La leyenda cuenta que este mismo rey estaba cazando cuando sus monteros vieron un bello oso, al cual comenzaron a dar caza. La bestia se refugió tras bajo el hábito de Ghislain, el cual se lo había quitado y colgado de un árbol mientras se bañaba en un río. Los perros se detuvieron y ladraban, pero no veían al oso, y lo mismo los monteros, que acusaron a Ghislain de hacer magia para ocultar al oso y le amenazaron con el castigo del rey Dagoberto. Pero el santo no temió y dijo a los monteros: "Confío en Dios, mi Señor, y no temo las amenazas a pesar de que provengan del propio rey". Llegó el rey, y sabiendo lo ocurrido, quedó impresionado de la valentía y santidad de Ghislain y le dejó en paz, lo mismo que al oso. Está claro que esta leyenda surgió por el nombre del sitio: "Ursidogne" = "Guarida del oso".
Por su influencia Santa Waldetrudis (9 de abril; 12 de agosto, traslación de la cabeza; 3 de febrero, invención de las reliquias; 2 de noviembre, canonización) se retiró como ermitaña luego que su marido San Vicente Madelgario (14 de julio y lunes de Pentecostés) tomara el hábito monástico. Igualmente fue el apoyo de Santa Aldegundis de Maubegue (30 de enero) en su fundación monástica. Predijo su propia muerte que, finalmente, llegó en 683. Fue sepultado en su monasterio, que llegaría a ser una de las abadías más célebres de Bélgica: St-Ghislain. Su sepulcro atrajo peregrinos durante todo el Medievo, por los numerosos portentos que allí ocurrían. Y tanto fervor propiciaba, que en 930 las monjas de Maubeuge contrataron a unos sicarios para que robasen las reliquias y las llevasen a su monasterio. Pero el obispo las obligó a devolverlas bajo pena de excomunión.
Se le invoca contra las fiebres, el reuma, las infecciones de los animales y para hallar objetos perdidos. El oso forma parte imborrable de su iconografía.
A 10 de octubre además se celebra a San Cerbonio, obispo.