Su culto fue muy sólido durante siglos, hasta la llegada de los herejes zwinglianos, quienes derribaron el altar, profanaron la cueva y las reliquias del santo. Los campesinos de Haslithal e Interlachen se opusieron a la herejía, pero o fueron obligados a abandonar la fe católica o masacrados los que se negaron. Alban Butler, que visitó el lugar y describe su belleza, cuenta que en el siglo XIX los católicos se unieron y elevaron una capilla dedicada al santo en Lungern, lugar aún católico.
A 9 de mayo además se celebra a:
San Mumbol de Lagny,
eremita y abad
Santa Catalina de Bolonia,
virgen clarisa.
San Tudy de Bretaña, abad.