfera apropiada para esa subcultura algo bohemia de clase media y alta denominada "Hípster".
Para el autor de Historia Urbana de Madrid no dejan de ser una imitación de los salones de peluquería de toda la vida, o al menos los de su infancia, como es el caso de "El Kinze de Cuchilleros", fundada en 1900.

Un Hípster de 1913
Publicidad de Petróleo Gal.
Nuevo Mundo, 1913.


Salón Peluquería de Juan Cachón (antes de Trullás)
En los últimos días del año 1914 quedaba reinaugurado el Gran Salón de Peluquería de D. Juan Cachón en el local que había sido antes de Cachón y Berrocal, y primitiva peluquería de Trullás.
Ubicado en la Carrera de San Jerónimo, 7 y 9, (casi frente a Lhardy y colindante al Pasaje de Iris), el antiguo y acreditado salón había sido fundado por D. José Trullás en 1880, después de abandonar su puesto de dependiente y encargado en la peluquería de Miguel, que estaba en la Puerta del Sol, número 18.
Decía un anuncio del diario El Globo de 5 de octubre de 1880:
"Acaba de abrir su establecimiento a la altura de los más modernos de París y Lóndres, donde se sirve con el mayor esmero por activos e inteligentes oficiales, proporcionando al público toda comodidad que en este ramo puede apetecer; encontrando además un variado y excelente surtido de tintes para el cabello y la barba."

Reformas
A finales de octubre de 1885 -cinco años después de su inauguración-, el Gran Salón de Peluquería era reinaugurado, habiéndose acometido unas reformas que le convertirían en el mejor establecimiento de su clase en el Madrid decimonónico.
Nos cuenta La Iberia, de 2 de noviembre de 1885:
"El antiguo y acreditado salón de peluquería de Trulla, establecido en la Carrera de San Jerónimo, 7 y 9, acaba de ser convertido por su activo é inteligente dueño en el mejor establecimiento de su clase en Madrid
Anteanoche tuvimos el gusto de asistir á lo que pudiéramos llamar su reinauguración y quedamos verdaderamente sorprendidos ante el lujo desplegado en él. Todas las comodidades, tolas las exigencias, todo el confort apetecibles, allí se encuentran reunidos.
El Sr. Trullas festejó el acto con una espléndida comida en el restaurant del café de Madrid, á la cual asistieron entre otras personalidades, el aplaudido tenor del teatro Real Sr. Antón, el maestro Bretón, el maestro Zabala y el Sr. Madrazo.
Deseamos al Sr. Trullas todo género de prosperidades como debida recompensa á su honradez en su trabajo."
El café de Madrid que cita la noticia, donde ofreció Trullás la "espléndida comida", estaba ubicado en el Pasaje de Iris, galería comercial afrancesada que tenía acceso por el número 12 (hoy 8) de la calle de Alcalá y número 11 (hoy 7) de la Carrera de San Jerónimo. De él hablamos en el Capítulo III de Los cafés madrileños en la obra de Galdós.
En septiembre de 1898 vuelve Trullás a acometer reformas en el local. Cambia la decoración y renueva el material por otro más elegante, lo que aumenta la ya consagrada reputación de la peluquería en sus casi veinte años de existencia. En aquella ocasión, el Sr. Trullás celebró el acontecimiento obsequiando a los parroquianos con un suculento lunch. [Información obtenida de El Globo, Año XXIV-Quinta época. Núm. 8.333]
La competencia
Muchas eran las peluquerías instaladas en la ciudad, identificándose claramente las de señoras y las de caballeros. Nos interesa una, que fue peluquería y barbería.
El Heraldo de Madrid, de 6 de febrero de 1891, nos cuenta que dos antiguos oficiales del salón de Trullás, unos tales Juan e Hilario, abrieron peluquería en la calle de Peligros, números 11 y 12. Cobraban por servicio 25 céntimos, casi la mitad de lo que suponía en la de Trullás.
Peluquero afortunado
En el sorteo de Navidad de 1901, la diosa Fortuna sonrió al Sr. Trullás y su clientela.
Aquel año Madrid había repartido el tercero (33.235) y cuarto premio (4.235) del Gordo, de dos millones y quinientas mil pesetas respectivamente. Hubo otros premios de menor cuantía vendidos íntegramente en administraciones madrileñas.
El primer premio del Gordo, de cinco millones de pesetas, fue vendido en Lérida y recayó en el número 30.565. Lo cantó el niño de San Ildefonso Ángel Sotos Martín.
La decena de la centena de este número la jugaba la peluquería de Trullás, que se embolsó 50.000 de las 10.000 pesetas jugadas. El Sr. Trullás había hecho mil talones de diez pesetas, repartidos casi todos entre los clientes y dependientes de la casa.
Agencia de alojamientos Trullás-Martín
En 1902 el afamado peluquero incursiona en el mundo del turismo fundando junto al Sr. Pablo Martín una Agencia de alojamientos. El negocio, dedicado a dar servicio a los forasteros y a los intereses del comercio madrileño, recibió la autorización del Ayuntamiento y comenzó a funcionar a finales de marzo de aquel año, con miras a las celebraciones de las Fiestas de Mayo y la mayoría de edad del rey Alfonso XIII.
Decía El Liberal de 27 de marzo:
"Organizada como lo están este género de empresas en el extranjero, la Agencia Martín-Trullas tendrá en sus registros nota de todos los hoteles, casas da viajeros, habitaciones amuebladas, cuartos que se cedan con asistencia ó sin ella, para las próximas fiestas, y, en una palabra, después de un gran trabajo de preparación, podrá dar al forastero y al Municipio lista exacta de todos los hospedajes y de todos los precios que puedan utilizarse en Madrid para la temporada
de los próximos festejos."
El minucioso trabajo que estaban realizando Martín y Trullas iba mucho más allá de los hoteles, casas de viajeros y de huéspedes que figuraban en las listas de Anuarios y Guías. Se encargaban de sumar a estos las casas, las calles y números donde poder ubicar a los "isidros" y otros viajeros, además de ofrecer intérpretes, carruajes, guías turísticos y cuanto necesitase el visitante que llegaba a Madrid.
Como se hacía en París, fomentarían la asociación de viajeros en grupos de catorce a veinte personas que, con coches de la agencia y un guía, pudiesen visitar los museos y monumentos, y conocer algunas curiosidades de la ciudad. También proporcionaban entradas de teatro sin revendedor.
La agencia había publicado un reclamo avisando a los propietarios de casas con habitaciones disponibles, y a aquellos que demandaban una, que podían apuntarse en sus oficinas; de este modo, los astutos empresarios contaban con una extensa lista de posibles alojamientos y clientela.

La Agencia Trullás-Martín estaba ubicada en el entresuelo de Carrera de San Jerónimo, 7 y 9, donde se encontraba el Salón de Peluquería.

Las ocupaciones derivadas de esta nueva empresa, o la llegada de la edad de jubilación, propiciaron que en el año 1905 José Trullás traspasase su negocio de peluquería.
Traspaso
Según las noticias, en 1905 el Gran Salón de Peluquería de José Trullás pasa a manos de dos de sus reputados oficiales, los señores Cachón y Berrocal. Lo primero que hicieron estos flamantes propietarios fue instalar dos modernas estufas de desinfección para todos los útiles de tocador. La fama del establecimiento aumentó al favorecer la higiene y la limpieza, y por no haber alterado el precio acostumbrado en sus servicios, a pesar del desembolso que supuso adquirir las estufas.
Desde entonces la peluquería pasará a llamarse de Cachón y Berrocal, aunque se seguirá conociendo como la "antigua de Trullás".
Juan Cachón, que las noticias decían era oficial de la peluquería, aparece en el Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de 1883 (Año V. Pág. 88) como propietario de una peluquería en la calle Princesa, número 16.
Por otra parte, en el mismo anuario, correspondiente al año 1906 (Nº. 1, pág. 360), aparece registrado como "Cachón y Berrocal (Juan), peluquería de Trullás, Carr. de S. Jerónimo, 7." Esto nos hace pensar que quizá "Berrocal" no era otro oficial de la peluquería sino el segundo apellido de Cachón.
Otra vez la fortuna
La nueva e higiénica peluquería de Cachón y Berrocal se vio agraciada con el décimo premio del sorteo de Navidad de 1908, que recayó en el número 23.483, premiado con 90.000 pesetas. El establecimiento llevaba una decena completa, desde el 23.481 al 23.490, que había sido adquirida en la administración número 34 de la Carrera de San Jerónimo 12.
El Gordo de aquel año fue el 35.819, premiado con seis millones de pesetas.
Peluquería de Cachón
En el Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de 1911 (Nº 1. Pág. 1.507) continúa registrada la firma comercial Cachón y Berrocal; sin embargo, en 1912, el negocio pasará a conocerse como "Peluquería Cachón".
La fotografía que hemos utilizado para recordar la historia de este comercio y sus propietarios es de 1915 y muestra la reforma realizada por Cachón en 1914.
La que ahora ofrecemos -también del fotógrafo Vilaseca-, corresponde a otro recuerdo de papel, en este caso de 1930, publicado en la revista Estampa (Año III - Núm. 124. 1930), donde apreciamos la última reforma del local.

En 1933 pocos la recordarán como la "antigua de Trullás" y comenzarán a nombrarla "de la viuda de Cachón". Figurará con la nueva numeración, el 5 de la Carrera de San Jerónimo.
Comenzamos estos Recuerdos de papel con la revista Mundo Gráfico de 1915 y acabamos con la misma publicación, pero del año 1933, y un anuncio de los lujosos sillones de aquel desaparecido salón de peluquería de caballeros.

Sin darnos cuenta, dos grisáceos trozos de papel nos han recordado que existió en Madrid aquella postinera peluquería, que tuvo dos propietarios y una viuda heredera; y que su primitivo dueño montó una de las primeras agencias de turismo de la que poco o nada sabemos y cuya existencia fue efímera.
Nada queda del Gran Salón de Peluquería de Trullás; tampoco del Pasaje de Iris y Café Madrid, y mucho menos del interior del bellísimo edificio de la Crédit Lyonnais que hoy sucumbe a la picota especulativa.
© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-025 RECUPAPEL