Allí vivió algunos años como todos los monjes, en oración, penitencia, trabajo y estudio. En 1061 tuvo permiso para hacer una peregrinación a Tierra Santa. La hizo a pie, pidiendo limosna y predicando a Jesucristo. Al volver en 1065, fue elegido obispo de Passau. Como era hombre piadoso y culto, se preocupó por la formación del clero en su extensa sede. Fundó monasterios, renovó la vida religiosa e instituyó varias obras benéficas. Durante la Querella de las Investiduras defendió al papa San Gregorio VII (25 de mayo) frente a las pretensiones imperiales. Por esto sufrió vejaciones y persecución por parte del Imperio y de algunos prelados, teniendo que huir de su diócesis hacia Zeiselmauer, Viena. Allí murió el 8 de agosto 1091. Y fue sepultado en el monasterio de Göttweig, uno de los que había fundado y donde solía retirarse en ocasiones para descansar. Allí se veneran sus reliquias.
A 8 de agosto además se celebra a
Los 14 Santos Auxiliares.
Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo, mártires.