Etto peregrinó a Roma, a venerar los sepulcros de los apóstoles y los mártires, allí en Roma fue consagrado obispo y regresó a Lagny. La leyenda le pone predicando junto al obispo San Bertuin (8 de septiembre), aunque la leyenda de este no menciona a Etto para nada. Predicó el Evangelio en los Países Bajos junto con algunos compañeros. Construyó una iglesia en Maloigne, y luego de años de apostolado tuvo la inspiración de dedicarse a la vida eremítica, a la par que a la evangelización. Eligió un sitio junto al río Corbriol, cerca de Cambrai; era un lugar lleno de zarzas, pero apenas el santo las tocó, estas desaparecieron, dejando un claro donde el santo construyó su ermita. Tuvo la oposición de un tal Jovin, que reclamaba los terrenos como suyos, y por más que el santo ponía razones fue preciso un milagro: los bueyes de Jovin quedaron paralizados al punto de tocar la tierra de Etto. Hasta que su dueño no reconoció el milagro y prometió dejar en paz a Etto, los animales no se movieron.
Entre el retiro y el apostolado, Etto conoció a San Amando de Maastricht (6 de febrero), San Wasnut (15 de mayo) y a San Humberto (3 de noviembre). Desde su ermita irradiaba Etto la luz del Evangelio, ya fuera predicando por los pueblos, que recibiendo a los que buscaban su consejo espiritual, moral o material. Además, realizó varios portentos, como dar la voz a un pastor mudo. Era un verdadero padre de los pobres y los enfermos, a los cuales atendía y por los que más de una vez se enfrentó a poderosos.
Culto y reliquias.
En 1162 ya consta su culto y numerosas donaciones para el mismo. Sus reliquias eran veneradísimas sobre todo por la gente del campo, para invocar la protección sobre el ganado. A inicios del siglo XVI, por miedo a las profanaciones de los herejes sus reliquias fueron trasladadas a Mons, junto a las de otros santos. Posteriormente regresaron a Liesse en una solemne traslación, y el 22 de junio de 1559 fueron depositadas en un bello relicario. Su memoria se converva en varias iglesias del mundo rural de los Países Bajos, Bélgica y Francia, donde se le conoce como Saint Zé.
Fuente:
-“Lives of Irish Saints”. John Canon O'Hanlon.
A 10 de julio además se celebra a San Erik IX de Suecia, rey y mártir.